San Bernardo, historia de la raza

El origen del San Bernardo está íntimamente relacionado con el paso montañoso, el monasterio y el hospicio homónimos.

Historia del Gran Paso de San Bernardo

En el año 57 antes de Cristo, en emperador romano Julio Cesar intentó someter a las tribus alpinas y asegurar un pasaje sobre los Alpes. Sin embargo, no fue hasta los años 7 o 6 antes de Cristo, bajo el mando de Augusto, que eso sería posible.

Paso de san bernardo

Paso de San Bernardo, entre Italia y Suiza

El Gran Paso de San Bernardo no era más que un pequeño sendero, hasta que en el año 43 de nuestra era, por órdenes del emperador Claudio, fue ampliado para permitir el paso de carruajes, y le fue dado el rango de “Camino Imperial”.

Un pequeño templo en honor a Júpiter (Jovis Pater) fue construido sobre el paso, a casi 2500 metros sobre el nivel del mar, al cual le fue anexado un pequeño hospicio para alojamiento de los viajeros.

El paso era el cruce más importante de los Alpes, además de ser el camino más corto para llegar a la última conquista romana: Britannia. En honor a Júpiter, la montaña fue rebautizada “Mons Jovis”.

Hacia el año 500 de nuestra era, tras varios ataques de tribus germánicas, el paso fue perdiendo importancia, y fue poco transitado por varios siglos.

Durante la época medieval recobró algo de su protagonismo, aunque estaba plagado de ladrones que emboscaban a los viajeros.

Según la leyenda, el monasterio fue fundado hacia el año 1050, por Bernardo de Montjou, diácono de Aosta, quien fuera canonizado en 1123.

Décadas después, cuando ya el paso era conocido como Mont-Joux, comienza a recobrar su antigua importancia como camino obligado para los peregrinajes a Roma.

Es recién en el siglo XVI que al paso, al monasterio y al hospicio se les da el nombre de San Bernardo.

mastin asirioTeorías acerca del origen de la raza

Algunos investigadores coinciden en que el San Bernardo desciende del “Moloso” romano, un perro supuestamente descendiente del Martín Tibetano. De las alturas del Tibet, se cree que con los siglos esta raza se ha ido introduciendo en India y Nepal, hasta llegar a Babilonia y Asiria. Supuestamente Alejandro Magno lleva Mastines Tibetanos a Grecia, donde sirvieron como origen de los Molosos.

Otros historiadores, en cambio, defienden la hipótesis de que fueron los Fenicios quienes llevaron a esta raza desde Asiria (1200 – 1100 antes de Cristo) hacia los actuales Líbano, Siria y Chipre, y al establecer colonias en las actuales Sicilia, España, Francia y Gran Bretaña, hicieron de esta raza el ancestro del Perro de Montaña de los Pirineos en España, el Dogo de Burdeos en Francia, el Mastiff en Gran Bretaña y el San Bernardo en Suiza.

Otras teorías sugieren orígenes muy diferentes, y se basan en que todas las ilustraciones griegas y romanas conocidas muestran al Moloso como un perro grande, musculoso. En cambio, la cola rizada y el color oscuro de los perros de Asiria nunca son descriptos por griegos o romanos.

Incluso el Prof. Hauck, un experto en historia canina, respalda esta teoría y afirma: “No puedo aceptar las antiguas historias acerca de la relación entre los grandes Mastines de Asia y los de Europa. No hay ilustraciones ni pruebas osteológicas concluyentes”. Sostiene que los Mastines de Europa evolucionaron de los perros del Neolítico.

Como vemos, la ausencia de pruebas objetivas y concluyentes nos impiden establecer el origen de la raza con razonable certeza.

El Hospicio de San Bernardo

Los primeros perros llegan al hospicio entre 1660 y 1670, como perros de guarda.

Las referencias escritas acerca de los perros del hospicio datan de 1703, y en 1707, según los registros, se pierde uno de los perros en una avalancha.

En 1774, M. J. Burrit escribió sobre el hospicio y sus perros, y por primera vez describe el trabajo de los monjes auxiliando viajeros y peregrinos extraviados, y la invalorable asistencia de los perros del hospicio, quienes aportaban su notable desenvolvimiento en la nieve y sentido de orientación.

Durante los más de 200 años que los perros sirvieron en el Paso de San Bernardo, se cree que fueron rescatadas unas 2.000 personas.

Acerca del legendario barril de licor sujeto al cuello de los San Bernardo, se cree que un alpinista de apellido Meissner es quien primero lo describe, en 1816, y luego el famoso pintor inglés Edwin Landseer, en 1850, aunque los archivos del hospicio nunca lo mencionan.

Hacia 1860, Heinrich Schumacher, un carnicero de Holligen, cerca de Berna, comienza la cría de San Bernardos, y dos años después envía varios ejemplares a Gran Bretaña, Rusia y Estados Unidos. El fue el primero en usar un “Stud Book”, creando el Schweizerische Hundestammbuch, (libro de razas suizo), en febrero de 1884. Se le puede considerar el primer criador formal de la raza, y un gran número de los San Bernardo de nuestros días son descendientes de sus perros.

El 15 de marzo de 1884 se funda el Schweizerische St. Bernardsclub (Club Suizo de San Bernardo), en la ciudad de Basilea.

En 1872, Alemania establece su propio estandard, pero no reconoce el nombre San Bernardo, sino que los llama Alpenhund (Perro de los Alpes), hasta que en 1887 reconoce el estandard suizo.

De los centenares de perros que sirvieron en el hospicio, Barry (1800-1814) es sin dudas el más famoso. Una leyenda iniciada presumiblemente a fines de 1860 da cuenta del heroico rescate de 40 viajeros perdidos, hasta que el último de ellos lo confunde con un lobo y le da muerte. Aunque esta historia es falsa, ha sido reproducida por decenas de libros y revistas, contribuyendo a acrecentar notablemente la fama del San Bernardo.

Agradecemos al Naturhistorisches Museum der Burgergemeinde (Museo de Historia Natural de Berna – Suiza), y al Dr Marc Nussbaumer por la información y las imágenes suministradas.

Redacción - TodoPerros.com

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Artículo redactado a partir de información e investigación realizada por la redacción de TodoPerros.com
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