Para los amantes de los perros en general, para tratar todo tipo de temas no comprendidos en los otros foros.
Por CMCBLue
#8247116
Hola a todos otra vez, en respuesta a Estefania y Kimba, yo no queria entrar en temas personales, pero ya que lo habeis mencionado voy a entrar, primero yo,sólo he expuesto los pros y los contras de las corridas y como influyen estas en la supervivencia de uno de los seres mas bonitos de ver en el campo. Yo,efectivamente, tengo perros y muchos animales más y lo primero que hago es ponerme en la piel,ya no de mi perro, sino en la mia propia, para empezar, el umbral del dolor no es lo mismo en un toro que en una persona, como no es lo mismo en una persona que en otra, y yo personalmente prefiero vivir muchos años de libertad y morir pelando que vivir pocos y mal (esto es una opinion personal) en referencia a mis perros, también han convivido conmigo muchos años y al final los he visto sufrir y luchar contra su enfermedad y sentir mas dolor del que siente un toro y hacer esfuerzos sobrehumanos con tal de agradarte y al final he tenido que llevarlos a matar, incluso he alargado su sufrimiento pensando que podrian llegar a curarse y cuando han muerto les he llorado mas que a muchas personas porque me han dado mas cariño que muchas, aun asi, preferiria ver a mi perro,a mi familia o a mis hijos vivir mucho en libertad y morir luchando y sufriendo que a verles confinados durante toda su vida y morir igualmente torturados pero de otra manera mas "humana" pero cada uno tiene una mentalidad. Para mi es igual de ingrato que muera un toro en la plaza que muera en un matadero, sólo que uno ha vivido mejor que el otro. Lo que jode es que alguien disfrute con ello, ¿no? pues quizá pero es este divertimento de algunos lo que paga el mantenimiento de las ganaderias donde la mayoria de los toros viven en condiciones, es como las cuotas de caza de los parques naturales,ayudan a mantener a los que viven, que me encantaria que hubiera otro modo, pues si pero no seré yo el que les condene a la extinción y prive a mis hijos de verlos por suprimir esas cuotas. Es lo de siempre ¿que vale mas una vida o mil? cada uno tendrá su opinion y lo mejor es respetarlas todas y si sale una solución entre toda¡os para que ni uno ni mil.Perfecto!
Un saludo
Por ippon
#8247117
Hola Monica.
Por supuesto que todos somos animales, las moscas lo son y las apartamos o matamos directamente. Pero la diferencia radica en que los seres humanos somos animales racionales y los toros, perros, gatos,... no.
Y de entre todo lo que has dicho lo mas obsceno es comparar una vida humana con la de un animal
Por txipi
#8247118
Hola,
después de haber leido todos los mensajes algunas afirmaciones que se han hecho en el foro me han sorprendido y es por ello que me gustaría lanzar mi opinión a todo esto.
1. No existe un sufrimiento ANIMAL y otro HUMANO. Solo existe el sufrimiento. La terrible experiencia del dolor, y resulta tan indeseable para unos como para otros. Nunca sabremos si el dolor de un animal es igual, mayor ó menor al nuestro pero con certeza puedo asegurar que SIENTEN, en toda la amplitud de la palabra, para bien o para mal y eso es lo único que importa. Si racional es el mundo en el que vivimos pido el deseo de que alguien me convierta en un animal no humano.

2. Si tanto preocupa a los toreros la extinción de los toros de lidia pues que abran un parque natural así podrán ir a visitar a sus amigos cuando les venga en gana. Aunque cuidado porque como les entre el mono a los maestros de asesinar sin ton ni son cualquiera se acerca a ellos.

Un abrazo a Mónica por expresar sus sentimientos tal y como los vive porque aunque parezca sencillo mostrar pena, amor, tristeza,.. por algun amimal de los irracionales (no humanos) en esta sociedad está tremendamente censurado.
Por sumeria
#8247119
MONEY MONEY MONEY MONEY tradición, arte y españolismo barato.
Eso es el arte del toreo, el negocio basado en el disfrute de DESANGRAR A UN TORO CON ARTE...

PD las mayusculas en internet no son para molestar sino para denunciar y gritar ciertas verdades...

Igual nos hemos equiocado de foro...
Por mevieytiz
#8247120
Los dos argumentos más frecuentemente esgrimidos por los defensores de la continuidad de las corridas de toros son:

- La tradición taurina española única en el mundo.
- Los toros se extinguirían si desaparecieran las corridas.


TRADICIÓN TAURINA EN ESPAÑA

Hasta el siglo XVIII las ejecuciones públicas de condenados, las quemas públicas de herejes y la tortura pública de animales y en especial de toros fue un entretenimiento del populacho inculto y de sensibilidad embotada.

Estos espectáculos provienen de los antiguos circos romanos, donde se hacía luchar entre ellos a grandes felinos y a cánidos. Más tarde, para animarlos, se introdujeron en ellos humanos (prisioneros de guerra, esclavos insumisos, delincuentes, etc.).

En la Edad Media, con el florecimiento de la superstición y el oscurantismo, los felinos y cánidos pasaron a considerarse animales diabólicos y fueron sustituídos por bóvidos, no tanto porque un cristiano bautizado, incluso un hereje, no podía ser víctima de un animal poseído por el diablo, sino porque la lucha era desigual, al salir siempre vencedores en las lides los tigres, leones y lobos, al estar dotados de las facultades propias de los depredadores: inteligencia, sentido de la estrategia, resistencia, agilidad, agresividad, decisión, coraje y valor.

Estas diversiones no eran típicamente españolas. Sucedía en toda Europa. Por poner un ejemplo, en Inglaterra, se ataba un toro a un poste y se azuzaba a perros hambrientos a morderle. El espectáculo consistía en ver al toro herido y enloquecido matar a coces a los perros. Finalizaba el cuadro dando muerte con hachas o espadas a los moribundos y exhaustos supervivientes. Todo ello en un ruedo con gradas para los espectadores que aplaudían y vitoreaban entusiasmados.

Con la suavización de las costumbres que trajo la Ilustración, estos espectáculos desaparecieron en casi toda Europa, pero, es de todos sabido, que en España apenas penetró la Ilustración, ni siquiera el despotismo ilustrado.

En el siglo XIX, bajo el reinado del retrógrado y analfabeto Fernando VII, España cayó en la orgía de la reacción antiilustrada. En ese ambiente surgió la actual corrida de toros, como espectáculo popular y el Estado, en vez de prohibirla, la fomentó, reguló y convirtió en un acto oficial, presidido por una autoridad gubernativa, con el fin de seguir teniendo embrutecido al pueblo. Tal desaguisado fue pseudojustificado mediante una serie de mitos sobre el toro basados en la más crasa ignorancia de la biología de este animal.

El primer mito es el de su presunta agresividad. El “toro español” (¿) no era un bovino convencional, sino una especie de fiera mitológica agresiva: un “toro bravo”. Esto es completamente falso. El toro, como todos los rumiantes, es un animal pacífico, carente de la agresividad propia de los depredadores, cánidos o felinos, de los que su alimentación y , por ende, su supervivencia depende de la caza. Sólo intenta escapar de la plaza, huir de los matarifes, volver a pastar y rumiar en paz junto a su familia.

Todos los problemas de la corrida provienen de que su planteamiento se basa en fingir un combate inexistente.

Como la corrida de toros es un simulacro de combate y los toros no quieren combatir, el espectáculo taurino sería imposible, a no ser por toda la panoplia de torturas a que se somete al pacífico herbívoro, a fin de irritarle, lacerarle y volverle loco de dolor para que intente defenderse.

Antes de aparecer en público es sometido a una preparación irritante. A pesar de ello, al salir al ruedo, siguiendo su tendencia natural, se quedaría quieto de cara a la puerta del toril o trataría de huir. Para evitarlo, se le clava la divisa, un doble arpón hendido en su espalda para provocar una agresividad que no tiene. En las suertes de varas y banderillas se le hiere quebrándole los músculos del cuello, produciéndole enormes laceraciones por las que la sangre brota a borbotones. Las abundantes hemorragias no cesan durante toda la corrida.

Aún así, el toro aterrorizado se queda quieto y al no cumplir las expectativas de agresión de la soez plebe que le contempla, antes, como castigo, se le ponían banderillas de fuego, consistentes en cartuchos de pólvora y petardos que estallaban en su interior abrasando sus entrañas y exasperando su dolor para que se decidiera a embestir.

Más tarde las banderillas de fuego fueron suprimidas con el fin de no horrorizar a los turistas, a los que se suponía una sensibilidad menos embotada que a los encallecidos aficionados españoles. No obstante, el reglamento taurino autoriza su empleo cuando el toro es acusado de mansedumbre y no simula una ferocidad de la que carece.

El segundo mito es el gran riesgo que corre el torero al enfrentarse “valientemente” a un animal mucho mayor que él. De hecho, es riesgo del torero es mínimo. Previamente se ocupa de que se le prepare, debilite, desgarre y destroce antes de encararse a él. Los picadores y banderilleros se ensañan con el toro hasta que queda casi exánime. A continuación comienza el simulacro de combate. Los gestos amanerados y ridículos del torero son una pura farsa. Simulando gran valor, se acerca despacio y en silencio hacia esa criatura herida, agotada y asustada, colocándose en una perspectiva donde el toro tiene poca o nula visibilidad, ayudado de que previamente a la corrida, se le han engrasado los ojos, y que la desaparición de ruidos le hace creer, ingenuamente, que ha acabado el suplicio. El mayor riesgo que corre es el de ser herido por las banderillas que lleva clavadas. Cuando se arrodilla ante él no corre ningún peligro, pues el toro lo interpreta como un gesto de sumisión.

El toro no entiende nada de lo que sucede, pero el torero experimentado, tiene el privilegio de solicitar la devolución del toro a los corrales, si sospecha que pueda haber participado en una capea y haber aprendido algo, antes de entrar en la última suerte.

La muerte de un torero en una corrida siempre se debe a un accidente provocado por una aparente embestida del toro haciendo uso de sus últimos alientos, si se lo permiten sus estertores, en su desesperado e inútil intento de huir.

Las víctimas humanas que producen diversas fiestas de toros, corre-bous, encierros, toros embolados, etc., son el resultado de caídas y accidentes provocados que tienen más que ver con el estado de intoxicación etílica de los participantes, que con la presunta peligrosidad del pobre herbívoro acribillado.



EXTINCIÓN DE LA ESPECIE

Los bovinos pueden vivir perfectamente en libertad en espacios naturales, como los que habitan en el parque nacional de Bialowieza (Polonia).

Los bisontes americanos que han sobrevivido a la gran matanza del siglo XIX viven ahora en reservas en EE.UU. y Canadá. En el Northen Territory de Australia viven en libertad unos 200.000 búfalos, descendientes de los animales domésticos abandonados en el siglo XIX tras el cierre de los asentamientos militares en esa zona.


Cuando España se civilice y sean abolidas las corridas y fiestas de toros, podrán sobrevivir en las dehesas en que se crían actualmente. Estas dehesas representan un patrimonio natural de gran valor y sirven de lugar de paso y de cría para numerosas aves y otros animales. Convertidas en reservas naturales, pueden seguir albergando una población de bovinos en libertad, compartiendo el territorio con otras especies, incluso con lobos, manteniendo la salud de las poblaciones.


Estas reservas fomentarían el turismo interior, contribuirían a la conservación de la naturaleza y constituirían un acto de desagravio a esos bovinos inocentes a los que tan cruelmente se ha maltratado. Después de tantos años de vergüenza nacional, tendríamos un motivo para sentirnos orgullosos.


Las corridas de toros son injustificables moralmente. Cuando se trata de justificarlas se recurre a argumentos peregrinos e incoherentes. Uno de ellos consiste en decir que existen muchas vacas en la ganadería intensiva que viven mucho peor en sus establos de concentración que los toros en sus dehesas. Esto es cierto, pero lo que se deduce de ahí, es que hay que mejorar las condiciones de vida de las vacas, no que haya que empeorar las condiciones de muerte de los toros.


Otros aducen que la vida relativamente natural de los toros en las dehesas constituye una ofensa que debe ser expiada mediante un martirio atroz adecuado a la presunta falta. Esto es absurdo. Vivir una vida natural no es un crimen que merezca castigo alguno. Además, hay que tener en cuenta que no todos los toros corretean libremente por las dehesas. Muchos están hacinados en pequeños recintos hundidos en sus propias heces. Miles de toros esperan en penosas condiciones, encerrados e inmovilizados, la celebración de festejos taurinos de los pueblos o de las corridas o novilladas en plazas pequeñas o no estables.
Por brisa_pj
#8247122
Estoy de acuerdo con Miriam, el mejor con diferencia.
Pero claro si no existieran las corridas ¿como se harían ricos los toreros? gente que normalmente no parecen tener mucho nivel cultural.
Y si no tienen tanto dinero ¿como van a seguir vendiendo exclusivas en los programas de prensa rosa y revistas donde son las estrellas?
Mis padres y abuelos me comentaron desde siempre, que durante la dictadura de Franco era muy normal ver corridas de toros en la televisión, claro era una forma de mantener al pueblo atontado sin interés por otras cosas, así no era peligroso.
Me parece muy innovadora esa teoría de la extinción del toro de lidia, no sabía que fuera una raza.
Pero no entiendo una cosa, su nombre es toro de lidia, toro para ser lidiado o toreado ¿desde cuando existe esa raza? ¿no será una raza fabricada para estos fines?
Me gustaría informarme de la historia de esta raza, si alguien me puede dar direcciones le estaré muy agradecido.
Un saludo a tod@s.