ver Criadores de American Staffordshire Terrier
Por amalio
#8893808
Aunque éste documento ya ha aparecido publicado en algunos sitios lo he revisado y he añadido algunas observaciones sobre la boca y orejas, quizá os interese verlo de nuevo.
Saludos,
AMALIO

LA CABEZA DEL AM STAFF

• De longitud mediana, profunda de un lado a otro, cráneo ancho, músculos de los carrillos (maseteros) muy desarrollados, ángulo cráneo nasal (stop) pronunciado y orejas de inserción alta. Los ojos bajos en el cráneo y muy separados
Orejas. Recortadas o sin recortar, se prefieren sin recortar. Las orejas sin recortar deben ser cortas y mantenerse medio levantadas en rosa o enderezadas. Caídas por completo deben penalizarse.
Ojos. Oscuros y redondos, bajos en el cráneo y muy separados. Párpados no rosados.
Hocico. De longitud mediana, redondeado en la parte superior para alzarse de forma escarpada debajo de los ojos. Mandíbulas bien definidas. La mandíbula inferior ha de ser poderosa y tener fuerza para morder. Labios cerrados y horizontales sin ninguna flojedad. Los dientes superiores se juntarán apretados en el lado exterior de los dientes inferiores en la parte delantera. Nariz de color negro definido (todo lo anterior está tomado textualmente del estándar oficial).

La cabeza es el factor más importante para diferenciar a muchas razas. Son las denominadas “razas de cabeza”. El American es una de ellas. Pero la cabeza tiene importancia además por abundantes factores funcionales. Por una parte es el lugar de alojamiento de todos los sentidos: la vista, el oído, el gusto, el olfato, pero..., hay mucho más. La expresión radica en la cabeza, la potencia de mordida también, ¿y la capacidad respiratoria? No vale de nada o, mejor dicho, vale de muy poco, el que un animal tenga una gran capacidad pulmonar, con un formidable corazón alojado adecuadamente en una caja torácica amplia y elástica y un cuerpo súper-atlético..., si los ollares no son amplios y están bien abiertos, si el paladar no tiene recursos adicionales, tales como una comunicación extra nariz-paladar por medio del órgano vómero-nasal o, si no tiene unos arcos palatales grandes, separados y con profundidad intersticial para dejar pasar bien el aire entre ellos o, unas buenas válvulas en las comisuras labiales o, un paladar blando que no sea demasiado corto..., sería como un atleta con un gran cuerpo que intentara hacer ejercicio con la nariz tapada.

La cabeza del Am Staff es una cabeza excepcional. Ha conseguido todas sus cualidades sin recurrir a ningún rasgo enfermizo ni anómalo. Es una cabeza totalmente sana, con una mordida perfecta, sin ningún prognatismo, con una gran nariz, tanto en tamaño como en calidad, y con ollares muy abiertos, con excelente aptitud olfativa. Visualmente difunde impresión de tamaño, pero no de pesadez y al mismo tiempo posee suma expresividad.

El cráneo es macizo, con “stop” acusado, por su relación morfo-funcional ideal tiene una solidez ósea que es incuestionable.

A efectos de análisis podemos considerar que la cabeza se compone de cráneo y cara. Engloba, pues, al cráneo, con diez huesos, cuatro únicos y tres dobles y al macizo óseo facial, la cara, con veinte huesos, dos impares y nueve pares. También está el hioides, en forma de hache, con varios pequeños huesos. El cráneo es el macizo óseo que da cabida al cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo en su porción ístmica y desde el punto de vista anatómico.

El hocico, con la boca cerrada, da impresión de ser pequeño en relación al cráneo, y nunca debe aparentar ser largo, aunque esto es solamente un efecto visual. La conformación del hocico es primordial para la olfacción. El tamaño medio, la mesocefalia, es el que más capacitado está para ejercer esta función. Los perros braquicéfalos, con el hocico demasiado corto y, los dolicocéfalos, con él demasiado largo, presentan dificultades para la circulación de los efluvios olorosos hasta la zona olfativa. Si contemplamos las medidas del hocico y del eje antero-posterior del cráneo, la cabeza del Am Staff es una cabeza mesocéfala, a pesar de que el eje biauricular correspondería a una cabeza braquicéfala. Es una cabeza cuyo diseño corresponde al planteamiento general del perro. Los ejes longitudinales son de largura media desde la nariz a la cola, aclaremos que, en todas las dimensiones del cuerpo, los diametrales son proporcionalmente más largos. El Am Staff combina sabiamente las proporciones de las medidas longitudinales, con las más pronunciadas transversales.

Al primer golpe de vista la cabeza causa sensación de tamaño, aunque siempre deberá guardar armonía con las demás partes del cuerpo y no resaltar sobre el conjunto. El cráneo, medido desde el occipucio hasta el borde alveolar del maxilar superior, es aproximadamente igual que la anchura medida desde los puntos más extremos de las arcadas cigomáticas, es decir: tiene más o menos la misma longitud que anchura.

Los labios deben ser apretados, limpios y sin colgar en absoluto pero, en los extremos, se observan válvulas respiratorias. Es interesante estudiar la totalidad del paladar como punto de partida para desarrollar la hipótesis del AST como perro con grandes capacidades respiratorias. Éstas contribuyen a potenciar sus dotes atléticas y de resistencia. Justamente detrás de los incisivos superiores existe una protuberancia que puede llegar en algunos casos, sobre todo en los machos, a tener el tamaño de medio guisante y más. Corresponde a un órgano, el de Jacobson o vómero-nasal, que se ramifica en fibras nerviosas olfatorias y funciona como un detector de partículas químicas. Poco evidente y casi atrofiado en prácticamente todas las razas, en el AST se encuentra muy desarrollado. Ayuda en el ejercicio de las facultades respiratorias y conecta el paladar y las fosas nasales por medio del canal esquelético vómero-nasal. Los arcos óseos del paladar son muy robustos, voluminosos y separados entre sí por amplios espacios intersticiales, con una caída muy pronunciada que permite que circule un amplio caudal de aire hacia las comisuras labiales cuando la respiración es muy forzada o incluso manteniendo la boca prácticamente cerrada. El paladar blando es mediano en longitud y, por supuesto, no tiene nada que ver con la cortedad propia de las razas braquicéfalas; para más abundamiento, la tráquea es amplia y larga con su epiglotis muy marcada. Como vemos la función respiratoria está muy favorecida por esta serie de cualidades, en razón de la ayuda que para el desarrollo cardiorrespiratorio son sus particulares condiciones anatómicas, principalmente la amplitud del tórax y su capacidad pulmonar. Y no podemos obviar que su afición al ejercicio llega a la compulsión.

Por un caso clarísimo de convergencia adaptativa , los cánidos tienen unas características especiales en los sistemas venosos y arteriales de la cabeza que son similares a las de los herbívoros, pero que tienen asignadas algunas funciones distintas . La presencia de amplio senos venosos en el trayecto de las venas faciales profunda, transversa y bucal situados debajo justamente de los músculos maseteros y apoyados sobre la lámina externa del hueso maxilar constituyen la base de un mecanismo de bombeo que se activa por la compresión que la contracción de los músculos maseteros ejercen sobre los citados senos cavernosos; este mecanismo contribuye a evitar el estancamiento de la sangre venosa de retorno, ayudando también a la refrigeración de la sangre arterial que riega al cerebro. En el Am Staff este bombeo es particularmente eficiente debido a la gran potencia de sus músculos maseteros.

En el American Staffordshire Terrier todas estas y las demás facultades físicas están muy desarrolladas, el motivo es que su morfología está idealizada como si tuviera que cumplir funciones al límite.

La potencia de mordida se ha conseguido apoyándose en fundamentos totalmente sanos, sin tolerar ningún tipo de prognatismo, solamente con una estudiada hipertrofia y fortaleza muscular, principalmente de los maseteros, como ya hemos dicho varias veces, que destacan notablemente a la vista, constituyendo uno de los sellos de identidad de la raza, y de los músculos temporales, también sobresalientes como consecuencia de la separación de los arcos cigomáticos y de las fuertes inserciones óseas. Son muy sólidas como réplica para tolerar y distribuir las tracciones que se producen por el enérgico masticatorio.

El volumen de la cabeza debe ser dado por la anchura y no por la longitud, que es mediana. Por el cráneo y no por el hocico.

Tan importante o más que el tamaño son la forma, la proporción entre cráneo y cara y, en lugar destacado, la expresión. Y ésta, la expresión, no puede ser resultado solamente de una conjunción de cualidades físicas, de proporciones, de colores, de tamaños y de colocaciones de ojos o de orejas, si no de “algo” interior que se manifiesta en todas las razas; Distinto, pero común, y que revela sus particulares índoles, espíritus y disposiciones raciales.

Como perro de presa que es, y como ya hemos dicho antes, el cráneo tiene que tener mucho hueso para dar cobijo a unas fuertes inserciones musculares. Es seco y musculoso. Aunque en el estándar se destaca sólo la hipertrofia de los maseteros, el Am Staff tiene también, repitiéndonos, unos fuertes músculos temporales que contribuyen a dar forma a la parte superior del cráneo. Es por este motivo funcional que el estándar recalca que los ojos deben estar bien separados y el “stop” ser pronunciado y esto es debido al ya mencionado tamaño y separación de los protuberantes arcos cigomáticos. Este hecho permite que la fosa temporal sea ancha y profunda otorgando una buena base muscular. En algunas razas el daño que producen por medio de la mordida se debe al tamaño de los dientes, en otras al brazo de palanca conseguido mediante el prognatismo, en el American es el desarrollo de los músculos del cráneo el responsable de la potencia de la boca. Otra peculiaridad del Am Staff radica en que la mandíbula inferior, a condición de que el perro esté en total relajación, posee una movilidad articular lateral de aproximadamente un centímetro de recorrido a cada lado.

En el perro, el maxilar inferior es una palanca de tercer grado. En el American los dientes de la mandíbula inferior, la pieza de hueso móvil, a pesar de tener aproximadamente iguales los brazos de potencia y resistencia, mediante sus fuertes maseteros y temporales, genera un poder que le permite ejercer sobre los dientes de la parte fija, el maxilar superior, una acción aplastante terrible y realizar proezas de agarre similares a la de estar colgado largo rato de los dientes sin contacto con el suelo. El punto de apoyo se encuentra en la articulación cóndilo temporal, la potencia en los músculos maseteros y temporales y la resistencia en las arcadas dentales.

En la cabeza vista de frente, se aprecia entre los ojos el surco de que hablábamos antes. Corresponde a la fosa temporal y está formado como consecuencia del crecimiento a cada lado de ella de los correspondientes músculos temporales. Este surco va moderándose hasta que, ya entre las orejas, la cabeza queda totalmente plana y ancha. También resalta una línea que divide la cabeza, vista tanto lateralmente como de frente, en dos partes muy diferenciadas y marca hacia abajo la protuberancia de los músculos maseteros que hacen, exagerando, como si el perro tuviera paperas. Esta línea nace aproximadamente debajo del lóbulo de la oreja y termina en la comisura exterior del ojo.

Cuando la boca está cerrada no debe destacar por su tamaño, pues se adapta al hocico que es relativamente corto, pero una vez abierta y mirada de lado tendrá una gran profundidad arremetiéndose hacia atrás en el cráneo como una gran “sonrisa”. Contemplada de frente y abierta parecerá un “buzón” donde se observan unas arcadas dentarias normales, pero un impresionante espesor en las paredes laterales de la boca, en las mejillas.

Los dientes, en tijera, son de buen tamaño, pero sin exageración, robustos más que largos. Destacan sobre todo por el grosor en la base. Se insertan fuertemente en las mandíbulas. Esta característica permite que no se quiebren con facilidad como pasaría si fueran tan largos como los de otras razas que hacen daño por “desgarro”, no por presión. Hasta los dos años por lo menos no deberían someterse a excesivos esfuerzos.

En el AST, como en muchas otras razas, puede faltar algún premolar. El estándar, redactado en 1936, no menciona el número de piezas dentarias. Esta indefinición suele provocar controversias entre los entendidos, a la hora de ser juzgado por expertos y en exposiciones y, además, despista a los criadores, dando pie a que se den diferentes maneras de contemplar el problema. Existen dos sectores de opinión bastante definidos. Uno, representado por jueces y profesionales, seguidores estrictos del estándar y que no comparten los criterios alemanes, demasiado intransigentes sobre las bocas, por una parte, y la otra parte formada por criadores y los jueces de la tendencia antes mencionada.

Los jueces, en general, aplican el estándar al pie de la letra. Los criadores, los serios, suelen ser más perfeccionistas, van más allá y quieren por encima de todo el mejoramiento de la raza: generalmente buscan bocas completas.

Los primeros, esgrimen el argumento de que como el estándar no dice nada sobre el número de piezas pueden seguir un criterio de libre interpretación. La boca incompleta no debería existir, pero existe. Se permite la falta, en algunos casos, de hasta cuatro premolares: siempre que las demás cualidades del ejemplar le hagan merecer la pena.

En la segunda tendencia están englobados casi todos los criadores responsables. No admiten ningún defecto que pueda considerarse transmisible y apartan a estos perros de la reproducción.

El problema de la falta de piezas dentales no es nuevo. No se puede achacar a la consanguinidad ni a determinadas razas. En las tumbas egipcias de hace cuatro o cinco mil años se encuentran momificados perros con bocas incompletas. En los perros mestizos o sin raza también se da el mismo caso. Y para más abundancia, también en los cánidos salvajes, los lobos, chacales..., en perros no domésticos, como los licaones africanos, y en los silvestres o asilvestrados, como los dingos australianos. La cuestión siempre ha estado ahí y hay motivos para ser pesimistas sobre su solución.

Se ha observado, mediante la pertinente radiografía, en ejemplares adultos en los que algún premolar no es visible por falta de erupción de la pieza, que ésta o estas se encuentran ocultas bajo la encía en estado embrionario. Antes de los seis meses y si la colocación es correcta, se puede practicar una gingivectomía para hacerlo emerger a su situación permanente .

En caso de aparente igualdad entre dos animales se debería dar preferencia al que tenga la boca completa. Digo aparente igualdad por que realmente para un entendido es imposible que exista el problema de igualdad entre dos perros. No hay todavía perros clónicos, quizás en vez de igualdad o empate debiéramos decir “en caso de duda”. La mirada crítica debe dirigirse a que los incisivos y caninos encajen bien y a que estos últimos tengan buen tamaño. No podemos dejar de tener en cuenta que los carnívoros tienen que tener un buen desarrollo de los caninos (o colmillos) para poder ultimar a su presa después de ser alcanzada.

Otro asunto aparentemente problemático, éste más reciente, es el debilitamiento de las bocas. Es un hecho que las bocas de hoy son más flojas que las de hace 20 ó 30 años. Lo fácil es achacar éste hecho a la popularización de la alimentación industrial. Prácticamente la única desventaja de las comidas fabricadas, que cada vez se acercan más a la fórmula ideal, es que todavía no han logrado el grado de dureza o de elasticidad que obligue a un esfuerzo de masticación similar al de la alimentación clásica. En todo caso los dientes están degenerando en muchos casos, aunque no creo que se pueda achacar a la falta de gimnasia funcional, a no ser que seamos lamarckistas. Han perdido tamaño en longitud y grosor. Tomando como punto de referencia a razas con más de 60 años de antigüedad y extendidas a escala mundial veremos que en Norteamérica, que lleva más de 60 años utilizando los alimentos preparados, los dientes han perdido en dimensiones más que otros países donde el nivel económico, el aislamiento por causas políticas o, la distinta cultura canina, no han permitido utilizar este tipo de alimentos hasta épocas más recientes. Rusia y los antiguos países del Este son los que presentan los mejores tamaños de dientes en la actualidad y comparando las mismas razas. En estos lugares, por su bajo nivel económico, se ha seguido hasta hace más o menos cinco años la alimentación tradicional, con carnes de baja calidad y duras, ternillas e incluso huesos que obligan al animal a esfuerzos naturales de masticación. El resultado: más tamaño de dientes. En el momento en que escribo esto, a principios de 2003, ya han salido al mercado varias marcas de alimentos secos que cumplen aparentemente los requisitos naturales de dureza.

Pero dicho lo anterior, y ahora bajo el punto de vista exclusivamente funcional, hay que contemplar estas faltas de premolares con más optimismo. Los mamíferos carnívoros tienen adaptados sus dientes a la función de supervivencia alimentaria que tienen que realizar, aunque con diversidad de formas. Pero todos tienen una piezas destinadas a cortar la carne, conocidas como muelas carniceras, estas piezas dentarias son el último premolar superior de cada lado y el primer molar inferior, también de cada lado. Al cerrarse la mandíbula estas muelas carniceras cortan literalmente la carne con su filo, muy cortante, que les permiten trocear los alimentos sin dificultades. Como la cantidad energética que proporciona la alimentación carnívora, compuesta casi exclusivamente de proteínas y grasas, es muy elevada y además de fácil digestión, todo el trabajo que se exige a los dientes es trocear la carne en un tamaño apto para pasar a través del esófago y ser tragado sin el tratamiento de masticación que exigirían los vegetales. Las muelas carniceras funcionan como una cizalla, quedando asentada, cuando el animal cierra la boca, la carnicera superior por el exterior de la inferior. A diferencia de nuestras tijeras y cuchillos el uso, al desgastarse, mejora su filo y aumenta su eficacia en vez de embotarse o mellarse. Como podemos ver, esto explica quizá que la selección natural no elimine a los animales carnívoros silvestres que tienen falta de premolares. Distinto sería si tuvieran que atenerse a un régimen exclusivamente vegetariano. En los animales absolutamente carnívoros, como son los félidos, las muelas carniceras son extremadamente grandes y son las piezas más posteriores de sus dientes, aunque en muchos casos quedan vestigios de molares.

Las orejas, según el estándar, son preferibles sin recortar. Ahora bien, el que un AST tenga unas orejas naturales perfectas es casi imposible. Las orejas sin recortar, según el estándar, deben ser cortas y mantenerse medio levantadas en rosa o enderezadas. Como norma general las orejas mantenidas tiesas se ven demasiado largas. A este propósito recuerdo los comentarios de un juez internacional observando que, en los países donde está prohibido cortar orejas desde hace varias generaciones, se observa una disminución del tamaño con respecto a las orejas erectas, más largas, de los perros que proceden de sitios donde el corte está permitido , circunstancia que después he podido corroborar personalmente recurriendo a otros testimonios. El hecho se produce aparentemente sin un consciente esfuerzo de selección por parte de los criadores. Lo cierto es que las orejas bien cortadas dan, en mi opinión, una impresión más interesante y seria a la cara del perro, frente a la expresión más acachorrada que se corresponde con las orejas sin cortar. La cabeza gana mucho con unas orejas bien cortadas. Si se dejan enteras hay que guiarlas en su debido momento sujetándolas con esparadrapo hasta que adquieran la posición correcta, aunque hay técnicas auxiliares que incluso emplean contrapesos que las orientan hacia la posición deseada. Tamaño, inserción, porte y separación entre sí son las cualidades que hay que pedirles, sean cortadas o no. Caídas por completo deben penalizarse.

Para cumplir estrictamente lo manifestado en el estándar, y previniéndose además de una eventual prohibición del corte de orejas, una solución equilibrada podría ser no cortar a los animales que las presenten ideales según el estándar y hacerlo exclusivamente con los que se vea que las tendrán defectuosas.

Con respecto al color de los ojos, cuanto más oscuros sean, mejor. El borde de los ojos debe ser como mínimo del color de la piel que los rodee, nunca rosado: es un problema que se suele dar en los perros con cabeza blanca.

También sobre los ojos y con relación a su forma, el estándar detalla que deben ser redondos (round). Si se redactó idealizando se puede comprender esta definición, pero es imposible que en la realidad se produzca este tipo de ojos en el American Staffordshire Terrier, lo correcto sería decir redondeados (rounded). Ateniéndonos a la clasificación sobre modelos de ojos que hace el American Kennel Club : almendrados (almond), ovales (oval), plenos, redondos o globulares (full, round o globular) y triangulares (triangular), la que le correspondería es la de ovalados. Además, el efecto “rimel” causa una impresión visual más acusada de alargamiento.

Resumiendo: a los ojos se les debe pedir: separación grande entre sí, que tengan una colocación baja en la cabeza, buen tamaño y forma redondeada, y por último color oscuro y bordes que no sean rosados.
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