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El destino de los perros de la familia se tiene que determinar durante el proceso de separación o divorcio. El veredicto depende, entre otros factores, del régimen económico que tuviera el matrimonio cuando se adquirió o adoptó al perro. También influye el valor económico y sentimental del perro. Las parejas de hecho, se pueden encontrar en la misma situación con su perro que otra que esté casada.

El régimen económico, que rige la unión de la pareja, sirve para determinar quién es el dueño legal del animal. En España, la normativa civil, permite que los cónyuges pacten, a través de capitulaciones matrimoniales. Éstas se plasman en una escritura pública, ante notario, antes o después del matrimonio. Las modalidades son: sociedad de gananciales, separación de bienes y de participación.

En el caso de que se trate de régimen de gananciales, el animal puede pertenecer a ambos miembros de la pareja, o bien a uno de ellos. Este último caso, se producirá si uno de ellos adquirió el perro antes de iniciarse el régimen económico de gananciales, lo compró con su dinero o se lo regaló otra persona.

Puede darse el caso de que ninguna de las dos partes implicadas quiera renunciar al animal y entonces, se puede mantener la titularidad compartida.

De esta manera, una parte se puede encargar de los cuidados diarios del perro y la otra parte puede visitar al animal y ocuparse de él durante determinadas temporadas, como por ejemplo en las vacaciones estivales.

La propiedad del animal debe poder acreditarse con una factura de la compra o, en caso de adopción, con algún documento que demuestre quién es el adoptante y, por lo tanto el dueño legal del perro. Si el animal es propiedad exclusiva de uno de los miembros de la pareja, será él quien tenga que hacerse cargo del perro como dueño o dueña legal.

Puede darse el caso de que cuando la pareja se divorcia, la parte que se queda con el animal decida abandonarlo como revancha contra la situación que se ha producido. Si la pareja tiene conocimiento de estos hechos, está en la obligación de denunciarlos, ya que según nuestra legislación vigente es ilegal y puede dar lugar a sanciones económicas. En estos casos, para que la denuncia prospere es imprescindible saber a quién hay que sancionar. Hay dos maneras de saber quién es el artífice del abandono:

A través del microchip, cuya colocación es obligatoria, y sirve para localizar a los dueños del animal. Aunque, si bien es cierto que hay quien no cumple la normativa que obliga a su colocación.

La otra vía es a través de la identificación del autor del abandono del animal con testigos, que en este caso puede ser el propio cónyuge o amigos y familiares en común de la ex pareja.

Si el animal es propiedad exclusiva de uno de los miembros de la pareja, tendrá que hacerse cargo del perro

En el caso en que el abandono del animal se produjera con un coche (se abre la puerta del vehículo y se deja al perro en la calle) se puede apuntar la matrícula del coche para poder localizar y denunciar al autor de los hechos.
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En los divorcios el temas delos animales es un poco complicado yo visto parsonas que se separan y solo por molestar al otro quiere lo que tiene por ejemplo si tiene un gato lo quiero o un perro o una tele, hoy en dia la gente funciona si.