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Por tacuma
#8168431
Hola Pilar, pedile al veterinario un complejo vitaminico B, ayuda a aumentar el apetito.
Un saludo grande
Por akilesbox
#8168432
Hola pilar rec¡ene estoy leyendo el libro de saber escuchar al perro, y justo estoy en el perro del hortelano, te copio aqui lo que dice el articulo seria interesante que lo probraras para ver si te funciona, saludos y mucha suerte con tu perrin.

El perro del hortelano:
los problemas a la hora de la comida
Aprimera vista, la hora de la comida debería ser la parte más sencilla
de la vida diaria de un perro. Comer, después de todo, es el instinto
más elemental. Algo tan sencillo aparentemente como poner un
cuenco de comida en el suelo y dejar que el perro se ocupe de lo demás,
¿verdad? Bueno, pues sí y no. Siempre que se cumplan las reglas respecto
al modo de servirla, las horas de la comida no deberían represent~
r el más mínimo problema. La dificultad, como he descubierto en
diversos casos que he debido tratar, es que los perros tienen la costumbre
de dictar esas reglas ellos mismos, excelente fórmula para no crear
más que anarquía. .
De todos los perros que he tratado, el más interesante fue un Lhasa
apso tibetano de once meses llamado Jamie. Había llegado a casa de su
amo a la edad de ocho semanas y siempre había sido muy melindroso
con la comida. En algún momento, la familia había empezado a darle
de comer con la mano. En el mes anterior a que me llamaran, sin
embargo, sus hábitos de comida habían disminuido hasta casi desaparecer.
Rechazaba testarudamente comer nada que sus amos le pusieran
delante. A medida que se desesperaban más y más, lo iban probando
todo, desde el solomillo más exquisito hasta las comidas preparadas
para perros más caras. ¡Llegaron incluso a pedir una comida para él del
"Telechino" más cercano con la esperanza de que pudiera apetecerle
algo de la tierra de sus ancestros! Todo en vano. Se encontraba entonces
terriblemente delgado y estaban empezando a marcársele las costillas.
A la frustración de sus amos se añadía el hecho de que merodeaba
alrededor del cuenco sin ponerse nunca a comer. Le habían llevado a
que le reconociera un veterinario; pero éste no había encontrado
nada físico. Fue precisamente el veterinario quien les había recomendado
a los dueños que me llamaran.
151
Saber escuchar al perro
Como ya he explicado, fue estudiando la vida en el seno de las manadas
de lobos cuando observé por primera vez el papel tan sumamente
importante que desempeñaba la comida. Siempre me viene a la cabeza
un episodio concreto que vi en un documental. Se veía a un coyote
mientras daba vueltas en torno a los restos de un alce que había sido
abatido y devorado por una manada de lobos. Los lobos estaban reposando
después de haber comido hasta saciarse aproximadamente tres
cuartas partes del alce. Sin embargo, era evidente que la presencia del
forastero no era apreciada y fue la hembra Alfa la que lo espantó. Lo
que era interesante era lo que sucedía después. Tras ahuyentar al coyote,
la hembra Alfa volvía a los restos del alce y casi de manera ritual
arrancaba un poco de carne. El mensaje que transmitía al coyote era
nítido: ella tenía el poder de decidir quién comía y cuándo. Estaba reafirmando
su liderazgo con el lenguaje más potente que cabe imaginar.
He visto este comportamiento reproducido casi con toda precisión
en los perros. Muchos amos han sonreído dulcemente al contar cómo
su perro aparece regularmente con una "galleta en la boca. En parte
-estoy segura- sufren una decepción al enterarse de que el perro no va
a enseñarles la galleta porque tenga hambre, sino más bien para reafirmar
su puesto como principal distribuidor de comida de la casa.
Cuando viajé para visitar a Jamie y a sus amos, resultó enseguida
obvio que su comportamiento también estaba arraigado en esta idea.
En cuanto llegué a la casa, percibí los clásicos signos de un perro que
creía llevar la voz cantante. Al llegar, me saltó alrededor y me ladró
furiosamente, con el evidente deseo de ponerme en mi sitio.
Naturalmente, yo le ignoré. Cuando me senté con sus amos, se subió a
su regazo, y estuvo presente durante todo el encuentro. No me sorprendió
nada descubrir un cuenco con comida en un rincón de la cocina.
Ni tampoco me inmuté cuando los amos de Jamie me contaron que
la comida se quedaba allí las 24 horas del día y era sustituida tres veces
cada jornada. Me resultó evidente que la comida tenía un significado
especial para Jamie. Pero para asegurarme al cien por cien, me acerqué
al cuenco. En cuanto lo hice, se puso a corretear ladrando aún más
furiosamente. ,,~
Expliqué a los amos lo que estaba sucediendo. La razón por la que
no comía del cuenco no tenía nada que ver con falta de apetito. Cada
perro reacciona de modo distinto al descubrir que no está a la altura del
puesto de líder. La reacción de aquel cachorrillo había sido desarrollar
152
El perro del hortelano: losproblemas a la hora de la comida
una fijación por la comida, algo que él consideraba como símbolo definitivo
de su poder. Por eso la vigilaba como un guardia de servicio en
Fort Knox,rzcasi desafiando a sus amos a que se atrevieran a comérsela.
Y por eso nunca comía del cuenco. En apariencia se trata de algo
completamente irracional. Su actuación iba a acabar con su vida. Y no
tengo ninguna duda de que este perrillo habría ayunado hasta la muerte.
Pero ¿por qué tiene un perro que comportarse de acuerdo con la
lógica de otra especie? Visto desde esta perspectiva, a sus amos les
pareció que todo encajJlba perfectamente. ¿Por qué iba a comerse un
líder el contenido mismo de lo que constituía la base de su poder?
La solución con la que la familia había intentado montar el problema
había sido exactamente lo contrario de lo que se requería. Por
supuesto, comprendí perfectamente por qué la familia había hecho lo
que había hecho, colocando comida por toda la casa. Para mí estaba
claro que su decisión de dar de comer aJamie con la mano había sido la
causa principal del deterioro. Al perro aquello le había parecido como
arrastrarse, como humillarse vilmente. Era la confirmación de lo que ya
creía: su manada dependía de éhotalmente. Mi tarea consistía en explicar
a la familia la necesidad de alterar el equilibrio de poder de la casa a
favor de ellos, y muy especialmente el poder de las horas de la comida.
Les pedí que aplicasen las habituales técnicas de vinculación; pero en
ese caso también les pedí que se concentrasen en la hora de la comida,
realizando cuidadosamente el proceso de "comida simulada" tres veces
al día. No obstante, si Jamie abandonaba el cuenco, tenían que recogerlo
y no volvérselo a poner hasta el siguiente momento establecido
para comer. Esto no dejaba a Jamie ninguna escapatoria: o comer cuando
se le daba comida o pasar hambre.
El estómago de Jamie había llegado a encogerse bastante, así que les
pedí que le dieran sólo pizcas de comida. Además, le iban a ofrecer,
naturalmente, muchas recompensas por sus acciones como parte del
resto del proceso. El primer día apenas comió nada, debido en parte al
delicado estado en que se encontraba, pero también porque sus amos
le estuvieron transmitiendo señales que no había visto nunca, pero que
comprendía perfectamente. Necesitaba tiempo para pensar. Sin
12 Recinto militar en el cual se guardan, en un refugio especialmente protegido y dotado de
las máximas medidas de seguridad, las reservas de oro de Estados Unidos. Es el símbolo máximo
de inexpugnabilidad. (N. d. T.)
153
Saber escuchar al perro
embargo, el segundo día había comprendido el mensaje y volvió a
comer. Comió dos bocados de su primera comida, y tres más d~ la
segunda. Para alegría de la familia, se comió toda la cena aquella noche.
El quinto día, hacía ya tres comidas diarias. Cuando llegó su primer
cumpleaños, había recuperado su peso ideal y manifestaba todas las
señales de ser un perrito normal y equilibrado.
Los problemas deJamie no eran nada raros en un cachorro. La hora
de comer tiene el potencial de transmitir más falsa información que
casi cualquier otra situación. Es por eso por lo que constituye uno de
los elementos clave de mi método. Las señales erróneas pueden resultar
desastrosas. Y cuanto más joven e impresionable sea un perro,
mayor será la magnitud del desastre. No es ninguna sorpresa que
mucha gente lo haga mal. No tengo más remedio que decir que se dan
por ahí muchos consejos confusos o incluso absolutamente peligrosos
respecto a la comida. Así, por ejemplo, he visto a supuestos expertos
defender que es una buena práctica quitar al perro la comida
mientras está comiendo. En un programde ver, filmado en uno de los asilos para perros más famosos del
Reino Unido, se mostraba a adiestradores metiendo en una habitación
a un perro atado con la correa, colocándole delante de un cuenco de
comida y luego haciendo todo lo posible para quitarle el cuenco al animal
mientras comía. Cuanto más intentaban interrumpir el momento
de su comida, más les gruñía y les mordía el perro. Como resultado de
su comportamiento en esta situación, el perro fue sacrificado.
En mi opinión, tales supuestos expertos mataron un perro sin ningún
tipo de justificación. Como ya he explicado, la hora de comer es
absolutamente sacrosanta en el ambiente natural del perro. Cada perro
come cuando le toca. Y durante su turno no puede permitirse que nada
lo interrumpa. No se me ocurre nada que pueda provocar a un perro a
defenderse más que intentar interrumpir su hora de comer. El argumento
del asilo para perros -que si no podían quitarle al perro la comida
es porque era tan peligroso que no se le podía dar un nuevo hogarera
injusto. Reconozco que lloré cuando vi lo que estaban haciendo.
He presenciado muchas veces el tipo de agresión que aquel pobre
perro manifestaba. En ninguna de ellas se demostró más eficaz mi
método que con Mulder, un Cocker spaniel dorado. Mulder tenía un
apetito excelente. El problema que tenía su familia era que se mostraba
demasiado agresivo e impaciente en su deseo de hacerse cargo de
154
El perro del hortelano: losproblemas a la hora de la comida
sus horas de comer. Siempre que llegaba la hora de la comida, Mulder
empezaba a, gruñir. Mientras Yvonne abría su lata de comida, él se
ponía cada vez más agresivo. Lo peor de todo es que había cogido la costumbre
de saltar y morder la mano de Yvonne cuando ella colocaba su
cuenco en el suelo de la cocina, el caso más literal de morder la mano
que te da de comer que he tenido ocasión de presenciar. Para Mulder,
el Alfa, no tenía sentido que un subordinado le diese de comer; cualquier
amo al que su perro le haya traído algún animal muerto habrá
sido testigo de cómo su perro intentaba invertir estos roles. A ojos de
Mulder, Yvonne se estaba comportando mal accediendo a la comida
antes que él.
Cuando llegué a la casa, mi tarea consistió en mostrar a Yvonne cómo
debía controlar la hora de la comida de allí en--adelante. Así que le expliqué
el proceso de la "comida simulada". A Mulder, claro está, le
habían puesto el nombre por el protagonista de la serie de televisión
ExpedienteX Estoy segura de que a Yvonne nunca le dio más miedo
ninguno de los episodios que su perro. Le había destrozado tanto los
nervios que estaba temblando violentamente al entrar en la cocina. Se
las apañó para recuperar la compostura, se preparó una galletita para
ella, y luego vació la comida de Mulder en el cuenco y colocó ambas
cosas en una superficie elevada. Se quedó pasmado cuando Yvonne
empezó a comer primero. El perro no podía creerse el atrevimiento de
su ama. Le insistí a ella en que debía tomarse su tiempo. Yeso hizo,
masticando lentamente durante un largo minuto, más o menos, mientras
su perro seguía mirándola sin poder creérselo.
Sólo cuando ella demostró con muchos aspavientos que había terminado,
es cuando Mulder recibió su comida. Estaba tan aterrada que
había empezado a tirarle la comida al suelo. Así que, para darle confianza,
fui yo quien colocó el cuenco en el suelo sin hacer ruido alguno
y luego le dejamos en paz. La "comida simulada" comunica uno de
los mensajes más poderosos de que dispone el lenguaje de los perros;
pero nunca más que en el caso de Mulder. Citando una frase de
ExpedienteX, la verdad estaba ahí fuera, para todo hay una explicación.
Yvonne simplemente no había sabido dónde buscarla. Después de dos
semanas de aplicar la técnica, Yvonne podía preparar en paz las comidas
de Mulder. Él ya no ha vuelto a dar ningún problema.
Por mi gordito
#8168433
mira llevalo al veterinario no tienes remedio,tendra alguna cosa que le impida comer o estara enfermo ¿tu le ves algo raro?cogelo a ver si le ves algo o si le duele algo.Es muy raro que no quiera comer.si es chico y llevas poco tiempo con el es normal tendra que acostumbrarse a la casa y si es grande es muy raro que no quiera comer porque todos los perros grandes comen.Porque son muy comilones y no vean lo que comen le pones de comer y al momento que se lo aya comido te pide mas jejeje.Ya te digo que son muy comilones,dormilones...etc.pero los grandes.


no te preocupes eso le pasa a todos los perros,al mio tambien le pasaba lo mismo.Pero al dia siguiente o a los anteriores dias me doy cuenta de que esta comiendo como un loco eso es que al no comer siente hambre y come como un loco jijijijjijijijijijijiji


no te preocupes eso se le pasa

saludos y no te preocupes
Por eli_19
#8168434
ahi unas latas k se llaman a/d seles daalos perros k no comen y a las k acaban de parir son muy wenas saludos
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