Adiestrando perros

¡Vamos a estudiar!

Los factores de decisión a los que me refería en el artículo anterior, deben ser meditados tanto por el dueño como por todos los componentes familiares ya que el “mantenimiento” de un perro adiestrado debe recaer tanto en el adiestrador como en cada uno de los dueños.

Imagine el lector que ha decidido adiestrar en obediencia a Truco y para sentarlo ha utilizado, durante el proceso de adiestramiento, la orden de ¡Sienta!. Cuando la ejecuta a la perfección, uno de sus niños influido por el snobismo lingüístico, la da la misma orden en inglés. Al cabo de poco tiempo, si esta dicotomía se mantiene, Truco elegirá la mejor forma de realizarla, esto es, no obedecerla.

Podríamos hablar de muchísimos ejemplos en los que la falta de ganas de los familiares, la comodidad y el no ajustarse a un criterio único echan por tierra todo el trabajo del que decide adiestrar a su perro. Comencemos pues, analizando el primer factor de decisión; ¿Estamos toda la familia de acuerdo en llevar a Truco al Colegio?

¿Le gusta a Truco el adiestramiento?

Esta pregunta la puede responder el lector si recuerda sus días o años escolares. Algunas veces, cuando había en el colegio partidos de fútbol, cine o cualquier diversión, nos encontrábamos deseosos de acudir pero, los largos días de estudio, explicaciones, exámenes y trabajos, no. Algo así le pasará a nuestro amigo en determinadas fases de su adiestramiento.

Si somos hábiles y técnicos disfrutará en casi todas pero si convertimos la sesión en un “peñazo”, el primero en aburrirse será nuestro amigo. Aún siendo auténticos maestros del adiestramiento, habrá días en los que el perro prefiera estar en cualquier lado menos en el campo de trabajo. Me refiero a los días en los que exijamos una perfecta realización de lo ya aprendido. Nosotros los llamamos exámenes.

¿Tengo tiempo y paciencia para adiestrar?

Cuando digo tiempo me refiero a ese ratito diario (no más de veinte minutos) que debo dedicar al adiestramiento de Truco. Esos minutos no se invierten solo en las primeras fases sino que son necesarios durante casi toda la vida del animal. Cuando nosotros terminamos de estudiar primaria, ya sabemos un poquito de casi todo pero si lo dejamos, acabaremos rebuznando en poco tiempo y por supuesto, olvidando gran parte de lo aprendido. Me resulta patético el observar perros adiestrados a los que el dueño repite veinte veces la misma orden por la calle sin que el animal termine de obedecerla.

educando perrosMe acuerdo de un Pastor alemán “medio adiestrado” que murió hace dos años en un chalet cercano al mío sin terminar de superar la “primaria”. El inocente dueño lo había adquirido por un alto valor monetario a un criador alemán para, con ocho meses, ponerlo en manos de un experto y caro adiestrador.

Después del adiestramiento, el profesional, le escribió las órdenes que debía darle a su perro para conseguir una perfecta ejecución. Las órdenes, como no, estaban en alemán ya que el perro había nacido en ese país europeo y una de ellas, la que servía para que el animal anduviese pegado a la pierna y sin tirar de la correa, sonaba algo así como ¡FUUUSSS!

El resultado es que, todos los días y a temprana hora, el bueno del dueño iba gritando por la urbanización: ¡Fuuussss!, ¡Fuuuussss!, ¡Fuuuusss!. Nunca llegó a conseguir que su perro obedeciera correctamente la orden pero, lo que sí consiguió es que aún hoy, le llamemos “el gato”.

Evidentemente, este vecino mío no sabía nada de perros, el que se lo adiestró no cumplió con la parte ética del contrato (un buen paso de mando) y el perro, lo que aprendió es que debía obedecer al adiestrador pero no a su dueño. ¡Tiempo y dinero perdido! Unas clasesitas de diez minutos diarios, por un dueño ilustrado, habrían conseguido lo que dos meses de adiestramiento no pudieron.

¿Estoy capacitado para adiestrar?

Yo estoy seguro que por el mero hecho de leer estos artículos y asimilarlos, usted está en condiciones de educar a su perro si es que no lo ha hecho ya.

El problema estriba en que acometa la tarea del adiestramiento sin la adecuada preparación técnica. El Condicionamiento que se utiliza para esto, debe ser objeto de un profundo estudio que acompañe a la praxis si no quiere terminar haciendo el gato por la vecindad y lo que es peor, aburriendo y desorientando a su buen Truco.

Aún así y partiendo de la premisa de que usted no va a adiestrar a su perro más que en obediencia, tenga en cuenta que lo único que puede perder es tiempo y al fin y al cabo, el perro y el tiempo son suyos.

¿Conozco un buen maestro para Truco?

Para buscar un buen adiestrador hay que hacerlo en los campos de adiestramiento donde, no solo lo encontrará, si no que posiblemente usted acabe inscrito en un grupo de trabajo y adiestrando personalmente a Truco. Es posible que los demás integrantes de ese grupo, llevados de su afán competitivo, le aconsejen que inscriba a su perro en tal o cual disciplina. Si usted está buscando adiestrar a Truco en obediencia, siga hasta el final sin variar su camino.

Los perros que participan en pruebas de trabajo, son elegidos desde antes de su nacimiento, para una determinada disciplina y usted, amable lector, puede llegar a menospreciar a su buen Truco si lo compara con animales que no hacen otra cosa que preparar la prueba. Su perro es su amigo y supongo que, a estas alturas, Truco es un componente familiar muy querido por toda la Manada para que se pongan en duda sus cualidades.

Si lo que usted realmente desea es participar con su perro en una determinada disciplina, puede encontrarse con que su animal no es el indicado para ella y, por supuesto, conque estos artículos que yo escribo para usted, no valgan para nada ya que están hechos para dueños de perros que solo desean tener una convivencia larga y provechosa con ellos.

Si decide buscar a un adiestrador profesional, exíjale un buen paso de mando, es decir, que las últimas clases de Truco sean impartidas por usted en presencia suya. De esa forma, su perro ya condicionado, se acostumbrará a aceptar y ejecutar las órdenes con igual prontitud que si se las diese el adiestrador y usted será también “adiestrado” en el manejo de un Truco “graduado”.

La mejor forma de encontrar a un buen adiestrador es observar en los parques, calles y campos a los perros que usted considera correctamente adiestrados. Tome contacto con el dueño y pregúntele sobre el adiestramiento de su animal. Si lo ha adiestrado él mismo, será capaz de darle valiosísimos consejos si no, le indicará donde ha sido adiestrado su perro.

¿Solo en obediencia?

Un perro adiestrado en alguna especialidad “delicada” como puede ser la defensa, requiere un adiestramiento paralelo del dueño al que usted debe someterse. El ser poseedor de un animal potencialmente peligroso por su formación, implica un conocimiento del perro muy superior a la media. Es algo así como manejar un arma y esto, no puede dársele a niños, inexpertos o simplemente inmaduros. Se precisa un extraordinario control sobre el animal si no quiere ser responsable de ataques fortuitos y demandas judiciales.

El adiestramiento en obediencia no es, ni mucho menos, fácil como algunos pretenden. Es el primer encontronazo de Truco con nuestras exigencias formativas. Consiste en “obligar” con métodos acertados a nuestro amigo a realizar ejercicios, para los que está preparado, pero en los que le exigimos una perfecta ejecución. Tanto es así que muchos perros se vienen abajo en las primeras sesiones, por falta de carácter, temple capacidad de aprendizaje o cualquier cualidad que realmente pensábamos que poseía y no posee.

Mi consejo es que, si decide adiestrar a Truco, lo haga en esta disciplina y nada más. Tenga en cuenta el lector que aún necesitando un perro adiestrado en otra especialidad, la obediencia es paso obligado para cualquiera de ellas. A nadie se le ocurriría comprarse una pistola con el gatillo flojo ni tener un animal que muerde sin poder controlarlo. Quiero decir que el control de Truco, sobre todo si es de una raza media o grande, es la disciplina en la que usted debe emplearse sin reparar en tiempo ni dedicación y eso, ni más ni menos, es el adiestramiento en obediencia.

Tenga en cuenta el lector que sentarse es algo que su perro sabe hacer. También está preparado para echarse, ladrar, cazar un mordedor o aporte, venir cuando se le llame o andar. El adiestramiento consiste en sentarse a la orden y no moverse aunque vea un gato, echarse y quedarse quieto aunque le pase un tractor por encima, ladrar cuando el dueño se lo pida y callarse a la orden, apresar un aporte y entregárselo (en vez de jugar con él) y acudir a la llamada corriendo y sin entretenerse.

En el siguiente artículo trataré de dar los esquemas fundamentales de adiestramiento para que, si usted ha decidido acometer la tarea de adiestrar a su amigo, lo haga de una forma seria y equivocándose lo mínimo imprescindible.

Insisto en que no trato de enseñar a adiestrar a nadie y menos a usted. Esa tarea queda para los profesionales que supuestamente saben las bases de la conducta canina o, por lo menos, deberían saberla. Cuando doy clases de Etología aplicada y me preguntan si sé adiestrar, siempre contesto que solo lo he hecho dieciséis veces y, por tanto, ni soy adiestrador ni lo pretendo.

Un último consejo: Si decide adiestrar a Truco, le ruego que si usted habla en español, lo haga en el mismo idioma. Es más fácil para usted, para Truco y para su familia ya que el animal los ha oído siempre hablar en español y no en alemán.

Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros
Diplomado en Estudios Avanzados Universitarios de 3º Ciclo (línea de investigación; comportamiento animal y humano). Asesor y terapeuta en comportamiento animal (título propio de la Universidad de Granada). Estudió Etología en el Departamento de Biología animal y Ecología de la Universidad de Granada. Fue Fundador y Presidente de AEPE (Asociación Para el Estudio del Perro y su Entorno). Autor de cientos de artículos, y de los libros "En los Bancales del Sur", "HUTA" y "La Etología del Perro".
Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros
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