Schipperke

Orígenes de la raza Schipperke

Para conocer el origen del Schipperke muy probablemente nos debamos remontan a la Edad media. Los principios de la raza no están documentados, pero contamos con ciertas evidencias que nos permiten reconstruir razonablemente bien sus orígenes. Se cree que los antepasados de estos pequeños perros negros provienen de Flandes (Bélgica).

En el siglo XIV, el ejército francés ocupó esta región, y prohibió a sus pobladores poseer perros de gran tamaño, intentando de esta forma “desarmar” a los campesinos, en favor de los terratenientes y clase acomodada, que eran sus aliados.

Los campesinos necesitaban de sus perros tanto para guarda como para cuidar de sus ganados, por lo que en la villa de Leuven (Louvain, en francés), comenzaron la cría de una raza que llamaron Leuvenaar. Más pequeño que los perros pastores tradicionales -que estaban prohibidos-, este perro sin cola se asemejaba a un Schipperke actual, aunque poco más alto. Hoy extinguido, se supone que el Leuvenaars es el verdadero ancestro del Schipperke actual.

En el siglo XV, España ocupa Flandes y terminan con la prohibición impuesta por los franceses sobre las razas de gran tamaño. Pronto volvieron los perros pastores tradicionales y otros de gran contextura, y el “pequeño pastor” continuo su vida como perro guardián y cazador de roedores.

Wenceslas, un moje que describió esa época, escribe acerca de un pequeño perro negro sin cola, a quien describió como un Diablo con forma de animal. Con toda seguridad que se estaba refiriendo a un Schipperke, a quien aún hoy muchos criadores le conocen como el “pequeño Diablo Negro”.

La historia formal de la raza comenzó hacia 1660, en el barrio St. Gery de Bruselas, donde un Schipperke había sido adoptado como mascota por el sindicato de los zapateros. En 1690, algunos integrantes de este sindicato organizaron una serie de eventos donde mostrar sus perros. Cada animal llevaba en su cuello lo que ellos llamaban “Sunday collar”, que era un collar de bronce trabajado, con un broche ingeniosamente diseñado para no dañar el pelo del perro. Estas reuniones dominicales pueden considerarse como las primeras exposiciones de la raza.

Se dice que un anónimo zapatero bruselense fue el responsable de uno de los mitos acerca de la cola de Schipperke. De acuerdo con esa historia, el perro de este zapatero no había podido ganar en uno de esos eventos dominicales, y su dueño, en un acto de furia, corta la cola del perro vencedor, lo cual motiva que a partir de ese hecho se críen Schipperkes sin cola.

Otra versión describe a un enojado zapatero que corta la cola del perro de su vecino, como castigo por invadir permanentemente su propiedad. Al ver que era estéticamente agradable, otros zapateros adoptaros esta práctica de cortar la cola de sus perros.

Hoy, a pesar de que muchos Schipperkes nacen sin cola, lo normal es que se corte la cola de todos la cachorros, al menos en los países donde esto está permitido.

Como estos perros eran eficaces cazadores de roedores, buenos guardianes y de pequeño tamaño, no tardaron en atraer la atención de los marineros que navegaban por los canales y ríos de Bélgica. Buscando el origen del nombre de la raza, algunos tradujeron “Schipperke” como “pequeño capitán”, a partir de la palabra “schip” o bote, en flamenco.

Muchos amantes de la raza adoptaron esta etimología, que parecía razonable, pero se cree que en realidad Schipperke proviene de la palabra “scheper”, que en flamenco significa pastor.

La Societe Royal Saint Hubert (Real Sociedad de St Hubert), institución rectora de la cinofilia belga, apoya está última teoría.

El primer standard del Schipperke se publicó en 1883, describiéndolo como un perro pastor. El 10 de Marzo de 1888 se funda el Belgian Schipperkes Club en Bruselas. Para esa fecha, la entonces reina de Bélgica, Marie-Henriette (1863-1902) adopta un Schipperke, con lo cual la raza cobra fama y se populariza. También la familia real británica quedará cautivada por este pequeño perro negro, e inmediatamente todos en Gran Bretaña deseaban adoptar uno.

Esto provocó que en pocos años fuese mucho más facil encontrar un Schipperke en Gran Bretaña que en Belgica, hasta que un grupo de fanáticos belgas se propuso un plan de acción para preservar la raza, con lo que sentaron las bases para el Schipperke de nuestros días.

raza schipperkeLos primeros ejemplares de la raza pudieron haber llegado a las costas de América del Norte durante la época colonial, con los primeros inmigrantes belgas se asentaron el lo que es hoy el estado de New Jersey, aunque no hay pruebas fehacientes que la raza haya llegado a Estados Unidos sino hasta 1890. En ese año el Sr Walter Comstock acuerda el envio de 2 ejemplares de la raza a su finca, ubicada en el estado de Rhode Island. A pesar de su entusiasmo, su intento de establecer la raza en Estados Unidos fracasa. Años más tarde, otros admiradores de la raza lograron este objetivo y en 1904 se registra el primer Schipperke en el American Kennel Club Stud Book.

En la década de 1920, la Sra F. Isabel Ormiston funda en New Jersey (Estados Unidos) el famosos criadero Kelso, importando ejemplares de la más alta calidad directamente desde Bélgica, y siguiendo estrictamente el standard belga, con Schipperkes de color Negro.

La Segunda Guerra Mundial disminuyó drásticamente la población de Schipperkes de Bélgica, pero afortunadamente, para esa época la raza ya había establecido firmemente en varios países. Por ejemplo, en Estados Unidos, a pesar de no ser una raza común, no es considerada “rara”, y de un listado de popularidad de 150 razas, ocupa el puesto 50.

El peso promedio de un Schipperke es de entre 3 y 8 Kg, con una altura promedio de 34 centímetros, siendo las hembras algo más pequeñas. La expectativa de vida promedio para ejemplares de esta raza varía entre 12 y 16 años, aunque algunos han vivido hasta 20 años.

Melanie Coronetz
Melanie Coronetz ha criado, entrenado y exhibido Schipperkes por más de 20 años. Investigadora y estudiosa de la raza, es autora del libro Schipperkes. A Complete Pet Owner's Manual (Barron's Educational Series, Inc. 1998). También ha publicado decenas de artículos en varias publicaciones, inclusive en la revista oficial del American Kennel Club. Vive en la ciudad de Nueva York con su esposo y dos Schipperkes, y es activa socia del Club de Schipperke de Estados Unidos.
Melanie Coronetz
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