perros con problemas de comportamiento

¿Quién me echa una mano?

El presente artículo va dirigido a toda persona que tiene en su casa un “perrito” que le hace la vida más agradable, a él, y a los suyos. Todos ellos encuentran en “el mejor amigo del hombre” un compañero fiel, valiente y que nunca los defrauda; ¿o no?

Estos inocentes dueños a veces descubren que su compañero hace cosas raras: pelearse continuamente con el otro perro de la casa, ladrar desenfrenadamente al cartero, o peor aún, comerse al hijo del vecino. En realidad, es a tenor de dos casos que he encontrado, durante las últimas semanas, por lo que creo que merece la pena decir algo. Expondré básicamente ambos casos:

  • En uno de ellos, una dueña tenía dos perros. Estos se peleaban entre sí, y ella, estaba muy preocupada por el tema. El caso no era especialmente peligroso, debido al tipo de perros. Lo frustrante es que, al consultar a un adiestrador, este le recomendó la castración de ambos machos, confundiendo además conceptos tan básicos como predación y competencia.
    Cuando le explicó el caso a la preocupada dueña, además, le propuso arreglar el problema con unas buenas sesiones de adiestramiento. El veterinario, también consultado, fue bastante más “sensato” y le propuso que regalara uno de los dos perros.
  • El otro caso es un poco más problemático, surge de la tenencia de un animal, considerado recientemente, “potencialmente peligroso” y en una situación poco apropiada dados sus altos niveles de territorialidad y agresividad intraespecífica.
    El animal estaba en un patio y pasaba solo gran parte del día. En la casa había más perros que cuando entraban en el patio, eran atacados por el protagonista que les dejaba las cosas muy claras (ha matado a dos hasta el momento).
    Los dueños, intentando poner remedio a la situación, optaron por adiestrar al animal. El adiestramiento tampoco es la solución, si es que tiene a estas alturas. Este caso reviste mayor gravedad debido a la raza del perro en cuestión.

El principal motivo de estos desagradables accidentes suele ser la falta de conocimiento, por parte de los dueños, de dos cuestiones básicas:

  1. Desconocimiento de la jerarquía canina: Lo primero que suelen tener claro es que su animalito los quiere mucho y que basta con darles de comer y muchas caricias. Estamos acostumbrados a libros en los que se explica como al perro hay que darle mucho cariño y mimos para que él nos los devuelva. Esta creencia trae unas consecuencias nefastas en la relación dueño-perro. No importando la raza, la gravedad de desconocer los mecanismos que rigen la jerarquía, solo lleva a que el animal sea un verdadero problema en casa.
  2. Elección de la raza: El día 23 de Marzo de 2002 apareció una ley en España sobre la regulación de perros potencialmente peligrosos. Esto, que se estaba convirtiendo en una necesidad, ha venido provocado por la elección como animal de compañía de una raza que no todos los dueños saben tener. Los amos ignoran la historia y características de comportamiento de estas razas y, si a esto le sumamos el apartado anterior, el bonito cachorro se convierte en una bomba de relojería.

Estos son los dos problemas que considero más frecuentes y graves para la integridad familiar. Una incorrecta comprensión de la jerarquía puede desencadenar todo tipo de agresividad en el perro, tanto hacia otros perros de la casa, como hacia los dueños. La elección de la raza no merece más comentario para cualquier persona medianamente sensata.

Ahora bien, ¿qué opciones tiene el propietario?. A continuación voy a comentar un poco las posibilidades que tiene el dueño del perro a la hora de buscar ayuda:

  • En primer lugar el profesional que tiene más a mano es el Veterinario. Dejando a parte una elogiable minoría de miembros de este gremio, los demás suelen estar especializados solamente en problemas de tipo orgánico.
    Es conveniente acudir a ellos antes que a ningún otro profesional, ya que, cualquier problema que presente nuestro compañero puede tener origen orgánico, y hay que descartarlo antes de buscar otros remedios.
    El veterinario debería hacer una exploración al perro para ver que todo es normal. Una vez descartada cualquier anomalía fisiológica debemos buscar otro tipo de soluciones.
  • El adiestrador, es otro profesional del mundo canino, al que el propietario suele dirigirse para resolver sus problemas. El adiestramiento canino está especialmente recomendado para cualquier perro, presente o no problemas de conducta.
    El adiestramiento provoca principalmente un reestablecimiento de la jerarquía dueño-perro. Por este motivo, es una buena solución para perros que presentan agresividad hacia los miembros de la casa.
  • Hay otro individuo que esta camuflado entre las sombras, y que sin saberlo el dueño, es la solución para la inmensa mayoría de problemas de conducta que se dan en el can.
    Los Terapeutas conductuales, en su mayoría son Etólogos y Psicólogos. Un conocimiento amplio de las bases generales que rigen la conducta (prioritariamente del lobo), y la aplicación de estas, permiten resolver la mayoría de problemas de conducta.
    Existen Veterinarios especializados en problemas conductuales, pero la inmensa mayoría tienen conceptos muy básicos de comportamiento y optan por consejos como “regala uno de los perros”.
    También encontramos adiestradores que, preocupándose por su preparación, han realizado o realizan estudios de psicología o etología, convirtiéndose en profesionales muy aptos para tratar cualquier problema canino de origen no orgánico.

Hay una regla de oro que me ha enseñado una buena adiestradora: si no te piden ayuda, cierra la boca. Los dueños de perros no tienen porque saber nada sobre conducta, pero está muy extendido que el que tiene un perro lo sabe todo sobre perros.

Como principal consejo que daría a quien desee tener un perro es que seleccione muy bien la raza, y que en caso de que tenga capricho por una “potencialmente peligrosa” (no considero que la ley refleje todas las que necesitan dueños preparado; tan solo las más evidentes), cuente con la ayuda de un consejero, de alguien que sepa de lo que habla.

Lo segundo en importancia es darse cuenta de que el animal necesita atención desde cachorro, y que los problemas deben tratarse antes de que aparezcan y no cuando ya no tienen fácil remedio.

Sergio Álvarez Fernández
Titulado Superior en Lenguaje Musical por el Real Conservatorio de Música "Victoria Eugenia" de Granada. Durante los últimos años ha centrado su actividad en el estudio y protección de la fauna salvaje, publicando artículos y notas breves en las revistas científicas Ardeola, AHE, y Oxyura. Ha estudiado Etología en la Facultad de Ciencias de La Universidad de Granada (España). Es socio de AEPE y colaborador en el Departamento de Etología Aplicada Canina.
Sergio Álvarez Fernández
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