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| Año 6 - Número 48 |
Publicación gratuita de www.TodoPerros.com
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ISSN 1667 - 3336 |
En esta edición...
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Estimados amigos, Antes de comenzar esta breve introducción queremos dar la bienvenida a los varios miles de nuevos suscriptores que se han sumado en estas semanas. Esperamos que esta publicación les resulte interesante, y les invitamos a participar en nuestros foros, donde podrán plantear dudas e intercambiar opiniones sobre los más diversos temas relacionados con el mundo de los perros. Continuamos en este número con las series de artículos que venimos publicando, y les recordamos que pueden consultar los artículos ya publicados de cada serie, más muchos otros (más de 130 artículos), ordenados temáticamente y/o por autor, haciendo click aquí. Esperando que este número sea de su agrado, le invitamos a comunicarse con nosotros con sus comentarios, quejas, sugerencias, etc. a redaccion@todoperros.com
Buena lectura, y hasta el próximo número.
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"...la bebida lo llevó a la tumba"
Colaboración de Margarita Inés Ahumada Chacana - Valparaíso - Chile
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Para leer los artículos precedentes de esta misma serie, haga click [ AQUÍ ] Ahora que ya tenemos claro todo lo que precede, está llegado el momento de ponerse manos a la obra. Y poner en práctica lo aprendido en estas páginas. Antes de que esto ocurra, tenemos aún que dar unos pasos previos y vamos a empezar por lo primero y principal. Asegurarnos de que nuestros machos reproductores sean capaces de montar natural y espontáneamente a nuestras hembras. Muchas son las voces que abogan por la inseminación artificial, mediante distintas e innovadoras técnicas incluida la de la implantación directa en útero del semen seleccionado, tanto como las que aconsejan el procedimiento de la cesárea programada, para asegurarse camadas de buen tamaño y sin complicaciones. Yo confieso que estoy totalmente en contra de ambas prácticas y que no veo más propósito en ello que alterar a la Madre Naturaleza y no concibo ninguna razón que lo justifique. Ninguna. Una cosa es que la Evolución, el Conocimiento y la Ciencia nos permitan beneficiarnos de técnicas que identifiquen taras genéticas, evitando así multiplicar enfermedades transmitidas por genes recesivos (o dominantes) en generaciones posteriores e incluso conseguir evitar que aparezcan en el futuro. Porque está bien que queramos ser Criadores de Elite y que no escatimemos esfuerzos para conseguirlo, pero lo que no debemos ser nunca es réplicas del joven Doctor Víctor Frankenstein, el suizo aquél que quiso ir más allá de las prácticas médicas consensuadas y que fue sólo un personaje de ficción -fruto de la imaginación de la escritora británica Mary Shelly- pero que bien puede parecerse a quienes hoy defienden la intervención clínica en situaciones que deben y pueden mantenerse lo más naturales posibles, empeñados en modificar y alterar las leyes naturales, interviniendo e interfiriendo en ellas hasta el punto de transformarlas. Porque, no lo olvidemos, si nuestros perros machos aprenden a eyacular en la mano del que le manipula, luego serán incapaces de copular espontáneamente y usar su pene como debieran cuando tengan a una hembra delante. Y si nuestras perras hembras son anestesiadas, abiertas en canal y los cachorros sacados mediante procedimiento quirúrgico, como cosa habitual, no les pidamos luego que paran por sí solas, porque su instinto alterado, cercenado y destruido, no se lo permitirá. Y si esto lo hacemos generación tras generación, al final habremos jugado a ser hermanos menores de Dios y habremos dado al traste con milenos de selección natural e inteligente que permitía que macho y hembra copularan por sí mismos y que las hembras parieran sus camadas, con más o menos pérdidas, pero sin excesivas dificultades. Está bien que es casos muy puntuales se eche mano de una inseminación artificial como por ejemplo, si se decide optar por usar un macho que está a miles de kilómetros de distancia con un interés concreto; o si se emplea la cesárea para salvar una camada o parte de ella, porque se estén produciendo complicaciones en el parto natural. Pero si un Bulldog, o un Mastín español, o un Galgo o un Cócker no son capaces de montar naturalmente a una hembra, lo más probable es que su ineptitud sea hereditaria y la mayoría de sus descendientes hereden esta incapacidad; y si una Bulldog o una Mastina española o una Galga o una Cócker no pueden parir espontáneamente a sus cachorros, sus hijas, nietas, biznietas, etc., no lo hagan tampoco. Y por lo tanto aquí nos encontramos con un problema que deja de ser puntual y se convierte en crónico. Lo convertimos nosotros en crónico, por cuanto en vez de retirar a esos ejemplares del Programa de Cría, buscamos las salvaguardias para que perpetúen sus respectivas incapacidades. Y estas incapacidades se multipliquen con el tiempo. Nada justifica estas prácticas gratuitas, pero menos que nada, el deseo de unos cuántos de sacar mayor provecho de la monta y tener camadas más largas, con menos complicaciones y que les supongan mayores beneficios económicos en menos tiempo. Porque, ya lo he dicho una y mil veces, si al final a todo lo que se reduce la crianza canina, para algunos, es a encontrar una forma rápida y cómoda de sacarse un dinero extra a final de mes, equivocaron su destino y mejor debieron dedicarse a la gestión de una granja de gallinas ponederas o de vacas lecheras. Esto nos lleva a otras cuestiones colaterales de las que también conviene hablar. Por un lado tenemos que una argumentación muy en boga es que la inseminación artificial evita que un macho pueda transmitir alguna enfermedad de transmisión sexual a una hembra y vice-versa. Y eso es cierto. Si no hay contacto físico ni penetración, lo más probable es que la enfermedad en sí se evite. Pero… ¿con esta práctica se están evitando todos los riesgos? ¿O sólo aquellos que afectan a los posibles progenitores de la camada? Y… ¿qué pasa con la camada en sí? ¿Qué ocurre si lo que se intenta evitar es la transmisión, al macho semental, de un Herpes virus (1) que afecta la futura madre? El macho quizás no resulte contagiado, pero ¿qué pasa con esos fetos?
Y que la cesárea programada, evita estrés a la hembra y largas horas de espera mientras concluye el parto con más o menos complicaciones. Pero ¿se ha parado alguien a pensar en el estrés que se le induce a los neonatos? ¿Se ha parado alguien a preguntarle a la propia madre cuánto estrés le produce despertarse rodeada de un montón de "bichos" que no identifica como propios, colgados de las mamas, nerviosos y hambrientos, porque debido a la anestesia no produce suficiente leche ni de suficiente calidad? ¿Quién se beneficia, realmente, con la cesárea programada? Que yo sepa y me conste, sólo el criador, que se ahorra unas cuántas noches sin dormir y mucho tiempo esperando el feliz acontecimiento y que ve cómo la inmensa mayoría de los fetos nacen vivos, si la operación se hace con cautela y criterio. Nadie más. Pero… ¿a cambio de qué? De la salud de la madre y de los propios recién nacidos. No voy a entrar a hacer consideraciones sobre todos los efectos secundarios de los protocolos de sedación y anestesia, ni de la manipulación en un quirófano de los neonatos, ni de los riesgos que implica esta manipulación, pues no es este el lugar para hacerlo, pero cuando alguien se plantee como "sistema más rápido para llegar a la meta" la cesárea programada, convendría que pensara detenidamente en los pros y contras de esta decisión y lo hablara no sólo con el Veterinario que se preste a esta práctica, pues ese obviamente estará de acuerdo y le parecerá la mejor de todas las posibles, sino con esos otros que son muchos que están en contra y que tienen argumentos de mucho peso para avalar su negativa; tanto Veterinarios como Criadores. Ya lo he dicho antes pero quiero insistir sobre ello. Si interferimos en la crianza de esta manera tan negativa pero a la vez tan práctica y tan cómoda, que permite que perros con escasa capacidad para la monta natural vean su semen utilizado e implantado en hembras que no sabemos si espontáneamente serían capaces de producir una camada sana y sin dificultades, estamos jugando con fuego. El resultado de estas prácticas no será constado de forma inmediata, eso es cierto, pero acrecentará los problemas y los multiplicará. Y jugará en contra de la Selección natural en sí misma que es la que favorece que sólo los más aptos procreen y produzcan descendencia. Dejo sobre la mesa estas consideraciones. Y ruego al lector que piense detenidamente en ello. Y se pregunte, sinceramente, quién es él para alterar el consenso, para saltarse las leyes naturales de forma aparentemente científica y, sin embargo, tan irresponsable. El mes que viene abordaremos la otra cara de la moneda respecto de la aptitud y capacidad de machos y hembras para ser considerados reproductores de pro. Pero esta vez bien merecía pararse un momento a reflexionar sobre lo anterior, ¿o no? (1) NOTA DE LA AUTORA: La enfermedad conocida como Herpes Virus, muy extendida entre la población canina, la trataremos por separado por cuanto constituye una de las causas fundamentales de esterilidad, aborto y muerte perinatal y merece un largo capítulo exclusivo. Para leer los artículos precedentes de esta misma serie, haga click [ AQUÍ ]
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Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ] Cuando nuestra Kika se convierte en madre -estado supremo del animal- su imprinting maternal gobernado por hormonas como la Oxitocina, obrará maravillas, en su capacidad, docente hacia los nuevos "contenedores" de sus propios genes. Es increíble la enseñanza que un buen observador puede obtener de Kika cuando ella, amén de madre, se convierte en maestra de sus cachorros, en formadora de hijos y profesora de la universidad de la vida en la que estos tratan de navegar desde el momento de la rotura de su cordón umbilical. A estas alturas, ustedes saben muy bien que todo lo que hace un animal está encaminado a optimizar su tasa de aptitud y por ende, a trabajar para que el máximo número de sus genes pasen a la generación siguiente. Pero… ¿Que pasaría si sus cachorros muriesen si perpetuar esos genes en generaciones venideras? Pues simplemente que Kika habría trabajado e invertido en un negocio ruinoso en el que el padre Truco perdería también como progenitor y pareja. Si sus hijos mueren no se perpetuarán en la especie. Para llegar hasta aquí, hasta el momento en el que Truco y Kika tienen su camada, tanto uno como otro han tenido que sobrevivir, evitar que los depreden tanto otros animales mayores cuando están en libertad o unos simples virus cuando son domésticos, cortejar, copular, gestar y parir. ¡Una tremenda inversión! Imagínense que ahora, por no criarlos adecuadamente, por no enseñarles a vivir en un mundo hostil o por no enseñarles a obtener recurso, toda esa inversión se pierde. Truco y Kika serían un desastre como individuos de su especie. Partimos de la base de que tanto uno como otro son especimenes adaptados a la selección natural o artificial en este caso. Ellos "saben" muy bien como tienen que criarlos, sacarlos del nido y enseñarles a obtener recurso. El resto del ciclo, si sus hijos son aptos, será un problema de ellos, no de Kika. Pero hay un hándicap añadido a esta necesidad de adaptación de nuestros cachorros y es que sus padres podrían enseñarles todo lo que necesitan para sobrevivir en libertad pero no para vivir al lado de Homo sapiens y de su temible selección artificial. En eso, nosotros tenemos que echar una mano a nuestra pareja para que la escuela sea completa y los profesores de sus hijos, los mejores. La manipulación neonatal, por parte del criador, consiste en ampliar y completar las que la madre otorga por sistema y dentro de los cuidados parentales, independientemente de que pertenezca a especie doméstica. Así mismo, se introducirán otras y se ampliarán las que entendamos que contribuyen al desarrollo intelectual del cachorro, las que beneficien a su sistema inmunológico y las que estimulen su capacidad gregaria con nuestra especie. Debo hacer hincapié en el concepto de que Truco no participará casi nunca en ese otorgamiento de cuidados parentales porque, como saben, el cambio de sistema de emparejamiento desde la forma salvaje al perro doméstico, es decir, de monogamia a poliginandria o promiscuidad moderada, no da certeza de paternidad al macho por lo que este se inhibe de la cría de hijos que pueden no ser suyos.
No me extenderé en explicarles las manipulaciones neonatales, en las que nosotros podemos intervenir, porque ya lo hice en un artículo anterior. Solo les voy a indicar aquello que es absolutamente necesario en la formación del cachorro para la convivencia ínter específica. Nosotros debemos utilizar a nuestro favor todos aquellos conceptos que hayan sido exitosos, comprobados y promulgados científicamente. La jerarquización como factor de supervivencia En un artículo anterior que titulé: "La estrategia del burgués" veíamos como frente a un problema de lucha por competencia de jerarquías, los animales –incluidos los perros- utilizaban tres clases de estrategia: la del gavilán, la de la paloma y la del burgués. Sin embargo, la del burgués es la más apta y trata de que el perro se comporte como un gavilán cuando defiende a su progenie, territorio o dueño y como paloma cuando se trate de una pelea que no le aporta nada aún cuando la gane. La contención activa y la pasiva Más que castigo, el término contención nos lleva al concepto de impedir la conducta agresiva ya sea mediante una inmovilización o manipulación (activa) o impidiendo la conducta del perro mediante lenguaje corporal o alarde de fuerza y recurso (contención pasiva). Cuando en consulta tratamos un típico caso de agresividad competitiva comenzamos por establecer en los dueños una línea de conducta, hacia su perro, basada en las contenciones pasivas. Si esto no funciona pasamos a las activas. Supongamos que una señora se queja de que su perro le gruñe cuando se acerca a él mientras come. La primera recomendación, en este caso, sería la de retirarle inmediatamente el plato de comida e incluso, el bebedero. De esta forma le enseñamos quién es el dueño del recurso pero, si se tratara de un cachorro el que gruñe le recomendaríamos que lo pusiese boca arriba, sujeto por el pecho y no lo soltara hasta que desapareciera la actitud ofensiva. Como es lógico, un cachorro es menos peligroso y más manejable que un perro adulto y por ello tratamos de evitar el enfrentamiento directo con este mediante contenciones pasivas. Los juegos de guerra son un compendio de las enseñanzas específicas que cualquier animal necesita para desarrollar aquellos instintos que le llevan a la solución de los problemas de supervivencia. Cuando digo "enseñanzas" no olvido el que la conducta es una interacción compleja entre genes y medioambiente, es decir, nuestro Truco viene "preparado" genéticamente para hacerlo pero sus hermanos, primos y familia deben ayudarle a depurar la técnica que le permitirá sobrevivir tanto en un medio libre como doméstico. Cuando sin motivo aparente, dos cachorros se enganchan en una pelea larga y que siempre acaba con el abandono de uno de ellos, no tenga usted duda de que lo que se disputa es el estatus o rango social. En otras ocasiones, uno o varios cachorros salen disparados para cazar algún chisme que se mueve – o que nosotros hacemos que se mueva- y no paran hasta cazarlo y "rematarlo". Fíjense en que están completando todas las secuencias de la conducta compleja de caza: deambulación, detección, persecución y rastro, apresamiento, "muerte" de la pieza, manipulación, ingesta, porteo y/o enterramiento. Esta conducta es totalmente necesaria, pertenece a su bagaje filogenético y no somos quienes para reprimirla o anularla aunque en ello nos vaya una zapatilla o nuestro periódico favorito. Algunas veces nuestro cachorro es acometido por un adulto en el parque y sometido a un buen revolcón del que sale chillando como una rata. Si completan la secuencia, y no se asustan demasiado, verán como el joven guerrero derrotado no tarda en hacer buenas migas con el abusador y acaba lamiéndole las comisuras de la boca. ¡He entendido la lección!¡Ahora juega conmigo y trátame como a un cachorro que pide comida a un buen cazador y valiente guerrero! Lo normal es que el adulto "educador" abandone su agresividad, mediante esta señal de apaciguamiento, y olvide las pretensiones del potencial guerrero. Considero necesarias todas estas lecciones en el desarrollo de nuestro Truco y, si me apuran, las considero imprescindibles, tan imprescindibles como las que debería recibir nuestro cachorro humano. Deberíamos enseñarle cual es su puesto en el escalafón familiar, en la sociedad y en el mundo. Quizás de esa forma, algunos de nuestros cachorros de Homo sapiens no agredirían a sus compañeros, no ofenderían a sus profesores, respetarían a sus padres y, sobre todo, trabajarían para obtener un recurso necesario para su supervivencia en vez de tratar de obtenerlo siempre de los padres o de la sopa boba. Todo este compendio de enseñanzas es, ni más ni menos, que la jerarquización imprescindible en cualquier especie, incluida la nuestra. Entiendo, por otro lado, que eso de jerarquización es una palabra políticamente incorrecta pero como ustedes saben lo que pienso al respecto, les ruego que se la apliquen a su cachorro de perro porque, respecto al de Homo, son ustedes muy libres. Truco necesita de todas estas enseñanzas, sus hijos también pero al ser este artículo de Etología, solo puedo aconsejarles que proporcionen a Truco lo que la selección artificial y las corrientes de moda le van quitando; su alma de especie. Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ]
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Para leer otros artículos de la autora, haga click [ AQUI ] Aún a riesgo de saltarme a la torera el orden ontológico que me había propuesto en esta serie de artículos sobre problemas de conducta, quiero hacer un llamamiento con éste a favor de los "perros viejos" que tan olvidados están hoy en día. Y no es en balde, quiero decir que este homenaje no lo escribo porque me parece, sino porque me sale del corazón y de la experiencia clínica de estos últimos años, como veterinaria y como etóloga clínica. ¿Por qué un Rotweiler con 9 años que está empezando a tener artrosis de cadera no puede vivir unos años más? ¿Y por qué una perrita vieja que muerde está avocada trágicamente a la inyección de barbitúrico? ¿Es que cuando llegan a cierta edad nuestros compañeros de toda la vida molestan?... Nos dan demasiadas preocupaciones. Tengo que oír expresiones como: "no, ya está vieja, para qué vamos a gastar más dinero si no va a durar mucho"; o "si no le funciona el corazón ni las piernas, para qué vamos a probar con medicamentos". Afortunadamente en el mundo animal tenemos la facultad de poder dar descanso a un animal cuando está sufriendo, pero igualmente tenemos la ayuda del progreso para poderles alargar la vida cuando llegan a una edad difícil, con medicación, dietas específicas para cada enfermedad, cuidados veterinarios, fisioterapia, modificaciones de conducta, etc.
Llega un momento en que los perros empiezan a achacar el paso del tiempo, como cualquier especie. También es verdad que en la vida salvaje- en la Naturaleza o en la vida callejera- estos animales tienen los días contados al no poder valerse por sí mismos igual que antes para obtener sus recursos. Pero, ¿qué pasa con la domesticación? ¿No es eso lo que queremos y reivindicamos continuamente para un perro? ¿No queremos proporcionarles hogar, alimento, cobijarlos si llueve por si cogen un resfriado, o que no se mezclen con otros perros por si les muerden? Recogemos perros callejeros para intentar que los adopten, pero no los ayudamos cuando ya no ven, no pueden andar o están desorientados. Que nadie se dé por aludido ni se enfade, esto no va dirigido a ninguna persona en particular y sí a todos en general, y a mí me llega especialmente. Simplemente intento informar de que hoy en día tenemos los medios para casi todo, y siempre se puede buscar alguna solución equitativa. Desgraciadamente el código ético está muy deteriorado hoy en día en esta profesión y en muchas otras, aunque algunos intentamos agarrarnos a él con uñas y dientes y no dejarnos llevar por el vil metal. Pero también necesitamos para eso la implicación de cada dueño. Personalmente a estas alturas, cada vez que tengo que hacer una eutanasia se me amarga el resto del día. Pero cuando ésta es sin motivo se me quitan las ganas de seguir trabajando. ¿Es normal que llore yo más por el perro que su propio dueño? Pues me pasa bastante a menudo. Por suerte, mi vida profesional también tiene sus días brillantes. El otro día concretamente hice una intervención como asesora en una perrera de Granada, en la que un Cocker "agresivo" llevaba 3 meses encerrado, intentando de esta manera no tener que ser sacrificado- el cual era su primer fin al entrar allí- por parte de unas personas que estaban pagando su estancia. Bien, pues el problema tenía solución y ahora ese perro está en manos de un profesional que lo está sometiendo a un adiestramiento en obediencia como parte de su tratamiento para poder ser adoptado en un futuro próximo. ¿Qué quiero decir con esto? Que algunas personas y algunas entidades se preocupan por los problemas de comportamiento, y que ojalá fueran más. Y que en los perros viejecitos, prácticamente todo lo que les pasa se traduce en problemas de comportamiento, y la gran mayoría son problemas fácilmente solucionables, o al menos se pueden paliar. Hoy en día el estrés nos aparta de lo importante: la buena comida, la vida en familia, los pequeños placeres de la vida. No tenemos tiempo para hacer de comer, nos tomamos un café tras otro y usamos bebidas energéticas para conseguir mantener el ritmo. ¿Cómo vamos a dedicarles tiempo a nuestros animales? Tendríamos que ser un poco menos egoístas, aunque eso es mucho pedir, y no tener un animal como un florero, porque ellos sí que nos siguen fielmente adonde vayamos. ¿Cómo podemos saber que nuestro perro entra en la edad crítica? Los perros llegan a la edad senior a una edad determinada según razas. Las razas pequeñas a los 8 ó 9 años, las medianas a los 7, las grandes y maxi a los 5. Yo recomiendo hacer un chequeo al perro cuando alcanza este umbral. Con una analítica de sangre y una radiografía podemos controlar su estado general y ver si empieza a haber alguna alteración. No es demasiado difícil ni demasiado caro. Además, seguro que su clínica veterinaria le ofrece pagar en cómodos plazos. Si el chequeo geriátrico es normal, seguimos adelante tranquilamente y sabiendo que nuestro perro está feliz y sano, y que hemos hecho lo correcto. Si algún parámetro está alterado podemos empezar a tratar a tiempo. Y aún siendo todo normal podemos usar la prevención a partir de esas edades: antioxidantes, ácidos grasos esenciales, protectores del cartílago articular, dietas específicas, etc. Seguro que su veterinario le dará las claves para una mejor calidad de vida de su perro. Como siempre digo, podemos y debemos actuar siempre desde la prevención. Bien, y en caso de que no hagamos esto ¿cómo podemos saber que a nuestro perro le pasa algo? Tengo que decirles que los perros son más duros que una roca, no tienen por qué quejarse si les pasa algo. Ayer vi un caso de un Bull terrier que se fracturó un fémur de un salto para saludar a su dueño, increíble. Pero más increíble es que al día siguiente, con su clavo intra medular, sus cerclajes sujetando la fractura y sus fijadores externos, ya estaba apoyando con esa pata, y después de 3 horas de cirugía traumatológica. Había que verlo corriendo y llevándoselo todo por delante con los hierros. Estos son casos extremos, algunos perros sí se quejan por dolor, pero los que no lo hacen y aún los que sí, manifiestan cambios en el comportamiento. Esto es lo que su dueño puede advertir. A veces es demasiado tarde, y otras veces no hacemos caso, la típica frase: "bueno, ya lo llevaré mañana". He visto muchos perros ciegos por el "ya lo llevaré mañana". Sin embargo la mayoría de las veces se puede hacer mucho. ¿Cuáles son estos posibles cambios de conducta?:
Estas son algunas de las muchas señales que ellos nos envían y que a veces no sabemos interpretar ni sus dueños, ni sus veterinarios. Estos problemas de conducta pueden ser el reflejo de alteraciones orgánicas o del propio comportamiento. Se impone primero descartar lo orgánico, como ya expliqué. En los perros viejos hay muchas patologías que pueden ocasionar todos estos cambios en la conducta normal del animal: hormonales, digestivos, cardiacos, respiratorios, óseos, oncológicos, renales, hepáticos y un largo etcétera. Nuestro veterinario es el que debe detectarlo con las pruebas necesarias. Sin embargo existe un trastorno específico de la edad senil, muy difícil de reconocer y que fácilmente se confunde con otros problemas de comportamiento por errores en el diagnóstico, es el Síndrome de disfunción cognitiva. Se trata de una degeneración neuronal que hace que el animal pierda la capacidad cognitiva normal, por eso provoca alteraciones en el comportamiento como algunas que he reseñado en la lista anterior. Es una patología que no tiene solución pero que sí se puede frenar en su progreso con distintas actuaciones a varios niveles: comportamental, médico y dietético. Sobre esta enfermedad en concreto hablaré en otro artículo más adelante, por lo que se lo dejo como otro problema más a reconocer en esta edad tan complicada. Sólo les avanzo para que se hagan una idea que se asemeja al Alzheimer en humanos. Para finalizar quiero agradecerles que me hayan leído, escribir hace que te sientas mejor y hoy lo he conseguido de nuevo. Este artículo se lo dedico a todos los perros que nos dan su vida y nos acompañan sin quejarse, a los dueños que a partir de ahora van a mirar a sus viejecitos con otros ojos y a los profesionales que buscarán las mejores soluciones para estos complicados casos. Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ]
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| Editores: Pablo D Carosone - Ramiro Allub Rey Este correo electrónico es enviado únicamente a quienes se han suscripto voluntariamente al mismo. Prohibida la reproducción parcial o total sin el previo consentimiento por escrito del Editor. Todas las opiniones aquí reflejadas pertenecen a sus respectivos autores. ISSN 1667 - 3336. © 2001 - 2006 TodoPerros.com |
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