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| Año 5 - Número 45 |
Publicación gratuita de www.TodoPerros.com
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ISSN 1667 - 3336 |
En esta edición...
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Estimados amigos, Entre los muchos miles de mails que recibimos cada mes, uno de los temas más frecuentes son las consultas sobre libros. Para facilitar la tarea de buscar y seleccionar los mejores libros, hemos llegado a un acuerdo con una de las más importantes librerías de España, gracias al cual ofreceremos en cada número una selección de los más interesantes libros de adiestramiento, etología, específicos de razas, nutrición canina, etc. Por falta de tiempo, en esta edición no podemos presentarles la nueva sección Libros, pero a modo de adelanto les ofrecemos un par de títulos muy interesantes:
Esto es solo una muestra de lo que les iremos proponiendo a lo largo de los próximos números. El procedimiento de compra es sencillo y muy seguro, y tiene el respaldo de una de las más solidas y prestigiosas empresas del mundo editorial español, que cuenta en sus catálogos con más de 3 millones de títulos. ¡Buena
lectura! ____________
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Colaboración de Abel Algañaraz - Cabo de Las Huertas - ESPAÑA
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Para leer los artículos precedentes de esta misma serie, haga click [ AQUÍ ] Veíamos en el capítulo anterior cómo los agentes teratogénicos pueden confundir al Criador y hacer creer que defectos y taras son el resultado de la herencia cuando sin embargo están motivados por agentes medioambientales y lo importante que resulta ser capaz de descartar que éste otro sea el motivo antes de sacar de un Programa de Cría a un reproductor. Ahora vamos a centrarnos en todo lo relativo a la incidencia en el pool genético de una raza y de un programa de cría. Otro tema espinoso e importante, si queremos hacer las cosas bien. Máxime porque no resulta nada fácil, ni siquiera para el Criador más experto, cuanto menos para uno novato, discernir si una tara aparecida en uno o más cachorros de una o más camadas, tiene que ver con problemas habituales en la raza o circunscritos exclusivamente a ciertas líneas de sangre dentro de ésta. De una parte tenemos que ya existen listados sobre la prevalencia de ciertas taras y enfermedades en varias razas, gracias a los estudios de ADN y la información facilitada por un buen número de Criadores responsables y de Clubes de Razas, sobretodo en Estados Unidos, a lo largo de los últimos años. Bien es cierto que tales listas no dan claves sobre la verdadera incidencia de esas taras y enfermedades pero por lo menos sirven como advertencia de si éstas están o no presentes en razas concretas. Tales listados se refieren muy especialmente a enfermedades y defectos oculares tales como el PRA que han sido identificados y compilados por la “Canine Eye Registration Foundation” (CERF) estadounidense, cuyos datos son muy fiables e interesantes a tener en cuenta. Otros hacen referencia a la Displasia de Cadera, que hace años vienen siendo compilados por la “Orthopedic Foundation for Animals” (OFA) también de Estados Unidos, fundada en 1966 y que ofrece un registro exhaustivo de todos los perros de raza que son verificados, certificados e inscritos con un número de referencia y el resultado derivado del estudio practicado. También la OFA mantiene registros sobre la Displasia de Codo y la Luxación de Patela; en el primero de los casos se ofrecen certificaciones e informaciones sobre camadas registradas y también sobre individuos, si bien no se hace una clasificación específica sobre el resultado obtenido en el estudio. En el caso de la Luxación patelar la prioridad es identificar qué individuos son fenotípicamente normales y pueden ser utilizados sin riesgo como reproductores, para lo cual han de ser estudiados tan sólo después de haber cumplido los doce meses de edad. En el caso del Hipotiroidismo, que en Estados Unidos, sobretodo, causa verdaderos estragos entre la población canina (*), es igualmente la OFA quien desde 1996 se viene ocupando de mantener activo un registro de incidencia de la enfermedad, tratando de identificar a los ejemplares fenotípicamente normales y procurando además recopilar información útil sobre la Tiroiditis autoinmune (Tiroiditis de Hashimoto, como es conocida en su afectación humana) y sobre aquellos otros cuya tiroiditis es puramente idiomática (es decir, sin origen ni causas conocidas). La propia OFA se ocupa también de mantener activo un registro sobre las Enfermedades Cardíacas Congénitas, mediante el cual se intenta conocer qué reproductores son aquellos que son fenotípicamente normales para que puedan ser empleados sin riesgo en Programas de Cría, para lo cual se realizan estudios ecocardiograficos y exámenes Doppler, en perros de al menos un año de edad, teniendo en cuenta como “libres” aquellos que no presentan ningún tipo de rumor cardíaco y que por lo tanto se consideran libres y aquellos otros que presentan un rumor cardíaco puramente fisiológico o funcional, que no signifique ningún problema ni tenga ninguna consecuencia para su descendencia. Finalmente la propia OFA mantiene un registro nacional de ADN, que es gratuito, dado que se considera importante para la consecución de la mejora de la crianza conocer fácilmente qué perros puedan estar afectados y ser transmisores de una serie de enfermedades hereditarias cuyos patrones de transmisión y cuyos marcadores genéticos ya están perfectamente identificados. Este registro está resultando cada vez más útil dado que continuamente se identifican nuevos marcadores genéticos para nuevas enfermedades y por lo tanto la información recopilada es esencial para cualquier persona interesada en llegar al fondo de la cuestión y conocer al detalle todo lo relativo a esas enfermedades de transmisión genética. En muchos otros países se están poniendo en marcha también registros de ADN, si bien hoy por hoy los datos más fiables provienen de la información recopilada en Estados Unidos, no solo por los años que se lleva practicando el muestreo sino por el hecho de que el número de perros identificados y registrados es mucho mayor que en cualquier otro lugar y esto permite asumir los porcentajes de incidencia como muy fiables.
Pero estos registros no son los únicos datos a tener en cuenta cuando se trate de estudiar y conocer la incidencia de ciertos problemas genéticos en razas y/o líneas de sangre. Hoy por hoy Internet ofrece información al minuto y que puede resultar de gran utilidad, si se utilizan bien los recursos y datos disponibles. Obviamente no todo lo que se vierte en la Red debe considerarse como fiable, por cuanto cualquiera es libre de colgar una página web con información más o menos contrastada. Sin embargo los datos que procedan de Facultades Veterinarias estadounidenses como Cornell o Pennsylvania, por ejemplo, de la UAB o la Complutense de Madrid o de Zaragoza o Granada (españolas), por citar tan sólo unos pocos referentes, son absolutamente fiables y muy interesantes a tener en cuenta. Lo mismo si se trata de datos facilitados por los grandes Clubes de Raza norteamericanos (estadounidenses y canadienses) y británicos muy preocupados por obtener datos que sirvan para la mejora de la crianza, o por organizaciones como la AKC (American Kennel Club), el CKC (Canadian Kennel Club) o el KC (The Kennel Club británico). Finalmente hay algo que es obvio pero que no por ello se debe olvidar… el Criador verdaderamente responsable e interesado en la mejora de la crianza canina y en ostentar una reputación intachable por su trabajo y dedicación a su raza concreta, buscará respuestas e información allá dónde las haya. Se documentará de todas las maneras posibles, mediante contacto con otros Criadores igualmente responsables, Clubes de Raza, Veterinarios y expertos. No descansará. Estará siempre a la última. Y procurará por todos los medios beber de las fuentes más adecuadas. Más aún, será absolutamente sincero consigo mismo y con los demás cuando se encuentre con un problema de esta índole y no tratará de enmascararlo de ninguna manera. Querrá saber cómo y por qué se ha producido y será consciente de la importancia de que no se repita incluso si para ello tiene que prescindir de un reproductor determinado. Hará necropsias a los perros afectados que hayan de ser sacrificados y estará en constante evolución. Porque sólo así podrá asegurarse de no repetir ni perpetuar situaciones que con la suficiente honestidad y el necesario conocimiento pueden y deben ser evitadas. En el próximo capítulo hablaremos de las formas de herencia y transmisión. Y veremos cuán importante es diagnosticar la enfermedad o tara en cuestión por un lado y reconocer la forma en que se transmite, por otro. ____________________(*) Nota de la autora: existe la sospecha de que la Tiroiditis de Hashimoto, como tal enfermedad autoinmune podría estar causada por la vacunación abusiva; esta y muchas otras enfermedades autoinmunes aparecidas en perros en pocos años se relacionan con el uso de vacunas pentavalentes y heptavalentes y calendarios de vacunaciones excesivamente tempranos. Por ello se ha establecido un nuevo protocolo de vacunación en varias Facultades de Veterinaria norteamericanas que conviene tener presente. Desgraciadamente en esta serie no hay cabida para este tema, pero quizás en el futuro lo aborde de forma individualizada, dado que tiene gran importancia para todo aquél que esté interesado en preservar adecuadamente la salud de sus perros. Para leer los artículos precedentes de esta misma serie, haga click [ AQUÍ ]
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Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ] Como es mi costumbre en Navidad, me gusta escribir los artículos que tienen por protagonistas a perros que hoy faltan de mi vida y de mi territorio pero que siempre tendrán un lugar privilegiado en el recuerdo de todos aquellos que tuvieron la suerte de ser sus amigos. También en estas fechas, todos los que contamos canas y batallas necesitamos parar un momento en nuestra rápida rutina y echar la vista atrás para añorar y recordar a nuestros seres queridos. Ellos fueron los que nos hicieron sobrevivir, nos proporcionaron recurso y nos inundaron del cariño necesario para comenzar la carrera de la vida. Evidentemente ellos no necesitan que nadie explique sus bondades en un artículo navideño porque ellos están vivos en nuestros genes y en los genes de nuestros hijos pero… ¿Quién quiere escribir sobre una perra abandonada en una protectora? ¿Quién quiere ensalzar a un espécimen canino rufián donde los haya, altivo, pendenciero, de colmillo fácil y humor endemoniado? Yo lo haré con gusto porque su memoria lo merece, porque a pesar de sus malvadas virtudes fue una excelente maestra con una pedagogía sin par, porque fue mi mejor perra y porque educó a mi mejor perro. Corrían los años 90 y yo acababa de aterrizar con mi familia en una capital andaluza procedente de otra levantina. Mi anterior perro, Guaqui, había fallecido recientemente como consecuencia de un mal encuentro con un taxi en un paso de peatones. Este diablejo solía escaparse de casa en cuanto lo dejábamos solo con mis hijos aunque aparentemente sintiera por ellos un fervor reverencial. Era curioso ver como, en tan solo 15 minutos que duraba nuestra ausencia, un pobre caniche negro como el hollín aparecía pintado de naranja, con rulos a lo Maruja trasnochada, salpicado de calvas y trasquilones, humillado, afrentado y cabreado. Cuando llegábamos a casa aullaba como un poseso no sabemos si de mala sangre o de alegría por su liberación de aquel par de canallas de no más de 7 años. Un buen día huyendo de la quema, tuvo el mal encuentro que le costó la vida. Mis hijos, pequeños aún pero con sentido de culpa, lloraron a su amigo mientras seguían inventando los desastres propios de los cachorros humanos solo, que ahora, sin un amigo de otra especie a quien culpar de sus felonías. Yo siempre he tenido perros y he formado a mis hijos en el respeto que merece un ser vivo y en la jerarquía necesaria para el mutuo entendimiento. Ahora ellos también echaban de menos la presencia en nuestra casa de un representante de nuestra especie predilecta y tanto nos insistieron, a mi esposa y a mi, que decidimos volver a empezar. Nosotros vivíamos en un piso del centro de la ciudad y en contra de mis predilecciones no nos podíamos hacer con un Pastor alemán por variadas razones de índole urbana. Entonces se me ocurrió la idea de buscar a una pobre criatura abandonada en una perrera municipal. De esa forma conseguiría un perro ya criado y, por otra parte, salvaría una vida con toda seguridad.
Estuve yendo varios días, y a la caída de la tarde, a la perrera donde el Ayuntamiento mantenía más 100 perros sin instalaciones adecuadas. Todos los animales estaban juntos y dentro de un gran cercado en el que se había habilitado una caseta de grandes proporciones para que los animales pudiesen guarecerse del frío y la lluvia. Allí me entretenía en verlos en su ambiente y al hacerlo a las ultimas horas de la tarde, conseguía ver como el cuidador se las ingeniaban para dar de comer a todos. Como el lector sabe, el momento del acceso a la fuente de recurso es el más peligroso desde el punto de vista de las agresiones que se producen hacia los subordinados por parte de los dominantes. Además, el peso corporal, la calidad del pelaje y la vivacidad de los ojos, marcaban claras diferencias entre uno y otro estatus. ¡Unos comía mejor que otros! El grupo de los que antes y mejor comían estaba formado por un amastinado, otro parecido a un Dogo alemán y por una pequeña mestiza, mezcla de abejorro, pavo y grifón. Esta última, de pelo brillante y magros costillares, mostraba en su manto y cabeza más heridas que las del Cid en Valencia. Gruñía como una fiera, comía a la vez y mantenía a raya a más de 20 perros. Era algo así como David contra los filisteos, Viriato contra Roma, un grifón contra un mastín.
Entró en mi casa “eligiendo” dueño. La afortunada fue mi hija y el despreciado mi travieso cachorro. Tuvimos que darle tantos puntos en su duro pellejo como hígados de pollo en su escudilla. Durmió siete horas de un tirón y al día siguiente, decidió pasar con nosotros esa Navidad y el resto de sus días. Nos acompañó en el siguiente traslado de la familia hacia el Sur de España, hacia el Valle rodeado de montes boscosos, donde vivió con nosotros otros siete años. Vio crecer mi manada con Roco, Tana, Terra y Nika. Fue, sin yo pedírselo, la maestra de mi viejo Roco. A mis machos les enseñó lecciones tan importantes como que las hembras son un recuro escaso que, aunque más débiles, son las que harán que te prolongues en la generación siguiente. Enseñó al pobre Roco los devaneos sexuales de los perros adultos cuando el pobre cachorro solo contaba con siete meses pero también le enseñó a defender la valla de la finca, a echar fuera del territorio a todo animal que pudiera ser peligroso para sus habitantes y a cuidar de los cachorros humanos que nosotros traíamos a él. Cuando Roco cumplió la edad de adiestramiento me pareció que mi cachorro ya sabía cosas que yo no le había enseñado como era leer el viento de cara para coger el rastro, relacionarse con los adultos respetando jerarquías y evitando inútiles peleas, mirar a mi cara cuando le hablaba, sufrir en silencio los ataques de mis hijos y agregados y estar siempre dispuesto al juego. No crean ustedes que no me empeñé en adiestrarla a ella también pero el resultado, fue el peor que he obtenido entre los perros con los que he bregado. Se hacía la coja cuando la llamaba y no había forma de motivarla para trabajar; ni con juego ni con comida ni amenazándola con un mamporro. Era dura, la pelea era para ella algo cotidiano y algo para lo que ella había sido entrenada. Yo intenté vencer esa resistencia sin conseguirlo. Ella jamás me hubiera devuelto un golpe para tampoco habría reaccionado a él... ¡Era una insumisa!
Mis amigos alababan el adiestramiento que tenía la simpática chucha pero, lo que nunca llegaron a saber fue que el animal hacía lo que le daba la gana, de una forma muy soterrada, mientras miraba mi cara y parecía descifrar mis órdenes. No descifraba nada o, si lo hacía, ejecutaba lo contrario, eso si, con la perfección de una perra de circo. Al final se consiguió el adiestramiento; el mío, claro. Nunca olvidaré las blancas navidades que pasábamos juntos. Mientras la nieve ocultaba el jardín, nos reuníamos junto a la chimenea. Roco trataba hasta de subirse a mi mecedora. Nunca consiguió pasar de poner su cabeza en mis piernas. La vieja perra se lo impedía. Ella era la que se subía sobre mi pecho y fingía que dormitaba. Hacía lo que quería conmigo, con mi familia y con los demás perros del territorio. Ahora, al paso de los años y precisamente en Navidad, echo de menos a mi antigua manada, a mi viejo Roco y a aquel desastre de perra grifona, eternamente cabreada. Quizás su cabreo se debiera a que fue abandonada y mi actual nostalgia a que ahora, al paso de los años, su recuerdo se magnifica. De todas formas, ya faltan de mi casa los protagonistas de las aventuras del Valle. Todos fueron excelentes perros pero ningún macho como el viejo Roco ni hembra como la mestiza Kika. Mis mejores deseos para el año 2006. Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ]
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Para leer los artículos precedentes de esta serie, haga click [ AQUI ] Quiero empezar una serie de artículos o relatos en los que, con ayuda de mi perro, podamos mostrar lo que supone una preparación para el agility. Para ello me basaré en las propias experiencias personales, desde la recogida del cachorro en el criador hasta su participación en pruebas y hasta donde lleguemos... COMENZAMOS DE NUEVO Desgraciadamente los resultados no fueron los esperados, y resultó eliminado en las dos mangas. Un error mío. No había previsto el ruido de la megafonía en las pruebas, que provocó que Vic se asustara y cogiera miedo a algunos obstáculos durante el periodo de entrenamiento que tuvimos antes de la prueba. Pero no todas las consecuencias son negativas, puesto que errar me ayuda a darme cuenta de las “lagunas” que dejé en mi entrenamiento y que desde aquí os iré trasmitiendo para intentar que no caigáis en los mismos fallos.
La solución es fácil. Deberé repetir el entrenamiento pero enfrentando a Vic a estas situaciones ruidosas para poder solventarlo. Creo que muy pronto volverá a ser competitivo. No es malo cometer errores, pero si lo es el no intentar corregirlos. Pero la historia que quiero contaros es la que comenzó en octubre de 2004, cuando una pareja de perritos nacidos en Francia, empezaron su andadura hacia su nuevo destino: serían perros de agility. Su padre ya apuntaba cualidades como perro de trabajo, estaba adiestrado en pastoreo de competición con excelentes resultados. La raza de estos cachorros es una gran desconocida fuera de sus fronteras. El Mudi es un perro de pastoreo húngaro, que cuenta con pocos ejemplares en otros países del mundo. Afortunadamente es un animal con el que se desarrollan mucho por parte de sus criadores las cualidades de trabajo, lo que hace de él un potencial competidor en todo tipo de pruebas deportivas. Esto, su apariencia y su tamaño mediano es lo que me incitó a elegir esta raza. EL VIAJE
Cuando llegamos a casa conocieron a sus nuevos “compañeros”, mi hija de 7 años y mi pastor alemán de la misma edad. En unos días todos formábamos ya un grupo. Lo primero que debemos hacer con nuestros perros, los vayamos a dedicar o no al agility, es marcarles unas normas de conducta que serán de obligado y firme cumplimiento. Contribuiremos a enseñarle todos los miembros de la familia donde hacer sus necesidades, donde tiene permitido el acceso y donde no, que juguetes pueden usar, cuando y donde deben comer, etc. Esto aunque parezca sencillo y lógico es el inicio de una obediencia básica, por lo que estaremos empezando a “adiestrar” a nuestro perro. Usábamos un “no” seco e inmediato cuando hacían algo que no debían, pero nunca los pegamos. La costumbre que tienen algunas personas de golpear con periódicos o restregarles el hocico en sus excrementos suele ser muy perjudicial en su comportamiento de adulto. Como dije, Vic y Jolie iban a ser preparados para el agilty por lo que desde que contaban con unos tres meses empezó su adiestramiento. Mucha gente me pregunta a que edad podemos empezar a enseñarles cosas. La respuesta es fácil. De cachorros son como esponjas que absorben las costumbres para su predisposición posterior, por lo que los hábitos que les induzcamos aflorarán en su madurez. Yo soy partidario de empezar lo más temprano posible, pero siempre teniendo en cuenta el desarrollo del animal en cuestión. Comencé por hacerles aprender su nombre, repitiéndoselo por separado y premiándoles con juego cada vez que respondían al suyo. Parece muy elemental, pero si no conocen su nombre lo tendremos difícil para captar su atención cuando estén en compañía. Después continué con la llamada, estimulándoles con un juguete al tiempo que pronunciaba su nombre y la orden “ven”. Todo esto lo hacía sin exigirles la forma en que lo realizaran, pero premiaba con más intensidad cuanto más deprisa venían a mi orden. Esto para ellos es un juego y como tal lo realizábamos en los paseos por el campo. Una vez que aprendieron a venir con la llamada, comencé a acostumbrarles al uso de la correa y el collar, indispensable en nuestra sociedad. Los paseos los realizábamos con ellos puestos. Aprovechando el paseo empezamos a enseñarles a andar junto a mí, valiéndome de las paredes de los edificios que obligaban a Vic a acercarse a mi cuerpo. Como indica la experiencia, las prisas no son buenas. Poco a poco disfrutaba de cada uno de los avances de mi perro y afianzaba cada vez más mi relación con él. Me divertía y creo que él también. Eso es lo más importante para mí, ya que el agility sin diversión no es nada. Espero que os gusten estos nuevos artículos, en los que quiero ofreceros mi experiencia más reciente de forma coloquial y al mismo tiempo didáctica. Me gustaría conocer vuestra opinión sobre ellos, podéis hacerlo a través del foro de agility (http://www.todoperros.com/phorum), para saber que os parece. Hasta el próximo número, y seguir entrenando. Para leer los artículos precedentes de esta serie, haga click [ AQUI ]
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| Editores:
Pablo D Carosone - Ramiro Allub Rey Este correo electrónico es enviado únicamente a quienes se han suscripto voluntariamente al mismo. Prohibida la reproducción parcial o total sin el previo consentimiento por escrito del Editor. Todas las opiniones aquí reflejadas pertenecen a sus respectivos autores. ISSN 1667 - 3336. © 2001 - 2006 TodoPerros.com |
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