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| Año 5 - Número 43 |
Publicación gratuita de www.TodoPerros.com
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ISSN 1667 - 3336 |
En esta edición...
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Estimados amigos, Un problema muy común a todos los amantes de los perros son los viajes, ya que no es tarea sencilla encontrar un hotel que admita perros. Particularmente lo sufren quienes son aficionados a las exposiciones caninas, que cada tanto tiempo deben trasladarse cientos de kilómetros con el recurrente problema del alojamiento. Hace pocos días hemos conocido una web que creemos que puede hacer mucho para paliar este problema. Para visitar la web haga click aquí: ¡Buena
lectura y hasta el próximo número! ____________ PD2: ¿Veterinario? ¿criador experimentado? Buscamos artículos de calidad para publicar en nuestra revista. Si le interesa colaborar con algún artículo en la publicación canina en español más leída del mundo, por favor envíe un mail a nuestra redacción.
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exceso de velocidad
Colaboración de Ildefonso Mayorgas - Madrid - ESPAÑA
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Para leer los artículos precedentes de esta misma serie, haga click [ AQUÍ] Dice nuestro Refranero -y dice bien-, que “quien lo sabe bien lo hace y quien lo ignora, lo empeora” y… ¡cuánto hay de cierto en esta corta frase, cuando se aplica al Arte de Criar Perros de Raza! A veces, para tratar de explicar una idea, un concepto, no hay nada mejor que poner un ejemplo y este es uno de esos casos en los que la mejor manera de hacer reflexionar al lector preocupado por una crianza bien hecha y todo lo que eso implica, es confrontándole con la dura realidad. Y lo voy a hacer contando cómo yo misma me he visto en una situación de esas que mejor no hubieran ocurrido nunca. Hace unas semanas empecé mi búsqueda de una hembra de raza toy porque desde mucho tiempo atrás tengo ganas de tener, además de mis queridos y grandullones Bullmastiffs, mis dos gatos “Mimo” y “Blue”, mis dos caballos “Pandora” y “Sinnombre” y mis dos burras “Pizpireta” y “Preciosa”, una perrita casi-casi de bolsillo. Es un capricho mío y ¡caray!, tengo ganas de darme ese lujo. Obviamente como soy sumamente exigente como Criadora y propietaria de perros y de otros animales de pura raza, lo soy también como hipotética compradora y por lo tanto antes de ninguna otra cosa comencé por documentarme sobre todo aquello que tiene que ver con los Carlinos, los pequeños molosoides que tanto me atraen quizás porque son como diminutos Bullmastiffs. A la hora de adquirir un ejemplar de esta raza mi primera preocupación no era la cercanía del posible Criador, ni tampoco el precio de un ejemplar y menos aún el tiempo de espera. Todos esos criterios para mí son absolutamente secundarios como espero y deseo (y fomento) que lo sean para cualquier comprador verdaderamente exigente. Lo verdaderamente importante es llegar a encontrar un ejemplar perfectamente típico, sano y equilibrado. Y eso implica hacer una búsqueda concienzuda, ponderada, bien documentada y muy meditada. El por qué es muy simple. Porque Carlinos, igual que Apsos, Boston Terriers, Bulldogs franceses, Caniches, Schnauzers miniatura, Westies, Yorkies o cualquier otra raza haberlos los hay y muchos, pero lo que ya son habas contadas son los perros criados con auténtico esmero, con total honradez, con absoluta seriedad y con auténtico conocimiento de causa. Esa ya es harina de otro costal. Y si no, para muestra… lo que sigue. Me consta que el Carlino presenta una serie de enfermedades hereditarias, algunas de las cuales limitan su calidad de vida y pueden llegara acortarla significativamente y por lo tanto para mí lo más importante es encontrar Criadores (siempre con mayúsculas) que sean conscientes de los problemas inherentes a la raza y que luchen por mantener sus líneas de sangre libres de tales problemas. Empecé mi ronda de llamadas y averiguaciones con un listado mental de preguntas para las que quería obtener respuestas francas, claras y concisas. ¿Sencillo, no? Aparentemente sí. Muy simple. Pero a la postre resultó ser más complicado de lo que pudiera pensarse. El primer escollo vino con el primer contacto. Un pseudo-criador (ahora lo sé) con una página web muy bien confeccionada y muy atractiva pero ¡ay!, en cuanto empecé a rascar la superficie me fui encontrando con que no todo lo que relucía era… lo que parecía. Definitivamente oro no era. Ni siquiera plata, ni ningún otro metal noble. Nada de eso. El tal individuo atendió mi llamada con mucho interés durante los primeros dos minutos; para entonces yo todavía era un potencial comprador, claro está. Pero después de aclararme que él entregaba sus cachorros un poco al antojo del cliente, es decir que si se le requería “para entregarlos con seis semanas él se avenía a hacerlo” y si era con ocho “tampoco pasaba nada”, yo ya tenía claro que ése no iba a ser el criador de mi perrita Pug. Claro que ya puestos, continué la conversación porque la curiosidad pudo más que nada. Y comencé mi retahíla de preguntas sobre el PDE, la Enfermedad de Legg-Perthes, la KCS (Keratoconjuntivitis sicca), la Displasia de Cadera y algunas otras enfermedades propias de la raza, por cuanto tenía interés en saber qué garantías ofrecía al respecto dicho ¿criador?
Para entonces, el tono de mi interlocutor era ya de gran enfado y mayor indignación. -“¿Sabe qué?, que no me apetece seguir hablando con usted ni venderle un perro.” Y acto seguido, sin más preámbulos, me colgó. Previamente, he de decirlo, me había explicado que llevaba siete años con la raza, que había empezado con los Pugs cuando se dio cuenta de que la anterior raza “de sus amores” (los Dogos Argentinos) había dejado de ser “interesante y tener salida por culpa del tema de los perros peligrosos”… de lo que yo concluyo, a la vista del resultado de la conversación, que esta persona –como tantas y tantas otras- no cría perros de la raza que sea, llámese Dogo Argentino o Carlino (total, no hay tanta diferencia ¿o sí la hay?), por el interés genuino de preservar sus características raciales y mejorarlas, si ello es posible, sino porque tiene razones de peso más… ¿comerciales? Claro que sobre la ignorancia habría mucho más que decir… como por ejemplo que “al ignorante, las palabras del sabio le parecen locura” como ya dijo Eurípides. El problema es que cuando la ignorancia atañe a cosas como la genética y la crianza nos encontramos con que individuos como éste que no saben ni quieren saber y que, con su desinterés y falta de conocimiento, multiplican problemas que a poco que fueran tomados a conciencia, evitarían la multiplicación de males mayores. Charles Duclos, escritor, historiador y moralista francés del siglo XVIII dijo que “hay tres clases de ignorancia; no saber nada; saber mal lo que se sabe; saber cosa distinta de la que debiera saberse.” Y lamentablemente, cuando esto ocurre en el mundo de la crianza animal, que es con demasiada frecuencia, ocurre también que esa ignorancia no debe, no puede ser perdonada porque las consecuencias afectan a la vida y al bienestar de unos seres vivos. Hoy me he puesto yo en plan moralista a propósito de una experiencia vivida en primera persona y habiéndolo hecho, lanzo una pregunta a la palestra: ¿acaso no sería bueno que todos los que queremos dedicarnos a esto del Arte de Criar Perros de Raza, lo fuéramos por lo menos un poquito? En el próximo capítulo continuaré desgranando los pequeños secretos que hacen posible que unos sean Criadores con mayúsculas y los otros se queden en la pequeñez de la pseudo-crianza. Hoy les dejo con esta reflexión. Para leer los artículos precedentes de esta misma serie, haga click [ AQUÍ ]
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Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ] Trato de responder, en este artículo, a las reiteradas preguntas que ustedes me hacen sobre los ataques de perros a niños pequeños. Además, las tertulias caninas tienen casi siempre como tema de reserva estos desafortunados incidentes que, al parecer, han aumentado en esta última década. En los foros se pregunta una y otra vez el por qué de la mordida del perro de Fulano al niño de Mengano y es que realmente, el tema es muy importante siendo, como es, el desgraciado protagonista nuestro cachorro y el enemigo doméstico, nuestro inseparable Truco. Si aplicásemos el famoso ¿Por qué? etológico al hecho de que el perro muerda al niño en un momento determinado, podríamos respondernos con toda asepsia científica que lo hace porque: - Desciende de otros que sabían hacerlo. Evidentemente, las dos primeras respuestas son tan ciertas como obvias y no merecen ser consideradas, la tercera es muy amplia en su concepción como para determinar el motivo de la mordida pero, la última, encierra la verdadera respuesta de la causa de cualquier agresión a un cachorro humano. Sabemos que el perro, como cualquier especie, utiliza la agresividad para: - Acceder a recurso. Si se fija el lector en estos cuatro puntos podrá deducir que las ocasiones en las que el perro se vuelve peligroso serán: - A la hora de comer (recurso) Entendemos entonces que nuestro Truco, como individuo de cualquier especie, utiliza la agresividad simplemente para sobrevivir. Eso en principio, no es malo porque de la agresividad nace la competición y sin competición ninguna especie se adaptaría ni, por supuesto, evolucionaría. El problema estriba en que el niño chico no pretende colocar a su perro en peligro de supervivencia y sin embargo, con frecuencia es mordido por él. Pero, cuando el perro se vuelve peligroso por los cuatro factores enumerados anteriormente, amenaza con más intensidad al niño que al humano adulto. ¿Cuáles podrían ser las causas? - La constante comunicación agonística del niño. Aparte de estas causas, el ataque al niño puede verse influenciado por factores raciales y, por supuesto, de aprendizaje. Me refiero a que los perros que no han tenido contacto con niños durante el periodo de socialización, y concretamente durante las semanas octava y novena de vida, son más propensos a morderles que los bien socializados. La jerarquización que debe darle usted, amo del perro, desde pequeño es un factor crucial en la prevención de estas conductas porque, como sabemos, un perro bien jerarquizado y consciente de que él es el último de la manada no presentará conductas agresivas del tipo de estatus hacia ningún niño. En muchas tertulias he oído insistentemente la máxima de que “ningún buen perro, modera nunca a un niño”. Evidentemente yo no puedo estar de acuerdo con ella. A todos mis alumnos les pregunto, en un tema de Etología canina, si una hembra Bóxer adulta y de carácter equilibrado podría originar un incidente con un niño. Todos responden que si y eso que la raza y el sexo del perro que les pinto es lo opuesto al concepto de peligro. Entiendo, por tanto, que ningún perro viene “preparado” genéticamente para no atacar a un niño y además, si sabemos que la conducta es una interacción compleja entre genes y medioambiente, no creo en absoluto al súper perro que nace para cuidar niños y sin posibilidad dar un disgusto. Creo, más bien, en perros sanos de espíritu, bien improntados, mejor educados y carácter equilibrado como sujetos no propensos a protagonizar un desastre. Aún así, jamás he dejado solos a un niño y a un perro… ¡Por el bien de los dos! La pregunta que con más frecuencia se nos hace a los terapeutas es la relativa a qué hacer con el perro que muerde a los niños, incluidos los propios. Realmente es un dilema y una decisión dura el aconsejar en cualquier sentido al dueño del animal. Hace muy poco tiempo, el que fue uno de mis mejores alumnos y experto en conducta canina, me comentaba el caso de un perro que estando dormido se asusta y muerde al niño que lo despierta. Discutimos sobre conductas instintivas y filogenéticas, carácter del animal, contexto de la agresión, influencia de la acción del niño sobre el perro y sobre cualquier factor que pudiera dar una inclinación a la balanza de un lado o de otro. Mientras estas discusiones se producían, el más pequeño de mis sobrinos, un bebé de menos de un año, fue mordido por una hembra de Setter inglés que no estaba parida, perteneciente a la familia, que no fue molestada por el bebé y cuya agresión se produjo de forma inesperada y después de un leve gruñido. El resultado fue un grave desgarro en el cuero cabelludo y tres días de observación en el hospital. ¿Y ahora, qué se le puede decir al padre del niño? ¿Quizás que el animal interpretó mal una comunicación del bebé? ¿Acaso que el niño comunicó sobre intenciones? ¿Lo tranquilizará saber que el perro pertenece a una especie que no practica el infanticidio y en la que es difícil que se produzca el acto final de la agresión? Cuando fui consultado, y con todo el dolor de mi corazón, aconsejé la eutanasia del animal. Realmente dar estos consejos supone para un terapeuta un fracaso, sobre todo, cuando se podría haber previsto la conducta. A mi exalumno Pedro le di las razones que me inclinaron a esta decisión y ahora expongo a ustedes. - Como terapeutas debemos tratar todas aquellas conductas que supongan una molestia para el dueño del perro, familia, vecinos o ciudadanos en general. - También debemos acudir para remediar el sufrimiento psíquico que pueda afectar a un animal. - No deberíamos intervenir en el tratamiento de una conducta agresiva en la que se juegue la integridad o la vida de un ser humano, mucho menos si este ser es un niño. - De hacerlo, debemos poner el niño a salvo de cualquier reacción agresiva del animal. - Una vez que el perro ha mordido a un niño, la posibilidad de que esta agresión se vuelva a producir en otro contexto y bajo otros estímulos, es alta. - Cuando ha ocurrido la agresión, jamás debemos aconsejar que se regale el perro a otra familia ya que, de esta forma, solo trasladamos el problema y volvemos a poner a otro niño en peligro. Entiendo que estas razones son muy subjetivas, que son las mías, que pertenecen a mi propio bagaje deontológico y que no son en absoluto normas sacadas de un manual de Ética. Admito, por tanto, las posturas más permisivas y menos drásticas que la mía. Entiendo que el mal debe prevenirse mediante una buena socialización del cachorro. Insisto en que cualquier atisbo de agresividad debe ser eliminado de raíz y que, ante la duda de que un bebé pueda ser atacado por el perro de la casa, el animal debe irse del territorio porque, si la agresión se produce, yo aconsejaré la eutanasia……… ¡Con todo el dolor de mi corazón! Para leer otros artículos del autor, haga click [ AQUI ]
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Para leer los artículos precedentes de esta serie, haga click [ AQUI ] Ya conocemos todos los obstáculos que nos vamos a encontrar y sus penalizaciones. Por lo que pasaremos a calcular la clasificación propia de una prueba oficial. CALIFICACIÓN Las calificaciones en una prueba de agility se otorgan de la siguiente forma. -De 0 a 5.99 puntos de penalización - EXCELENTE Teniendo en cuenta que cada falta, rehúse, o tocado (esta penalización consiste en tocar al perro en pista facilitando la ejecución de la misma) se penaliza con 5 puntos, y cada segundo penaliza un punto, teniendo como unidad las centésimas. Esto es que si un perro sobrepasa el T.R.S. (tiempo determinado por el juez para la ejecución de la pista) en 3 segundos y 56 centésimas, la penalización será de 3.56 puntos, que se sumarían a las penalizaciones de recorrido. CLASIFICACION Para realizar la clasificación se tendrá en cuenta y en este orden lo siguiente. 1º - El total de las penalizaciones (penalizaciones de recorrido más penalizaciones de tiempo). 2º - En caso de empate en este total, se clasificará en primer lugar el perro cuyo numero de penalizaciones de recorrido (faltas y rehúses) sea menor. Dando más importancia al circuito desarrollado correctamente que al más rápido pero más incorrecto. 3º - En caso de que se diera un empate en penalizaciones de recorrido se clasificará primero el perro que lo haya hecho en menor tiempo. Ejemplo: Tiempo establecido T.R.S. 50 segundos
En el ejemplo podemos ver una simulación de los resultados de una prueba y comprobar como se aplican los criterios de clasificación. COMENZAMOS EL ENTRENAMIENTO Lo que debemos hacer ahora es poner en marcha todo lo que hemos aprendido con la obediencia básica. En un principio colocaremos unas pistas sencillas con pocos obstáculos pero variados en los que dominen los saltos, realizaremos diseños en forma de lazos con una buena separación entre ellos para permitirnos trabajar a gusto.
Nos situaremos al lado del perro y llamándolo le indicaremos el movimiento que debe realizar, por ejemplo Hop, si va a realizar un salto, le acompañaremos hasta el salto y le instaremos a que lo realice correctamente, al principio podemos poner los obstáculos un poco más bajos que en su categoría pero cuando sepan realizarlo correctamente se los subiremos de inmediato. Si nuestro amigo dudara o se negara a saltar, podemos utilizar varios métodos cuya efectividad varía según el ejemplar. Un método es el ayudarnos de la correa, al mismo tiempo que damos la orden tiramos ligeramente de la misma, con esto conseguimos que rebase el salto al no poder esquivarlo. Otra forma es con el estimulo exterior, o bien con comida, o con un juguete que le estimule, con esto conseguimos que al prestar atención al estimulo, supere el obstáculo por la ansiedad que le produce alcanzar dicho estimulo. El mismo sistema usaremos con cada uno de los aparatos, teniendo en cuenta sobre todo que en las zonas de contacto debemos poner empeño en que toque las marcas como hemos aprendido al ver los obstáculos. Una vez que dominemos el control en toda la pista, procederemos a complicarnos cada vez más los diseños de la misma consiguiendo con la practica, cada vez más destreza al realizarlas, pero eso nos llevará a cada uno el tiempo necesario. No os desaniméis si comprobáis que los avances van despacio pues lo verdaderamente bonito (para el que os escribe) no es el llegar sino el conseguir paso a paso que nuestro amigo se funda en un solo ser con nosotros cuando sale a la pista. Cuando conseguimos esto la satisfacción que produce puede, y creo que sucede, superar con mucho los esfuerzos que hemos realizado, y la victoria o no, pasa a un segundo termino. METODOS DE CONDUCCIÓN Existen muchos métodos de conducción pero voy a reseñaros básicamente los más comunes: Acompañamiento
Adelantado Estático Bueno, vistos por encima estos métodos, deberemos analizar nuestras características y las de nuestro acompañante y decidirnos por el que mejor se nos adapte. La experiencia nos va puliendo y pronto elegiremos o crearemos nuestro propio sistema. No debemos cerrarnos en un estilo sino probar otros, mezclarlos o descubrirlos, pero para esto lo mejor es asistir a muchas pruebas y comprobar cómo lo hacen los demás participantes, estudiarles, preguntarles y desarrollar nuestro estilo. Porque si una cosa tenemos en común los agilitistas es el interés por nuestros perros además de por el desarrollo y expansión de esta afición común. ¡Hasta la próxima! Para leer los artículos precedentes de esta serie, haga click [ AQUI ]
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| Editores:
Pablo D Carosone - Ramiro Allub Rey Este correo electrónico es enviado únicamente a quienes se han suscripto voluntariamente al mismo. Prohibida la reproducción parcial o total sin el previo consentimiento por escrito del Editor. Todas las opiniones aquí reflejadas pertenecen a sus respectivos autores. ISSN 1667 - 3336. © 2001 - 2005 TodoPerros.com |
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