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| Año 3 - Número 34 |
Publicación gratuita de www.TodoPerros.com
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ISSN 1667 - 3336 |
En esta edición...
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Queridos amigos, Aprovechamos el primer número del año para desear a todos nuestros lectores un muy feliz y exitoso 2004, y agradecer los muchos cientos de mensajes y salutaciones recibidas con motivo de las fiestas de fin de año. ¡Gracias! Continuamos con las series de artículos iniciadas el pasado año como Reproducción Canina, que aquí presentamos el cuarto capítulo, y seguimos también con un tema apasionante como es el Agility, una disciplina que está al alcance de todos, y que día a día gana más adeptos. Nuestra intención es ayudar a fomentar el interés por este deporte, y con ese fin no solo seguiremos publicando artículos sobre el tema, sino que también hemos creado un foro exclusivo para aficionados al Agility, un espacio donde todos los aficionados -incluso los más novatos-, pueden intercambiar experiencias, organizar grupos de trabajo, plantear dudas, etc. (Click AQUI para ir a los foros). También incluímos en este número un nuevo artículo sobre Etología, y aprovechamos la oportunidad para recordarles que aún es posible inscribirse en el Curso de Etología dirigido por Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros. Se trata de un Curso MUY completo e interesante, y toda la información relevante está detallada aquí: http://www.todoperros.com/cursodeetologia.php Foros... foros...
foros... Ha sido notable el éxito de este foro, que ha sido creado -como bien dice su moderador en el mensaje de bienvenida-, para "...intercambiar información sobre la manera de entrenarlos para mejorar su salud, para que consigan un desarrollo correcto en las etapas de crecimiento, la posible corrección de defectos, una superior apariencia física y, desde luego, para que sean más felices." Reiteramos la invitación porque sabemos que muchos de nuestros lectores estarán interesados en el tema. Para visitar éste o alguno de los más de 30 foros dedicados a nuestro mejor amigo, click en este enlace: http://www.todoperros.com/phorum.
¡Buena
lectura, y hasta la próxima!
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Colaboración de Rusca Baldomera - Islas Canarias - ESPAÑA
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Si quieres leer el artículo precedente de esta misma serie, haz click [ AQUI ] Ante todo, el agility debe de ser o representar un acercamiento hacia nuestro perro, por lo tanto no discriminaremos en un principio ningún ejemplar.
No obstante debemos tener en cuenta ciertos detalles. No podemos pedirle a un ejemplar de mucho peso y volumen (Mastines, San Bernardos, etc.) que salte unos obstáculos que, por sus características, supondrían un riesgo para la integridad del propio animal. Así mismo la morfología de algunas razas les supone inconvenientes para esta práctica: patas demasiado cortas, problemas respiratorios ante el esfuerzo físico, etc.
Por esta razón, podemos ver que aunque sea un deporte para todos, ciertas razas por sus características no son del todo aptas para practicarlo. Yo, particularmente, soy partidario de hacer agility (en un principio) con nuestro propio perro, ese que nos recibe cada día al llegar a casa, sea de la raza que sea, antes de plantearme si es la mejor o no para ello. Disfrutar de esta práctica con nuestro amigo y ver como evoluciona nos dará muchas alegrías. Cómo disfruta compartiendo el tiempo con nosotros, cómo lo da todo por complacernos. Esto es, os aseguro, una experiencia inigualable. Pero como todo avanza, la mayoría queremos pasar a ser más competitivos y/o empezar en este mundo con un perro mejor predispuesto a la alta competición. Si es éste el caso, intentaré orientaros un poco desde la experiencia que da la observación. Lo primero que debemos plantearnos es la categoría en la que queremos participar, por razones de espacio en la vivienda, por gusto, o por preferencias propias. A continuación os daré una orientación sobre las razas que más resultado están dando en agility, sin menospreciar a ninguna otra raza que no quede reflejada, ya que siempre puede haber individuos en estas razas que sobresalgan de una forma espectacular. Categoría "S" pequeña (la altura hasta la cruz del animal no superará los 35 cm).
Quizá esta sea la categoría que más se abre a la variedad de razas puesto que no hay una que predomine claramente. Lo que más se busca en esta categoría es que sean individuos ligeros y rápidos, aparte de resistentes, ya que el esfuerzo que realizan puede ser incluso superior al de otras categorías. Podemos ver compitiendo con éxito a schnauzers, yorkshires, caniche toy, entre otras muchas razas. Categoría "M" mediana (la altura a la cruz se sitúa entre 35 y 43 cm). En esta categoría ya empiezan a destacar algunas razas. Los más sobresalientes en esta disciplina son sin duda los perros de pastoreo, por ser rápidos, obedientes y fáciles de enseñar, con esto no quiero dar a entender que los demás ejemplares, de caza, rastreo, etc., no sean válidos sino que las características propias de los perros de pastor los hacen más idóneos. Buscaremos ejemplares ligeros de peso, pero con una fuerte resistencia al entrenamiento. Destacan en esta categoría razas como los Shetland, los pastores del pirineo, cocker, etc. Categoría "L" grande (la altura a la cruz será superior a 43 cm). En esta categoría sí que existe un claro competidor, el Border Collie. Perro de pastoreo por excelencia, su increíble velocidad, relativamente poco peso, obediencia casi inmediata a las órdenes y docilidad, le han convertido en el "rey" de este deporte. Con una buena preparación estos perros son realmente increíbles. De todos modos existen razas ( o individuos concretos de algunas razas) que pueden llegar también a esos resultados, pero hay que reconocer que seguramente necesiten más dedicación que estas "máquinas" de hacer agility. Podemos ver compitiendo con muy buenos resultados pastores belgas, pastores alemanes, incluso perros de caza muy rápidos y resistentes.
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Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz click [ AQUI ] Como ustedes saben, la Etología es una ciencia, como cualquier otra, que se estudia en la Universidad y que también, como todas las demás, se basa en el método científico. Pero aparte lo expuesto, siempre hay algo que se escapa, algo que no entendemos y que no puede ser medido, comparado o contrastado; algo que no puede ser ni siquiera repetido. En ese punto entiendo que está el conocimiento intuitivo y la salida en la carrera del avance científico. En ese punto está el "atrevimiento" del autor que suscribe y del lector que lo lee. Les voy a contar un hecho que me impactó a la vez que supuso en mi un enorme desconcierto y una desazón propia del investigador que se ve descolocado en sus teorías. Saqué de esta historia una enorme enseñanza; el perro comienza a realizar conductas que, como las nuestras, no pueden ser encasilladas, comienza a desarrollar algunas virtudes propias hasta ahora, de la especie elegida. Perdonen si les suena a antropomorfismo lo que les voy a contar; realmente lo es. Hace algunos años, cuando vivía mi pequeña e iracunda Kika, mi hija decidió vencer ese mal carácter de perra abandonada que poseía la grifona como consecuencia de un año en perrera municipal. Para ello, frecuentaba un parque cercano a mi casa donde se reunían muchos dueños con sus perros. Hablaban y cambiaban impresiones mientras los chuchos disfrutaban de carreras, revolcones y alguna que otra pelea en las que Kika siempre era protagonista. En mi afán de conocer a perros y perreros, comencé a frecuentar las tertulias callejeras, a relacionarme con aquellas extraordinarias personas que invertían parte de su tiempo en este agradable menester y, sobre todo, a escuchar sus historias. Algo de lo que siempre se hablaba era de la conducta de un hombre, con aspecto de jubilado rural, que tenía la inveterada costumbre de darle golosinas azucaradas a su perro todos los días, delante de todos nosotros e ignorando olímpicamente nuestros desinteresados consejos.
- ¡Le va a dañar el hígado! El buen anciano nos miraba, sonreía y volvía a sacar una chuchería de su bolsa para dársela inmediatamente a su perro. El gran mestizo de Pastor alemán, engullía el dulce con más fruición que un niño y el anciano lo acariciaba con deleite mientras nosotros, consumados científicos, nos indignábamos. Un día llegué el primero al parque y me coloqué en el banco que el anciano ocupaba todos los días esperando que ni él ni su perro rehuyeran mi compañía. Mi maniobra tuvo éxito ya que, pasada media hora, la buena pareja entró en el parque y el dueño del alobado tomó asiento junto a mí. Durante un buen rato el anciano acarició y alimentó a su amigo como si el animal tuviese hambre endémica. Solo cuando su perro estuvo ahíto de chucherías permitió que la esperada conversación se iniciara entre nosotros. - Todos ustedes están deseando saber por
qué doy golosinas a este pobre animal de doce años. ¿Verdad? Yo no podía perder tan truculenta oferta y me faltó tiempo para empeñar mi palabra. Prometí escuchar hasta el final y guardé un respetuoso silencio hasta que el buen hombre llegó al final de la historia que les transcribo. "Como usted habrá adivinado por mi apariencia, soy un pastor retirado y durante muchos años cuidé de los rebaños ajenos. La situación económica de mis padres no me permitió estudiar más que las cuatro reglas y algo de gramática. De joven marché al monte y allí he permanecido hasta mi retiro aunque, si le digo la verdad, lo echo de menos cada vez más. He tenido muchos perros que han sido como mis manos y ojos a la hora de cuidar del ganado. Los he utilizado como herramientas pero también los he querido como amigos ya que mi vida ha transcurrido en la más absoluta soledad. Este perro que ve ha sido el último de los que ha compartido conmigo mi pan y cabaña. Lo cogí de cachorro y es extraordinario para las labores de pastoreo, tan bueno que he llegado a pensar que el animal sabe lo que me pasa por la cabeza en cualquier momento. Hace cuatro años, durante la nevada en Sierra Morena, contraje una enfermedad que me imposibilitó para salir de la cabaña y preocuparme de mi rebaño. La fiebre se apoderó de mí y estuve durante muchos días sin percatarme del mundo que me rodeaba. Solo me tranquilizaba el saber que mi buen Atila se habría hecho cargo de todo, que recogería el rebaño todos los días, que llevaría a los animales a pastar durante las mañanas templadas y que impediría que sus parientes los lobos diezmasen una manada de cabras que no eran mías. A los tres días de enfermedad, se acabaron los víveres y entré en una especie de sopor de la que solo salía para comer algunos trozos de carne cruda que Atila ponía sobre mi catre y beber sorbos de agua del depósito de la cabaña. La carne que el perro me suministraba estaba ensangrentada al principio y seca al paso de los días. Yo no era capaz de ni de pensar de donde salía aquel alimento; solo lo comía para salvar mi vida. En ese estado permanecí casi dos semanas hasta que una mañana me encontré con fuerzas para abandonar el jergón y salir de la cabaña. Mi perro me saludó efusivamente mientras corría detrás de las cabras llevándolas de un pasto a otro. Inmediatamente me puse a contar los animales rogando a Dios que no faltara ninguno ya que el valor de cada cabra era casi mi salario de un mes. ¡Faltaban dos animales, dos cabritos del último año! Me afané en encontrarlos durante tres horas sin encontrar rastro de ellos. De vuelta a la cabaña pasé por el cubil que el mismo Atila había acondicionado para soportar las largas y frías noches de guardia y ....¡Allí había restos de huesos y piel de cabrito! Lo llamé a voces mientras lo increpaba por la matanza. ¡Desgraciado, has matado a dos animales, me has arruinado, pasaré hambre por tu culpa! Mi pena y autocompasión fueron en aumento hasta que, fuera de mí, llamé al perro, le pasé una cuerda por el cuello y lo colgué del árbol más cercano. Don Antonio......¡Yo ahorqué a mi perro! Al encerrarme en la cabaña llegada la noche, comencé a llorar acordándome de Atila, me debatí entre el hambre y mi sentimiento de culpa. El buen Atila había matado para salvarme de una muerte por inanición, había compartido su caza conmigo y yo, en pago, había acabado con él. Con esos remordimientos me desvele hasta que llegado el alba caí presa de un profundo sopor. En sueños me parecía oír su ladrido y hasta un golpeteo acompañado de arañazos en la vieja puerta de la cabaña. Me desperté sobresaltado y corrí hacia ella, la abrí de golpe y...¡Allí estaba Atila! Llevaba colgando del cuello el resto de la cuerda que se había roto en el balanceo. Lloraba como un cachorro y lamía mis pies mientras adoptaba la postura típica de sumisión... ¡Mostraba sumisión hacia un dueño loco que había tratado de matarlo! Cuando el dueño del rebaño se enteró de la historia, me perdonó la deuda de los dos cabritos no sin antes hacerme prometer que velaría por la vida de mi buen compañero ya que, de no ser por Atila, el rebaño estaría mermado y yo, posiblemente muerto. El año pasado me jubilé, compré una pequeña casita en las afueras y allí vivimos Atila y yo. La pensión que tengo, como usted comprenderá, es muy escasa pero no tanto como para que mi perro deje de comer lo que quiera. Últimamente se ha aficionado a las chucherías y aprovechando que el médico me ha quitado de fumar, invierto el dinero del tabaco en dulces para mi amigo". Llegado a este punto, mi interlocutor volvió a callarse y a hacer gala del mutismo propio de la persona que solo habla con su perro en la soledad de la montaña. Yo me quedé con las ganas de seguir hablando y, sobre todo, con las de darle el consejo típico de no suministrar dulces al perro. Respeté su silencio, acaricié al viejo Atila y me retiré hacia el grupo donde estaba mi hija con Kika. Mientras me retiraba, oí la voz del pastor a mis espaldas: - ¡Don Antonio, ya sé que no hay
que darle dulces a los perros! Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz click [ AQUI ]
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Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz click [ AQUI ] El diagnóstico de gestación en la perra puede realizarse por palpación entre los días 20-25, sin embargo, requiere entrenamiento y experiencia. Se suma la limitante de que ciertas razas, por razones anatómicas, son de difícil palpación como por ejemplo aquellas con abdomen en tonel, como por ejemplo el Basset Hound.
Debido a esto, cuando la palpación se hace imprecisa es de utilidad recurrir a la ecografía, gracias a la cual a partir de los 23 días es posible detectar, en el útero gestante, la presencia de vesículas gestacionales con el embrión en desarrollo en el interior de cada una de ellas. El principio de la ecografía es similar a lo que ocurre en la naturaleza con los murciélagos. Estos animales, al ser ciegos, emiten ondas de ultrasonido y captan los ecos con los cuales forman una imagen para poder orientarse. Durante la realización de la ecografía las ondas de ultrasonido son emitidas y captadas por el equipamiento para formar una imagen en una pantalla que muestra la estructura observada. En cuanto a la preparación de la perra para el diagnóstico ecográfico es de preferencia, aunque no imprescindible, que ésta tenga contenido en la vejiga. Se debe evitar que orine previamente al estudio para lograr un mejor contraste en la imagen uterina. También que el intestino se encuentre libre de materia fecal a fin de que no interfiera con la visualización del útero. Mediante la utilización de la ecografía convencional se puede, por ejemplo, confirmar preñez tempranamente y seguir su evolución a través del tiempo; obtener datos de la uniformidad de tamaño y viabilidad fetal y de la edad gestacional. Esta última es aproximada debido a las variaciones en los tamaños fetales según las distintas razas. La medición de la frecuencia cardíaca fetal aporta un dato de valor sobre todo en la etapa final de la gestación. La frecuencia cardíaca de los fetos es muy elevada, y a medida que se va aproximando la fecha del parto la misma comienza a descender paulatinamente. Si la frecuencia cardíaca desciende a valores considerados críticos, y el parto aún no aconteció, se indica la realización de cesárea con un margen de tiempo variable según cada caso. La ecografía es imprecisa en cuanto a determinación del sexo y a la estimación del número de fetos dado que, a medida que avanza la edad gestacional, es difícil diferenciar entre las estructuras correspondiente a un feto u otro. Actualmente se cuenta con el valioso aporte de la ecografía doppler, una modalidad de ecografía que permite medir fluidos en movimiento. Con el doppler es posible determinar los valores de flujo sanguíneo materno y fetal tomados en la arteria uterina materna y umbilical y aórtica fetal, a fin de evaluar normalidad gestacional.
Asimismo, entre los métodos complementarios de utilidad durante la gestación canina se encuentra la radiología, la cual permite visualizar la preñez mayor a 43 días de evolución, momento en el cual el esqueleto fetal se mineraliza y se hace visible. Entre los datos que aporta la radiología se encuentra el tiempo aproximado de evolución de la gestación (a partir del día 43), la determinación del número aproximado de fetos, su tamaño y posición, algunas posibles malformaciones, y signos de muerte fetal. De lo expuesto surge que tanto la ecografía,
la ecografía doppler, como la radiología son métodos
complementarios de sencilla realización, de suma utilidad durante
la gestación canina, que aportan cada una de ellos datos importantes
en las diferentes etapas de la preñez. Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz clic [ AQUI ]
_______________ Raúl Ricardo Rodríguez Médico Veterinario. Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV). de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Docente del Servicio de Diagnóstico por Imágenes FCV-UNLP, Argentina. 01/03/85 a la fecha. Docente-Investigador Categoría V (UNLP, Argentina). Presentación de numerosos trabajos de la especialidad en reuniones científicas, autor de publicaciones de la especialidad en revistas nacionales e internacionales y de 1 capítulo de libro nacional de la especialidad. Radiólogo Oficial en la ciudad de La Plata, Argentina, para el control de displasia de cadera en el Ovejero Alemán y Rottweiler. Cristina Gobello, DVM Diplomada en el Colegio Europeo de Reproducción Animal. Doctora en Ciencias Veterinarias (UNLP, Argentina). Prof. Adj. Cátedra de Reproducción Animal (UNLP, Argentina) desde 2001 hasta abril de 2003. Docente-Investigador (UNLP, Argentina). Especialista en Clínica de Pequeños Animales (Colegio de Vet. de la Prov. Bs. As). Autora de más de 60 publicaciones y capítulos de libros nacionales e internacionales en el área de reproducción de caninos y felinos. Disertante en cursos y conferencias de la especialidad en el país, países limítrofes, Estados Unidos y Europa. Miembro de la European Society for Small Animal Reproduction. Yanina Alejandra Corrada Médica Veterinaria. Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Carrera de Doctorado en Ciencias Veterinarias en el Área de Reproducción en Pequeños Animales (en realización). UNLP, Argentina. Docente del Servicio de Diagnóstico por Imágenes. FCV-UNLP, Argentina. Docente-Investigador. Categoría V. (UNLP, Argentina). Autora de mas de 30 Publicaciones Internacionales y Nacionales, de 3 Capítulos de Libros Nacionales y 1 Internacional de la Especialidad. Presentación de mas de 20 Trabajos de la Especialidad en Reuniones Científicas Nacionales e Internacionales. Miembro de la European Society for Small Animal Reproduction. Enlaces relacionados
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| Editores:
Pablo D Carosone - Ramiro Allub Rey Asesoramiento: Dr. Carlos Oscar Piola - Médico Veterinario Este correo electrónico es enviado únicamente a quienes se han suscripto voluntariamente al mismo. Prohibida la reproducción parcial o total sin el previo consentimiento por escrito del Editor y/o los autores de los respectivos artículos. Todas las opiniones e ideas aquí reflejadas pertenecen a sus respectivos autores. ISSN 1667 - 3336. © 2001 - 2004 TodoPerros.com |
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