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| Año 3- Número 30 |
Publicación gratuita de www.TodoPerros.com
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ISSN 1667 - 3336 |
En esta edición...
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Estimados amigos, Próximos a llegar a los 50.000 suscriptores (increible, ¿verdad?), les enviamos este nuevo número con una considerable demora debido -entre otras causas-, a los dichosos virus. Por favor, es imprescindible actualizar los antivirus, y visitar periódicamente el "Windows Update", para instalar los "parches" que corrigen las vulnerabilidades que cada tanto se encuentran en Windows; es la única manera de minimizar el poder de este flagelo. Como novedad para este número, les informamos de la creación de 2 nuevos foros, dedicados al Bull Terrier y al Staffordshire Bull Terrier. Les invitamos a visitarlos haciendo [ click aquí ]. Ya suman 32 foros con más de 45.000 mensajes sobre los temas más variados (corte de orejas, coprofagia, cuidado del pelo, displacia, etc.) referidos al mundo del perro. Buena lectura
y hasta el próximo número.
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Colaboración de Emilio Ibáñez - Moreno - ARGENTINA
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] Exigente como soy (con fama de antipática también, lo admito, y de poco diplomática), acostumbro a hacer un buen número de preguntas con la intención de obtener respuestas que me sirvan para evaluar si esas personas tienen alguna noción, la suficiente, para hacer las cosas bien. Y una de las primeras preguntas que acostumbro a hacer a mis interlocutores va dirigida a tratar de obtener información sobre la línea de sangre de la hembra a cubrir… es entonces cuando me encuentro con el primer “soponcio”, porque habitualmente recibo una contestación que me hace temblar… algo así como “la perra es del afijo X o Y”, y eso, definitivamente, no responde a mi pregunta.
También es habitual que cuando requiero información sobre los progenitores, no se me sepa decir siquiera los nombres del padre y la madre de esa hembra que hipotéticamente debiera ser cubierta por uno de mis sementales. Segundo soponcio. Ya hemos hablado suficientemente sobre la importancia de conocer a los antepasados de aquellos dos ejemplares, macho y hembra, que queremos cruzar y por lo tanto no voy a incidir sobre ello… concentrémonos ahora en saber qué es una línea de sangre y un afijo. Afijo es, por decirlo de alguna manera, la “marca de fábrica”, el “apellido” que llevarán los cachorros nacidos y criados por una persona, independientemente de su filiación (es decir de quienes sean el padre y la madre de la camada), siempre y cuando la hembra sea propiedad de esa persona en el momento del parto y de la posterior inscripción de la camada en el Libro de Orígenes de la Sociedad Canina que corresponda. Esto significa que sólo si la madre de la camada es propiedad de la persona que ostente un afijo, pueden los cachorros ser registrados con ese afijo. La tramitación de solicitud de un afijo es un procedimiento relativamente sencillo y estandarizado en todos los países cuyos Kennel Clubs están afiliados a la Federation Cynologique Internationale. Suele rellenarse un formulario, dando como mínimo tres posibles nombres para el afijo (no pueden ser nombres propios), y abonando una cantidad para la tramitación e inscripción del mismo. En pocas semanas, salvo que ninguno de los nombres sugeridos sea factible de ser utilizado (porque ya exista otro afijo en el ámbito de la FCI similar), se recibirá la comunicación de que uno de ellos ha sido aceptado. Pero ¿qué es una línea de sangre? Algo mucho más complejo y elaborado. Algo que no se deriva de un trámite puramente burocrático. Algo que se “construye” con tiempo, a partir de otras líneas de sangre de las que se debe nutrir el criador para consolidar la suya propia. Y se establece a partir de la relación familiar de parentesco de unos perros con otros, que puede ser directa (establecida de padres a hijos) o colateral o indirecta (cuando se establece entre animales que descienden, en distinto grado, de ancestros comunes como son por ejemplo hermanos o medio-hermanos, tíos, primos, sobrinos, abuelos, etc.).
En una población tan reducida como es la de una raza canina, y más todavía la de una línea de sangre (en inglés “bloodline”, aunque también se utiliza en término “strain”), especialmente cuando se trata de razas poco extendidas, la relación de parentesco suele ser muy cerrada, lo que significa que entre unos individuos y otros existen muchos genes en común, y eso implica que los perros tengan grandes similitudes entre sí, tanto en fenotipo como en genotipo. Cuando un criador emplea habitualmente los cruces endogámicos, tanto en forma de in-breeding como de line-breeding, crea una línea de sangre específica y fácilmente reconocible a los ojos de otros entendidos. Se fijan ciertas peculiaridades, como puede ser la predominancia de un cierto color de manto sobre otro, la forma de inserción de orejas o rabo característica, o, como es el caso de Castro-Castalia, por citar sólo un ejemplo, la aparición de un remolino típico en los hombros de muchos de los perros por mí criados, remolinos que se van transmitiendo de generación en generación. Sin embargo hemos de tener siempre muy presente que dado que la combinación de genes que se produce durante la fertilización del óvulo por el espermatozoide es totalmente aleatoria, raramente se darán en una misma camada o en un mismo programa de cría dos individuos totalmente idénticos, clónicos… si bien es posible que, muy raramente, aparezcan dos gemelos nacidos a partir de un solo óvulo (gemelos uniovulares). Dicho lo anterior ya debe quedar perfectamente claro incluso al lector más profano que existe una enorme diferencia entre una línea de sangre y un afijo. Y que incluso si varios perros ostentan el mismo afijo, no necesariamente están emparentados entre sí. Es decir, que el afijo no garantiza un parentesco determinado. De hecho los criadores experimentados suelen nutrirse, como ya he esbozado antes, de varias líneas de sangre y establecer ellos mismos dentro de su programa de cría varias “familias” distintas, todo ello con el objeto de poder trabajar mejor genéticamente la raza, con el único propósito de mejorar lo que ya existe, lo que ya tienen entre manos. Un dato importante que cualquier neófito debe tener en cuenta es que un nombre de un supercampeón que aparezca en un pedigrí, incluso más de una vez, no tiene por qué ser una garantía de nada en realidad. No nos obsesionemos pues con eso… y recordemos siempre que TODOS, digo bien, TODOS los antepasados aportan su proporción de genes en igualdad (numérica, al menos) de condiciones. Otra cosa bien distinta es que en a aportación genética que cada individuo haga, unos transmitan mayor cantidad de genes homocigotos que otros; y los que lo hagan, se dirá que “transmiten” mejor.
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Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz clic [ AQUI ] Muchos de ustedes, amables lectores, me pidieron que escribiese sobre temas elegidos entre las consultas que me hacían. Hasta ahora lo he hecho sobre la agresividad, el exceso de cariño, los problemas en el comportamiento trófico y, en definitiva, sobre lo que realmente les preocupa; la convivencia con el granuja de Truco. Si ustedes han seguido los consejos que les he dado durante esta serie de artículos, supongo que a estas alturas el buen Truco o la bondadosa Kika serán un modelo de educación, de convivencia ínter específica e incluso un miembro más de la familia humana. El problema surge cuando ese miembro, aparte de considerarse perro, toma las atribuciones propias de un ser humano adulto y exige unas comodidades que a muchos les parecen inadecuadas para un animal. Me estoy refiriendo a esas "concesiones" que les otorgamos, a esas concesiones de las que casi nadie habla, a esas concesiones que ocultamos a los amigos por aquello del ¿Qué dirán? Truco y el sofá Lo que nunca les he contado es que mis Pastores alemanes, en complicidad con mi hija y esposa también lo practican y, si yo no juego también es porque tengo la costumbre de recostarme en una mecedora en la que no cabe un hombre de mi envergadura y una bestia como Roco. Pero el problema es que la consulta en cuestión
no reza por el placer del deporte referido sino por algunas situaciones
que se originan cuando el animal se tiende a sus anchas, se duerme, intenta
echarnos y luego no quiere bajarse. Algunos hasta les da agresivo el despertar
y enseñan los dientes a sus hospitalarios anfitriones. Me comentaba un matrimonio que su perro Malamute de tres años se había hecho fuerte en el mejor sofá de su cuarto de estar y que habían optado por instalar otro en la misma habitación. La secuencia era la siguiente; el matrimonio se apretaba para ver la televisión mientras "el señorito" se repantigaba en todo un sofá pero...¡Que a nadie se le ocurriera rechistarle! ¡Podía ser hasta atacado por el insolente animal!
Un día de invierno fui a visitarlos y sin darme cuenta, me senté en el "sofá prohibido". Antes de darme cuenta me encontré con el animal a mi lado, cabeza con cabeza y gruñido en la cara. Mi reacción fue tan espontánea como insensata; golpeé a la mala bestia con el puño cerrado y entre los dos ojos. El pobre animal cayó al suelo, gimió y lentamente abandonó la habitación. Aquella reacción mía fue totalmente instintiva, desafortunada y peligrosa, pero tremendamente efectiva. Mis amigos pusieron mala cara por el estacazo que suministré a su "niñito" y no tuve más remedio que pedir perdón por darle al perro el primer puñetazo de su vida. Pasados unos quince días, y presumiendo
que ya había sido perdonado por mi instintiva felonía, volví
a visitar a mis amigos. El avezado Malamute, me organizó un recibimiento
lleno de ladridos de amenaza, conductas ambivalentes y ataques fingidos
pero, eso sí, desde la valla. Una vez en la famosa sala de estar, me senté
justamente en el sofá de los conflictos pero, esta vez a consciente
de lo que hacía. Mis amigos se miraron entre sí sin tratar
de impedirlo y la reacción esperada por mí, se produjo.
El viejo zorro se acercó sigilosamente mientras hablábamos,
me rozó la mano con la trufa y se echó a mis pies en el
suelo. Sus sorprendidos dueños me contaron como se mantenía
la conducta de dominancia del perro hacia ellos y se extrañaron
que el animal no me amenazase en esta ocasión. ¿Todo eso se ha conseguido con un
mamporro? ¿Hay que entender de Etología para darle al perro
tamaño estacazo? Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz clic [ AQUI ]
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La pubertad no es sinónimo de madurez sexual, este último término se refiere a la edad reproductiva óptima y se adquiere a partir del segundo o tercer ciclo estral (celo). En la perra, la máxima performance reproductiva se mantiene hasta los 6 años aproximadamente, momento a partir del cual la fertilidad comienza paulatinamente a disminuir, aunque los ciclos estrales persisten durante toda la vida de la perra, no existiendo en ellas equivalente a la menopausia de la mujer. Cabe mencionar que esto es solo una guía, variando mucho según el animal (raza, estado nutricional, sanidad, etc). Una perra vieja, (por ejemplo 10-12 años) debido a que en esta especie no existe menopausia, puede desde luego quedar preñada. Los riesgos de llevar a cabo esa gestación, sin embargo, dependen de su estado de salud general, producto de la edad. En el caso inverso, una perra también puede quedar preñada en su primer celo (pubertad), sin embargo no es lo preferible. Lo ideal es que quede preñada una vez que alcanza la madurez sexual. ¿Por que?, a fines ilustrativo mejor contestar con un ejemplo: ¿una niña de 10-12 años puede quedar embarazada? desde luego que si, pero su aparato reproductivo, endocrino, y su esqueleto no están completamente maduros aún. El ciclo sexual de la perra se puede dividir en cuatro fases: proestro, estro, diestro y anestro:
En el próximo número explicaremos cada uno de estos estadíos ¡Hasta la próxima!
_______________ Yanina Alejandra Corrada Médica Veterinaria. Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Carrera de Doctorado en Ciencias Veterinarias en el Área de Reproducción en Pequeños Animales (en realización). UNLP, Argentina. Docente del Servicio de Diagnóstico por Imágenes. FCV-UNLP, Argentina. Docente-Investigador. Categoría V. (UNLP, Argentina). Autora de mas de 30 Publicaciones Internacionales y Nacionales, de 3 Capítulos de Libros Nacionales y 1 Internacional de la Especialidad. Presentación de mas de 20 Trabajos de la Especialidad en Reuniones Científicas Nacionales e Internacionales. Miembro de la European Society for Small Animal Reproduction. Enlaces relacionados
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| Editores: Pablo
D Carosone - Ramiro Allub Rey |
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