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Año 2- Número 22 |
Publicación
Electrónica GRATUITA de www.TodoPerros.com
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En esta edición...
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Estimados amigos, ...Y hemos llegado al último númeo del año! Despedimos el año con tres artículos muy interesantes sobre el Arte de criar perros de raza, Etología y Peluquería canina. Les recordamos que ya está a la venta el
último libro Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros: «En
los bancales del Sur», una "autobiografía" del
más querido de sus perros, Roco. El libro está diponible en formato electrónico (PDF), por lo que su precio es muy accesible. Para comprar el libro o ver más detalles [ click aquí ] Foros... En los días transcurridos desde nuestro
último número hemos creado dos nuevos foros:
Deseamos a todos nuestros lectores Felices Fiestas Navideñas y un muy próspero 2003. ¡Hasta el próximo
año! |
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"Cuidado con el
perro mañoso"
Colaboración de Federico González - ARGENTINA
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A lo largo de los varios años que llevo dedicada en cuerpo y alma a la crianza de mis Bullmastiffs, he tenido ocasión de tratar con muchos otros criadores de prestigio, de larga trayectoria y gran reputación que viene avalada por programas de cría de mucho éxito y por los triunfos conseguidos dentro y fuera de las fronteras propias con sus ejemplares; pero también, desgraciadamente, he tenido y tengo que vérmelas continuamente con demasiadas personas que por el mero hecho de aparear un macho y una hembra y esperar a ver el resultado final, se creen que ya lo tienen todo hecho. Esos son los que yo he dado en denominar "pseudo-criadores", malos aficionados que, con mejores o peores intenciones, desvirtúan la crianza canina y la convierten en un burdo negocio, del que esperan sacar buen provecho. Individuos que no son capaces de investigar y mucho menos interpretar un Pedigrí, que no saben absolutamente nada de Genética ni de Salud Canina y por supuesto tampoco de Etología (conceptos todos ellos a los que no dan ningún valor y que creen estar de más, porque para ellos todo se resume en cruzar a un ejemplar con otro y ver nacer muchas crías que vender por Navidad) y que apenas sí conocen el estándar de la raza con la que han decidido "producir" cachorros, casi siempre con un único y desgraciado propósito: el afán de conseguir incrementar sus ingresos mensuales y que, con sus prácticas incoherentes, interesadas y absurdas, acaban ¡tantas veces! por destrozar el trabajo de aquellos otros que lo han dado todo por lograr mejorar el pool genético de tal o cual raza.
Cuando me topo con estos "pseudo-criadores", aparte de irritarme y desesperarme para mis adentros (y, a veces, incapaz de moderarme ni de controlarme, decirles con vehemencia lo que pienso de ellos, de su estupidez y de su ¿¡trabajo!?), me invade un sentimiento de enorme amargura, por cuanto casi siempre acabo por constatar, a través del ejemplar que pasean por cualquier exposición canina, que ese perro es un ejemplar burdo, del montón, basto, vulgar (cuando no rematadamente atípico y francamente horrendo) que poco tiene que ver con esos otros nacidos de una selección depurada y hecha con criterio y con conocimiento de causa. Un auténtico fraude, casi se podría decir, aunque en ocasiones, como en el cuento del burro, pueda sonar la flauta por casualidad y haber, entre todos los sujetos de una camada dispar e irregular, uno que llame algo la atención. Uno de cien, de doscientos, de trescientos, de mil cachorros nacidos bajo uno de esos afijos que crían perros con el mismo interés con el que podrían dedicarse al cultivo de las malas hierbas, cuando aquello a lo que debe aspirar cualquier persona que se quiera preciar de criar buenos ejemplares, es de que en cada una de sus camadas todos los ejemplares sean verdaderamente típicos de la raza. Claro que no es menos cierto que dentro del colectivo de "pseudo-criadores", amén de aquellos que lo hacen por puro interés económico y sin ningún deseo de seleccionar tal o cual raza con miras a mejorar lo que ya presente de bueno y a evitar los rasgos que pudieran resultar indeseables, hay esos otros que porque tienen una perrita en su casa, deciden de buenas a primeras, que ha llegado el momento de buscar un machito por el vecindario con el que aparearla, para que sus hijos aprendan algo sobre la vida cuando vean nacer los cachorros y luego tengan que ocuparse (casi siempre sin las elementales nociones de cómo hacerlo bien) de ellos a lo largo de unas pocas semanas (casi siempre demasiado pocas, porque cansados ya del trabajo, de los gastos y de las complicaciones que casi siempre supone sacar adelante una camada de cachorros, se deshacen de ellos cuando apenas están recién destetados o con treinta o cuarenta días a lo sumo) antes de malvenderlos o regalarlos a un pariente o a un conocido de la oficina o del taller Unos y otros más que contribuir al bienestar de una raza concreta, lo único que consiguen en lanzar a este mundo un buen número de cachorros que son fruto de cruces tan indiscriminados, tan exógenos y tan "casuales" como pudieran serlo los cachorros nacidos de cualquier perro de la calle que se aparee con cualquier perra, también de la calle. Sin más mérito. Sin mayor trascendencia. Frente a estos "pseudo-criadores" que tanto daño pueden llegar a hacer a una raza canina, que demasiadas veces se suman al pelotón de los que quieren criar a toda costa perros de gran demanda en el mercado para hacer su agosto particular en determinadas épocas del año, que es cuando más salida tienen esos cachorritos, hay un selecto (y demasiado escaso, me temo) grupo de personas que se han pasado años seleccionando líneas de sangre, depurándolas, estudiándolas, entendiéndolas, con el único objetivo de continuar mejorando la raza de sus amores. Estos Criadores, con mayúsculas, son lo que no escatiman esfuerzos por conseguir sementales de auténtica calidad (y ojo, hay que distinguir calidad de fama, pues son dos cosas que no siempre van unidas), para aparearlos con hembras igualmente especiales, para que unos y otros aporten a la camada resultante el mayor número posible de virtudes y el más pequeño de faltas.
Son estos los que convierten, de verdad, la Crianza de Perros de Raza en un auténtico Arte, también con mayúsculas. Los que a base de gran esfuerzo personal, de mucha dedicación, de horas y horas, días, meses y años de estudio concienzudo de aquello por lo que abogan y pelean, hacen de la Crianza de Perros de Raza una verdadera artesanía, si por artesanía entendemos el arte u obra de unos artesanos que son capaces de imprimir un sello personal, un distintivo, un marchamo, a cada uno de los perros que llevan su afijo. En meses sucesivos trataré de desgranar algunos de los secretos de una crianza bien hecha, de este auténtico Arte de la cría de perros de raza, y lo haré con un único propósito; el de ayudar y orientar a quienes deseen criar perros con todas las garantías, para que el día de mañana destaquen de esos otros ejemplares que, como dije antes, sólo son fruto de una mala casualidad. Y es que, realmente, merece la pena hacerlo
bien. Con responsabilidad, con honestidad y con Arte. Porque nada hay
más hermoso que contemplar, recién nacidos y todavía
mojaditos, a un buen montón de cachorros que son el fruto de una
planificación, de un proyecto, de un empeño personal, de
una ilusión y hasta de una pasión, y respirar hondo con
la satisfacción de saber que serán sujetos de los que puedas
sentirte verdaderamente orgulloso, por cuanto son el resultado de un cruce
y luego de una crianza hechos a conciencia. Enlaces relacionados
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Si quieres leer los artículos precedentes de esta misma serie, haz clic [ AQUI ] Hasta ahora, todos
estos artículos que he dedicado a usted amable lector, estaban
orientados a hacerle mas llevadera y feliz la convivencia con los canallas
de Truco o Kika. He expuesto a lo largo de un año, todos aquellos
conceptos etológicos en los que se basa el secreto de la convivencia
interespecífica. Le he sugerido firmeza, fortaleza, paciencia,
dedicación y estudio como virtudes imprescindibles en la educación
de nuestros perros. Mi última
perra me adiestró Si y No
De alguna forma, entre él y yo, utilizamos
ese apagado ladrido como una aceptación y la mirada al suelo como
lo contrario de tal forma que, si en las frías noches de invierno
le abro la puerta del jardín para que se vaya a rondar y el no
quiere, se pone a mirar el suelo mientras agacha las orejas. Si por el
contrario quiere salir, me mira y hace el ladrido mudo con saltito. Si
le ofrezco una pastilla contra la Hidatidosis, mira al suelo pero si se
trata de una corteza de queso, ladrido y saltito. ¡Me gusta! ¡No
me gusta! ¡Si! ¡No! Ordeno y mando Quiero desayunar Un día, al amanecer, se le ocurrió
darle un trozo de pan duro de la cena del día anterior y, para
ello, se levantó de la mesa y fue a buscarlo a la panadera que
se encuentra debajo de la barra de la cocina. El canalla se lo tragó
de un bocado y se acostó al amor del fuego del hogar. Al día
siguiente y mientras desayunábamos, se dirigió a mi madre
y comenzó a ladrarle "sin voz". Desde aquel día, cada vez que mi madre se levanta por la mañana, el canalla de Roco la espera en la puerta de su dormitorio para llevarla a la panadera y allí, "exigirle" su desayuno. Lo peor es que, como sabe el amable lector, las conductas de los dominantes son inmediatamente reproducidas por los subordinados y allí se encuentra mi madre, todos los días al amanecer, rodeada de perros pidiéndole su mendrugo de pan. Y si no, protesto Si quieres leer los
artículos precedentes de esta misma serie, haz clic [
AQUI
] Enlaces relacionados |
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Desde la Prehistoria hasta nuestros días ha habido personas ocupadas de la higiene y mantenimiento del manto de los perros, pero no ha sido hasta el siglo XX que la peluquería canina ha alcanzado la consideración de oficio especializado primero, y de profesión más tarde. El perro y el hombre se conocen desde los albores
de la especie humana en la Tierra y ambas especies se han necesitado,
servido y ayudado mutuamente desde entonces. Hay diversas hipótesis
que intentan explicar el comienzo de esta colaboración, pero la
más extendida mantiene que fueron los perros quienes se acercaron
voluntariamente a los hombres, para aprovecharse de los restos de presas
desechados por éstos (huesos, piel, etc.). Antigüedad
y Edad Media
Sin embargo, podemos decir que los primeros peluqueros
caninos, propiamente dichos, forman parte de la naturaleza misma: son
matorrales, cardos y zarzas del campo, y cuando hoy en día se hace
un stripping (arrancado del pelo muerto de spaniels y perros de pelo duro),
se está emulando el proceso natural de pérdida de pelo entre
la vegetación arbustiva, entre la que los perros de caza se camuflan
para sorprender a sus presas. Cuando se separan los cordeles de un Puli,
se está realizando la labor que harían de forma natural
los matorrales y la grasa del ganado durante las migraciones bovinas en
plena transhumancia. No obstante, en grabados de monterías en época de Alfonso XI, ya aparece la figura de mozo de ralea, que se ocupa de todo lo relacionado con el cuidado del animal, desde la alimentación (consistente sobre todo en entrañas del animal aprehendido), hasta el desparasitado. Estos perros se crían y adiestran específicamente para la caza, actividad que para los señores feudales no sólo es lúdica, sino que además tiene la finalidad de proveer de carne a los sectores sociales más privilegiados. Dada su importancia son, por lo tanto, animales, bien cuidados y alimentados. Edad Moderna (Del
descubrimiento de América a la Revolución Francesa) El hecho de peinarlos, despiojarlos, perfumarlos
e incluso vestirlos es práctica habitual. Para ilustrar esta afirmación
es buena muestra el siguiente pasaje de las cartas de Madame d'Aulnoy,
mujer de origen francés que, haciéndose pasar por noble,
se introdujo en la corte del rey Carlos II de España. Dice así:
Podemos imaginarnos, por el valor del obsequio del rey hacia la señora, que tanto el collar como los lazos (puede tratarse de pendientes que en esa época se fijaban con lazos de seda a las orejas) tenían categoría de verdaderas joyas. No obstante, la primera referencia que tenemos de un perro rasurado es la del Caniche. Durero los refleja en sus grabados del siglo XVI pero no tenemos datos ni descripciones concretas de su pelo o de sus características fisiológicas. Sin embargo, tanto los Caniches de compañía como los cobradores de aguas aparecen retratados con los cuartos traseros rasurados y con penachos de pelo en las articulaciones. Este tipo de arreglo tiene una finalidad múltiple:
por un lado protege los pulmones y las articulaciones de la humedad y
por otra proporciona mayor agilidad y menor resistencia del agua en los
cuartos traseros. Esto permite que el animal pueda estar más tiempo
en el agua y nade más rápido y sin interrupciones. Aunque
no hemos encontrado datos ni referencias concretas, imaginamos que el
corte se hacía a navaja o con tijerillas de esquilado, de lo que
se deduce que es necesaria ya una cierta especialización para realizar
un tipo de corte de pelo con un cierto grado de dificultad.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII cobra
importancia una nueva clase social: la burguesía. Se imponen nuevas
costumbres, lo privado toma fuerza frente a la vida en los patios y en
las calles. El ámbito familiar se constituye como núcleo
social frente al corporativismo vecinal o gremial. En este ámbito,
el animal de compañía, sobre todo perros y gatos, adquiere
la categoría de miembro de la familia. Es entonces cuando se empiezan
a retratar familias enteras en la que no falta el perrito o el gatito,
generalmente acicalado con collares o lazos. Edad Contemporánea (De la Revolución
Francesa hasta nuestros días) Los perros de compañía se van
a convertir, además de en objetos de entretenimiento y juego, en
uno más de los signos externos demostrativos de riqueza, poder
y exclusivismo. Y es en este marco donde hay que insertar el nacimiento
y desarrollo de las exposiciones caninas. La peluquería canina comercial se
ha trasformado en una profesión que está por una parte sujeta
(como tantas otras), a la moda, y por otra a los estándares tradicionales
de estética de raza. Esto supone indudablemente una exigencia cada
vez mayor de conocimientos, preparación y profesionalidad. _________________ Fernando Sanmartín Núñez.
Licenciado en Sociología (especialidad de Psicología Social)
y periodista. Trabaja como en una importante empresa española de
comunicación. Forma parte del equipo técnico de PeluquerosCaninos.com
ocupándose de la corrección de estilo y de la redacción
de contenidos relacionados con seguridad de los peluqueros y con las relaciones
profesional/cliente. Enlaces relacionados |
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Editores: Pablo D Carosone - Ramiro Allub
Rey |
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