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ETOLOGÍA: ¡ESTOY EN FORMA!
- Por Antonio
Pozuelos Jiménez de Cisneros (*)
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Estamos ahora, en un momento de la vida de Truco
en el que recolectamos todo lo que durante tiempo, hemos ido sembrando.
Nuestro perro es ahora, nuestro amigo y compañero incondicional.
Aguantará todo lo que nosotros le exijamos sin rechistar incluso,
nuestro mal humor. Acepta nuestra compañía aún en
esos días en que nuestro estrés o problemas laborales hacen
que ni nosotros mismos nos aguantemos. He oído, muchas veces, la
célebre frase: "mi perro es el único que se alegra
de mi llegada a casa y además, el único que me hace caso".
El Hombre, como especie altamente gregaria, necesita paz y alegría
al volver al territorio y, muchas veces, se encuentran con que los demás
miembros de la manada, sufren el mismo problema que él. Truco o
Kika siempre mostrarán una inmensa satisfacción de volver
a ver a alguien de la manada aunque se haya ausentado tan solo veinte
minutos del territorio. Están
elevando nuestra aptitud contribuyendo, con su conducta, a satisfacer
nuestras necesidades gregarias.
Decía, en los primeros artículos, que el Perro nos necesita
para solucionar mejor sus problemas de supervivencia y reproducción
pero, nosotros a él, también. Evidentemente descarto la
reproducción como un problema a solucionar por otro individuo de
especie distinta pero, en lo tocante a la supervivencia, quiero hacer
hincapié en que sí nos la facilita. Si el lector no ha asistido
nunca a una sesión de terapia asistida con perros, no sabrá
hasta que lo haga, la alegría que se refleja en las caras de los
ancianos enfermos de Alzheimer o en la de los niños autistas, al
ver aparecer a su compañero de juegos y caricias. Es una experiencia
muy gratificante en la que, tanto el perro como el dueño, dan algo
de sí mismos a otros individuos que lo necesitan.
Nuestro amigo está siempre dispuesto a elevar
nuestra tasa de aptitud porque, de esa forma, él consigue lo mismo.
Pero así como nosotros necesitamos unas condiciones vitales para
encontrarnos bien, el precisa que su dueño se ocupe de satisfacer
las necesidades que se derivan de su propia biología.
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Truco y Kika son
depredadores
No podemos tratar de que nuestro perro olvide
su función en la Naturaleza. Él fue creado para cazar y,
de esta forma, obtener el recurso para su supervivencia. Ahora, este recurso
viene envasado en sacos de 20 Kg y se completa con el agua que sale del
grifo. ¿Le gustaría a Truco matar herbívoros para
sobrevivir?. Por supuesto que sí pero, ¿podemos favorecer
las condiciones que harían posible esa clase de conductas?.
Supongo que, en la mayoría de los casos, no. Ahora bien, eso no
impide que lo apoyemos en el desarrollo de casi todas las pautas de acción
que van unidas a esa conducta de predación. Él es un corredor
de fondo, un trotador incansable, un rastreador nato y un apresador experto
aunque nosotros no tengamos nada que ver con este aprendizaje. Quiero
decir que podemos facilitarle casi todas las conductas de caza menos la
última, la de matar e ingerir.
Tengo un amigo de 55
años que posee un excelente ejemplar de Pastor alemán. Durante
los dos primeros años de la vida de su perro, el hombre agobiado
por su trabajo y sin tiempo disponible ni para su familia, permitió
que su amigo engordase y se convirtiera casi en un objeto ornamental de
los muchos que pueblan su chalet.
Hace unos meses se le detectó una afección cardiovascular
para la que, en su rehabilitación, se le recomendaban largos paseos
por el bosque y parajes sin contaminación. Inmediatamente buscó,
entre los amigos, a otros que por necesidad o hobby, tuviesen que hacer
el recorrido diario. Al principio nos reunimos en nuestro "mini maratón"
seis corredores. Curiosamente, yo era el único que llevaba a mi
viejo compañero en mis paseos matinales. Roco portaba un arnés
del que enganchábamos una pequeña mochila con agua, fruta
y alguna golosina para los que no teníamos problemas de Colesterol.
Al cabo de dos semanas todos habíamos abandonado tan saludable
práctica. Unos por motivo de horario, otros por necesidades familiares
y algunos porque preferían el Colesterol a la sacrificada marcha
diaria. Se quedó solo ante el peligro y comenzó a insistirme
para que no lo abandonase. ¿Por qué no llevas a tu perro
contigo?. ¿No ves que lo está deseando?.
Le ayudé a socializar al excelente animal que no conocía
mas mundo, que el que observaba a través de los barrotes de la
verja de su casa.
Ahora, ya no quiere venir conmigo porque, según él, yo marcho
a menos velocidad que la que Tarot y él desarrollan. ¡La
semana pasada vimos cabras montesas, Antonio!. ¡En el vértice
Atalaya, mi perro levantó mas de diez conejos!. ¡Deberías
ver a Tarot rastreando una piara de jabalíes!.
El buen animal porta ahora, una mochila como la de mi viejo Roco. En ella
llevan comida, agua, material de primeros auxilios y hasta un teléfono
móvil para prevenir una urgencia. Pero lo más importante
que han conseguido es la elevación de la tasa de aptitud del hombre
enfermo y la de su buen perro. Ahora, acompaña a su amigo humano
a hacer lo que más le gusta, correr y "cazar".
Una nariz unida a un cuerpo
Así definía Tagore
a nuestro buen Truco. Llevaba razón ya que los perros tienen aproximadamente
veinte veces más neuronas olfativas que nosotros. Decía
Fetko,
que nuestros instrumentos más sensibles son capaces de detectar
una billonésima de gramo de una sustancia química pero,
que un sabueso, puede percibir a distancia, lo que el instrumento no percibiría
en la misma fuente del olor. Esto es, tienen lo que podríamos llamar
"una visión olfativa" del mundo que los rodea. Su oído
es excelente, su visión mediocre pero su olfato, es un don especial
de la Naturaleza. Debemos colaborar en su mantenimiento estableciendo
juegos, trabajos y utilidades prácticas para nosotros y para su
aptitud.
Yo, como todos los
mortales, tengo predilección por extraviar o no encontrar nunca
un determinado objeto. Concretamente, lo que nunca encuentro, a la hora
de salir, es mi billetera. Tengo la costumbre de llevarla siempre en el
bolsillo trasero del pantalón por lo que su olor a mí, es
extraordinariamente marcado. Como yo no voy a curarme de mi contumaz despiste
decidí que, por lo menos en casa, mi perro sepa en cualquier momento,
donde se halla el escurridizo adminículo. Tres repeticiones bastaron
para que mi viejo Roco aprendiera otra palabrita más: "Cartera".
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AUTORES:
Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros, Jesús Guzmán
y Curro Castillo |
Al cabo de cuatro meses
de eliminar mi problema con la billetera y, en uno de esos días
que tienes que salir corriendo porque llegas tarde a una cita importante,
le ordené a mi perro que la buscara. Observé estupefacto
como daba vueltas a mí alrededor sin hacerme caso en absoluto.
¡Desgraciado, tengo prisa y tu te pones a jugar!. El buen animal
me miraba y ladraba en tono nervioso. Yo no lo entendía y me daba
a los diablos. En un momento determinado, Roco me rodeó y empujó
mi trasero con la trufa. La billetera estaba, por primera vez, donde debía
estar, en el bolsillo del pantalón. Por cierto, no le di ni las
gracias.
La habilidad de Truco para rastrear es algo que debe potenciársele
ya que, el animal, disfruta cuando la consecuencia del rastreo agrada
a su dueño.
Tengo un buen amigo que, además de presentar cierta dureza auditiva,
es manifiestamente vago. Sus máximas favoritas son: "lo que
se puede hacer sentado, no hay que hacerlo de pié" y "si
mi perro come gratis, puede hacer por lo menos, que yo no me levante".
Su perro está totalmente de acuerdo con él y disfruta como
un loco, cuando el teléfono móvil suena. El buen Doberman
está condicionado, desde pequeño, para llevar el chisme
a su dueño a cualquier sitio en el que se encuentre. Tan solo mi
amigo tuvo que romper su habitual vagancia al enseñar a su perro
a coger el móvil sin destrozarlo. El entonces cachorro rompió
dos teléfonos hasta que lo consiguió pero, a su dueño,
le compensó el precio del destrozo con el beneficio que ha obtenido
desde entonces. Ahora el perro, con más años y habilidad,
está aprendiendo a abrir la tapa que responde a la llamada y los
que tratamos de comunicar con su dueño, ya no sabemos si es el
animal o él quién decide si la conversación se establece
o no.
Visitas al Veterinario, las justas
Comprendo que, los profesionales de la medicina
veterinaria, tienen las mismas necesidades de obtención de recurso
que todos los demás mortales. Nuestro
perro debe acudir periódicamente a su consulta al igual que nosotros
vemos a nuestro médico para que nos haga un chequeo o nos vacune
contra la gripe.
El problema aparece cuando nos empeñamos en que el profesional
arregle los desastres sanitarios que provocamos en nuestro perro por acción
o por omisión.
Hace siete años, vino a mi casa un buen hombre para que le vendiera
un cachorro hijo de Roco. Como yo no vivo de la cría, aunque la
practique, me puedo permitir el lujo de elegir al dueño que va
a convivir con un perrito nacido en mi casa e hijo de mi buen amigo.
Me contó que su familia estaba desolada
porque acababa de morir su perro. El animal entregó el equipo el
mismo día de Navidad y esto me hizo sospechar que su prematura
muerte pudiese estar relacionada con una desintencionada pero mala conducta
del dueño. Después de interrogarlo con habilidad, me confesó
que, en la Nochebuena, el perro había comido hasta hartarse, mantecados,
polvorones, roscos, turrón y caramelos. Antes, tragó pavo
relleno y cóctel de mariscos. Con la cena se le sirvió una
buena copita de Rioja y, en los postres, de anís. Esta buena gente
había decidido que también su perro era una criatura de
Dios y si lo que se celebraba era su nacimiento, también el animal
debía acompañarlos.
Supongo que el pavo le sentó bien ya que el pobre perro era un
mamífero carnicero pero, lo demás, le provocó una
muerte que para sí la quisieran muchos humanos sin recurso. Además,
entregó el equipo en un estado de gloria absoluto, borracho perdido.
No obstante, le vendí una perrita llamada Aida de Pácemvis.
¡Solo come pienso!.
El mantener un perro en un estado aceptable de salud, es tan fácil
como hacerlo con nosotros mismos. Un
ejercicio adecuado a su morfología, una sola comida diaria desde
que termina su periodo juvenil, un elemental conocimiento de sus necesidades
fisiológicas y, por supuesto, una visita periódica al Veterinario,
nos asegura una docena de años de vida saludable de nuestro buen
amigo.
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El Lic. Antonio
Pozuelos Jiménez de Cisneros es Asesor y Terapeuta en Comportamiento
Animal (Título propio de la Universidad de Granada - España);
Estudió Etología en la Facultad de Ciencias (Universidad
de Granada - España); es Presidente de AEPE (Asociación
para el Estudio del perro y su Entorno); Jefe del Departamento de Etología
aplicada al perro. Co-autor del libro HUTA (Texto oficial de la Escuela
Andaluza de Comportamiento y Adiestramiento Canino).
Enlaces relacionados
Asociación para el Estudio del Perro y su Entorno (AEPE)
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REFORZAMIENTO DEL VINCULO ALIMENTARIO
- por Amalio Lasheras (*)
El reforzamiento del vínculo alimentario
constituye una manera natural de establecer una ligadura positiva entre
el hombre y el perro, y de modificar(1)
a nuestro favor competencias y jerarquías; es, además, muy
fácil de implantar. Está basado en la utilización
de una de las necesidades primarias(2)
más fuertes relacionadas con la supervivencia, tal como es la de
alimentarse, y en aprovechar la dependencia que tienen de la madre, durante
largo espacio de tiempo, los animales evolucionados. Cuando digo alimentario
me refiero tanto a la comida sólida como a la líquida, a
la necesidad de comer, pero también a la de beber, ya que la sed
es con mucho una necesidad más perentoria de satisfacer que el
apetito.
Convenientemente utilizado jerarquiza al hombre,
con respecto al perro, como un componente superior de la manada, y en
un plano distinto. En realidad nunca conseguiremos que nos vean totalmente
como a alguien no competitivo, ya que el perro es, y siempre seguirá
siendo, un animal jerárquico. Durante toda su vida va a tratar
de demostrárnoslo, lo que pasa es que, si la jerarquía está
bien establecida a nuestro favor, lo hará con un lenguaje tan sutil
que nos pasará desapercibido.
El vínculo alimentario es una de las relaciones
más mencionadas en todos los capítulos que se refieren a
la conducta canina, pero nadie ha desarrollado una metodología
apropiada sobre el tema. Simplemente se menciona como si se tratara estrictamente
de dar de comer al animal y... basta. No es así.
Ésta dependencia es tanto menos fuerte cuanto
más precoz sea una especie. Por el contrario, en las especies altriciales
y, por lo tanto muy indefensas durante la infancia, como es el perro,
se da el caso, de que el desamparo y la dependencia hacia los padres es
tanto mayor cuanto mayor sea el nivel evolutivo alcanzado, y... el perro
es un animal muy evolucionado. Entre los mamíferos, la dependencia
alimentaria se manifiesta inicialmente desde el cachorro hacia la madre
por razones obvias: el padre no posee la capacidad de producir leche.
Esta dependencia del cachorro hacia su madre para
alimentarse, crea una relación de dominancia que se establece sin
necesidad de ningún tipo de agresión ni violencia, es
un tipo de dominancia de tipo matriarcal(3).
Por otra parte los perros domésticos conservan
durante toda su vida una serie de características físicas
y mentales infantiles, lo cual es una de las características que
más los diferencian de los cánidos salvajes. Nosotros vamos
a fomentar esta capacidad de neotización a favor de una mejor convivencia,
prolongando la dependencia del animal lactante y estableciendo un nexo
con la de la alimentación sólida y utilizándola para
reforzar nuestra preeminencia al sustituir a la madre como proveedores
de la comida durante toda la vida del perro.
Es una manera intensiva de socializar, que no emplea,
ni produce, ningún tipo de traumatismo, ni físico ni psíquico,
y que no interfiere con ningún otro tipo de manipulación,
ni socialización, ni imprinting(4),
más bien es complementario. Crea la base para que el carácter
del perro se desarrolle de una manera sana y equilibrada, pues es previo
o simultáneo a cualquier otro tipo de maniobra. Debe continuarse
durante la vida entera del animal.
El perro utiliza sus sentidos para relacionarse socialmente, para ello
recurre al olfato, al oído, a la vista, al tacto, a las sensaciones
térmicas..., ahora nos centraremos en el apetito y la sed. Conforme
un animal está más alto en la escala evolutiva, es menos
propenso a las impregnaciones, en cambio aumenta su capacidad para socializarse
o, en el caso del perro, para dejarse acondicionar, esta socialización
no tiene que ser necesariamente con un único sujeto o especie,
sino que puede hacerse con varios al tiempo o sucesivamente. Tenemos que
conseguir trabajar para hacernos líderes a la manera de una madre
adoptiva y con un carácter heterocrónico que nazca y muera
con el animal. Con respecto al hombre, tenemos que conseguir que el perro
sea siempre un cachorro dependiente.(5)
Las agresiones hacia humanos aparecen, generalmente, en contextos competitivos:
por quitar la comida, o algún juguete o posesión al perro,
por molestarle mientras come o descansa, por quitarlo de su rincón
favorito, por celos, por castigarlo física o mentalmente, por someterlo
a una gran presión o establecer un duelo de miradas con él.
En el común de las razas se presenta entre el primero y el segundo
año de vida y, principalmente, en machos. Por eso es elemental
empezar lo más pronto posible, aunque hemos podido experimentar
con pleno éxito con perros adultos.
Al acostumbrar a comer y beber juntos a varios
perros se consigue forzar su socialización. Ésta socialización
está controlada por el dueño, que actúa como moderador.
Ésta relación de perro con perro dulcifica sus relaciones,
pues se educa para evitar las agresiones clásicas en uno de los
momentos de mayor tensión: durante
la alimentación. Evitado
lo máximo, es muy improbable que se produzca lo mínimo.
OBJETIVOS
Si se efectúa la técnica correctamente se prolongará
la relación de subordinación que existe durante la época
de lactancia hacia el proveedor del alimento, la madre, durante toda la
vida del animal, sustituyendo a la madre por un nuevo sujeto: el hombre.
El perro aprenderá a convivir con las personas sin necesidad de
recurrir a sometimientos ni adiestramientos, los hombres no serán
considerados Alfas ni Súper-Alfas, sino una especie de Alfa materno,
por fuera y por encima de las consideraciones de competencia. No hacemos
más que prolongar una característica de neotización,
como tantas otras, que permanecen en el perro doméstico durante
toda su vida.
En concreto: la alimentación no constituye
más que el instrumento por medio del cual mantenemos la relación
existente entre madre e hijo durante toda la vida de éste. El objetivo
es sustituir a la madre por el ser humano y conseguir que éste
vínculo, que normalmente es efímero, dure toda la vida del
manipulado. El sujeto puede ser un solo individuo, una familia o, por
extensión, toda la especie humana. Depende de cómo realicemos
las maniobras.
A mi modo de ver expongo las dos situaciones de jerarquización
hombre-perro que se dan normalmente, siendo para mí la primera
la normal y deseable y, la segunda, una conducta indeseable.
1. El perro puede ver, efectivamente,
un Súper-Alfa o, en este caso, un dominante de tipo matriarcal,
en la especie humana, pero no súper en el sentido solamente de
superior, sino también de diferente(6).
Es la conducta ideal a buscar
entre dos o varios seres de especies tan distintas y con relaciones tan
peculiares. Es una conducta totalmente deseable y correcta. En ella no
se da ninguna fricción jerárquica, pues los protagonistas
se relacionan por medio de una dominancia de tipo no agresivo.
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2. Algunos
perros, con carácter que debería
ser excepcional, imaginan al ser o, a los seres humanos, como a
alguien de su especie, lo que se identifica con la visión de los
naturalistas románticos. Es una
conducta anómala y enfermiza, aunque por desgracia demasiado
corriente, que genera una serie de problemas que pueden llegar incluso
a la agresión por parte del perro hacia el ser humano al entrar
éste en su esfera de dominancia y en la lucha por el liderato,
son casos de una dominancia que puede
llegar a ser agresiva. Todos
los perros que nos hacen padecer su dominancia agresiva pertenecen a este
segundo grupo.
Por explicarme más claramente extrapolo el tema a la especie humana
y con un par de ejemplos:
Nos situamos en una sociedad humana con sus clases sociales bien establecidas,
en la cual, como es natural, se dan los clásicos movimientos de
ajuste. Esta sociedad es "creyente" de alguna religión,
monoteísta o politeísta, da lo mismo. Ese Dios o esos dioses
serían los Súper-Alfas y su estatus no entraría en
conflicto con los de los humanos. El hombre, o los hombres, volviendo
a los perros, serán como el Dios, o los dioses, de esos seres humanos,
bajo el punto de vista de los animales del primer grupo.
En otras sociedades, como en la antigua Roma y en muchas otras, se podía
deificar al dirigente máximo. Esto no impedía que en un
momento dado, y si este gobernante no cumplía las expectativas,
o si se quería cambiar de líder, se recurriera al asesinato
de este dios-hombre. Tenemos muchos ejemplos de esto en la historia. Éste
es el segundo caso: el hombre considerado por el perro como un Alfa, es
decir como alguien de su manada y, por lo tanto, como dominante o como
objeto de dominio, mediante la lucha jerárquica.
Objetivos con el hombre: El principal consiste
en conseguir que el perro considere al hombre como un Súper-Alfa,
o un matriarca, fuera, por consiguiente, de las competencias por el poder
y eliminar todas las fricciones que puedan surgir en la lucha por la jerarquización.
Con los perros: El objetivo secundario es
crear una sociedad canina sin fricciones de subordinación ni preeminencia
entre congéneres.
QUIÉN LO
DEBE HACER Y CUANDO SE DEBE COMENZAR
Contemplamos dos etapas muy definidas:
1. Desde el comienzo
de la alimentación sólida, aproximadamente al mes de edad,
hasta la entrega del cachorro al propietario. Es muy importante, pues,
que el criador comience a sustituir a la madre en el momento de cambiar
a la alimentación sólida.
- Esta etapa es responsabilidad exclusiva del
criador.
- El plazo más importante es el comprendido
entre la desde la sexta hasta la decimosegunda semana de vida(7).
En éste período de tiempo parece ser el ideal para una
correcta socialización.
- Es tan importante para mejorar la relación
entre los hermanos de camada, como para preparar la futura relación
con otros perros, como, también, con las personas, aunque por
motivos diferentes.
- El manipulador mete la mano en el recipiente
donde comen los cachorros, les da la comida con su mano y, muy importante:
está atento para calmar a los más agresivos(8),
siempre con suavidad, pero con firmeza, si fuera necesario cambiando
de lugar y tranquilizando al más agresivo y, riñéndole
si es necesario. ACTUANDO SIEMPRE COMO ALGUIEN QUE DA, QUE CALMA Y QUE
CONTROLA, NUNCA COMO ALGUIEN QUE COMPITE.
- Por esta causa, y por otras que no hacen al
caso, conviene entregar el cachorro a su nuevo propietario antes de
los tres meses de edad.
- Es responsabilidad del criador aleccionar debidamente
al nuevo propietario para que siga maniobrando con el cachorro, sobre
todo si el perro va a tener que convivir con una familia o con otros
perros.
2. La segunda
etapa es responsabilidad directa del dueño. Comienza desde que
el animal entra en la nueva casa.
- Desde el primer día hay que comenzar
a dar de comer al nuevo perro con la mano. En su recipiente, pero con
la mano, acariciando y calmando, procurando no molestar, que nos huela
la mano, que nos vea, hablándoles con suavidad, acariciando sin
importunar... sin incomodar nunca.
- Hay que evitar totalmente cualquier tipo de
roce y competencia con el perro, todo tiene que transcurrir con entera
suavidad y armonía... sin ningún tipo de pique.
- En cuanto el perro se haya hecho a la nueva
situación se debe intentar que comparta comida con otro u otros
perros, sí los hay en la casa. Siempre, claro está, que
el perro, o los perros, adultos estén acostumbrados a comer juntos.
- Seguramente será el cachorro el que intente
gruñir o disputar la comida, hay que calmar inmediatamente, con
suavidad, pero con firmeza, al rebelde, darle un ligero azote; que no
se note animado, reconvenirle. Antes de esto ambos tienen que estar
acostumbrados a su mutua compañía, sobre todo el adulto,
por el peligro que puede entrañar para el cachorro.
- Si un perro adulto agrede a un cachorro es que
no está bien socializado o que tiene alguna anomalía genética
de conducta. De todas maneras es el propietario el que debe prever como
puede reaccionar el adulto.
- Si el otro, o los otros perros, son de su misma
edad, hay que repetir la maniobra tal como se hacía en la primera
etapa con los hermanos.
- Siempre hay que estar pendiente de los perros
a la hora de comer y hacerlo de una manera personal. Este es un proceso
que se debe seguir toda la vida.
- Las situaciones críticas, como la comida
o las montas, no deben dejarse nunca en manos de niños sin acompañamiento
de adultos(9).
- Si queréis que un niño haga la
maniobra de manipular la comida, debéis llevar su mano, guiarle,
y actuar conjuntamente con él, protegiéndole. Nunca dejarlos
solos, los niños son impredecibles e irresponsables y hay que
evitar situaciones que podrían resultar críticas.
- Con una persona desconocida tenéis que
actuar también de la misma manera, tal como hicisteis con el
niño y con extremado tacto.
- Al principio, y luego de vez en cuando, no hay
que servirle la comida de golpe, hay que darla poco a poco, gradualmente,
e intentando que el perro comprenda que tú eres el proveedor.
Se trata de que él aprenda a esperarla de ti y comprenda de quién
viene: que viene de un dios y... que ese dios eres tu.
- Esta técnica es indispensable en perros
que estén destinados a ser perros de compañía,
sobre todo si tienen que convivir con niños, enfermos, o personas
muy mayores.
- No impide la práctica de ninguna función,
como la caza, la guarda, el deporte, estas maniobras solamente pretender
fomentar el equilibrio en el perro y establecer una relación
sin competencias con el ser humano y con otros perros.
- En determinadas razas, donde se repiten los
casos de dominancia, este tipo de maniobras son indispensables.
- La técnica moderna, con sus comederos
y bebederos automáticos, impide reforzar éste vínculo
por falta de contacto personal.
CON EL AGUA
- Aprovechar el momento en que el perro
esté sediento, por ejemplo: después de hacer ejercicio.
En este momento le daréis algo de agua, no toda de golpe, repetir
en dosis cortas hasta que haya satisfecho su sed, pero sin hacerle sufrir
en ningún momento.
- Al poco tiempo observareis que el perro, cuando
tiene sed, va directamente al recipiente del agua, que debe estar vacío,
y se queda expectante hasta que se la servís. Aprenderá
a pedírosla y ese es un signo muy positivo de que sabe de donde
viene el agua, o la comida.
- Eso no quiere decir que hagáis padecer
al animal hambre o sed, aprovechar los momentos propicios.
Si efectuáis estas maniobras correctamente
aumentareis las expectativas de convivencia con vuestro perro. Por medio
de ésta vinculación conseguiréis que el perro se
baje del sofá o de la cama sin rechistar, que no os gruña
ni dispute nada... todas estas situaciones proceden de estímulos
menores que los relacionados con necesidades primarias, como la necesidad
de comida o bebida.
Hecho correctamente podréis eliminar
también la competencia entre vuestros perros. La convivencia entre
macho con hembra, o con hembras, o con cachorros, o de hembras con hembras(10),
o con cachorros, no deben constituir problema. Una excepción son
los machos adultos entre sí. Es aconsejable separarlos cuando uno
de ellos cumpla, o esté a punto de cumplir, siete u ocho meses(11).
Los machos adultos que viven juntos en el mismo espacio, y más
aún si hay hembras con ellos, inevitablemente tienen que desarrollar
formas jerárquicas agresivas, por eso deben separarse.
Conclusión
Este trabajo está basado en dos pilares básicos:
1.
Diez años de experimentación con numerosos perros y siempre
con pleno éxito.
2.
El convencimiento de que la conducta del perro sano es siempre producto
del medio ambiente, en este caso la imposición de una socialización
impuesta.
____________________
1 No se puede llegar
a eliminar la jerarquía, lo que se puede llegar a hacer es modificarla,
es decir, llegar a ser dominantes sobre el animal en un plano de no discusión.
2 Muchas personas denominan indebidamente a la necesidad
de comer como instinto. Conviene no utilizar excesivamente ésta
palabra y sustituirla por la definición correcta. Un punto crítico
donde pocos se ponen de acuerdo, aunque últimamente se insiste
mucho y con argumentos convincentes, es la no existencia de instintos
en mamíferos superiores. La palabra instinto es un cajón
de sastre donde se meten todos aquellos comportamientos que no podemos
explicar, pero que, bien analizados, veremos que sí se pueden explicar
mediante el aprendizaje. La alimentación es una necesidad, pero
no un instinto.
3 Matriarcal, no materno, puesto que establece una jerarquía.
4 La mayoría de los etólogos coinciden en que
no existe impronta en los mamíferos superiores. En cualquier caso
la impronta se refiere a un periodo crítico que después
no vuelve a repetirse a lo largo de la vida del animal. En la alimentación
esto no se cumple, luego no sería correcto hablar de impronta.
5 Algunos técnicos piensan que es peligroso llegar
a este extremo, pues estaríamos privando al animal de su desarrollo
natural y podríamos crear un hiperapego que desencadenaría
en graves problemas de comportamiento. Yo no los he observado. En el perro
generaría, de ser esto posible, una hipervinculación con
el ser humano.
6 Lo llamemos como lo llamemos implica dominancia, por tanto
utilizamos la jerarquía, no la hemos eliminado
7 Parece que, desde el nacimiento, incluso desde el periodo
fetal, las experiencias que sufre el cachorro son importantes, por lo
tanto desde el punto de vista de la socialización, y aunque el
periodo más crítico va desde las seis hasta las doce semanas,
el ambiente de la perra preñada y, más tarde el del cachorro,
junto con las manipulaciones apropiadas, deben cuidarse desde el principio.
8 Hay que tener mucho cuidado, pues con ésta práctica
se podría conseguir todo lo contrario, es decir, que lo interprete
como un premio a esa conducta, que en ningún caso debemos premiar.
9 Los niños deben intervenir en la comida, siempre
acompañados de un adulto,
nunca solos, ya que serán el primer objetivo en su ascenso jerárquico,
y con su intervención en la comida y el consentimiento del animal
le damos a entender que está por encima de él.
10 Por este sistema nunca he tenido problemas jerárquicos
entre hembras. No obstante conviene tener en cuenta las circunstancias
particulares, como excesivo número de ellas, algunas peculiaridades
de determinadas razas...
11 Algunas razas son especiales en este sentido. Por su fortaleza
y dureza se pueden hacer mucho daño, por hay que evitar lo evitable,
pero no obstante en todas es posible la convivencia. Por filosofía
propia, evito las luchas jerárquicas, pues considero que estas
fomentan la agresividad. También porque he visto a perros relegados
totalmente apagados e infelices, y que revivían cuando se les permitía
salir de su situación secundaria.
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Amalio Lasheras
es un eximio deportista: ha practicado y competido en Gimnasia Deportiva
(Sub-Campéon de España, campeón regional y varias
veces internacional), Culturismo (Campeón del Mediterráneo),
y Karate (participó en campeonatos de España y mundiales),
es cinturón negro -Quinto Dan-, y en su gimnasio ha formado ya
más de 60 cinturones negros.
Sus avanzados conocimientos deportivos y de la preparación física,
los ha aplicado al mundo del perro, de tal manera que se puede decir que
hoy es una autoridad en preparación física canina.
Ha tenido el privilegio de capacitarse con varios de los mejores adiestradores
españoles, y ha hecho cursos con expertos considerados los más
destacados dentro de sus razas: Helmut Raiser, del Pastor Alemán,
y Arno Seggewiss, del Club del Schnauzer, entre otros, con estancias prolongadas
en cursos de adiestramiento en Alemania e Italia, en esta última
por invitación del Club del Boxer.
Propietario de un Schnauzer Gigante
que fue uno de los primeros Campeones de España y de Portugal de
esta raza, es socio fundador del Club Español del Schnauzer.
Más tarde comenzó la cría de American Staffordshire
Terrier. Es propietario deYankee's Barkley "Kidu", perro referencia
de la raza, Campeón del Mundo, de Europa, Internacional, de España,
de Portugal, del Club, Am Staff de Oro, etc.
Especialista en esta raza, sobre la que ha escrito numerosos artículos,
así como también sobre preparación física
canina. Actualmente tiene en preparación un libro sobre el Am Staff
y otro sobre la Preparación Física del perro, y es moderador
del foro de raza American Staffordshre Terrier en TodoPerros.com.
Enlaces relacionados
Amalo - Criadero de AmStaff
Foro de raza American Staffordshire Terrier - Moderado por Amalio Lasheras
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