perro ansioso comunicación agonística

¿Nos vamos entendiendo?

Hemos visto en el artículo anterior, las señales de su perro basadas en las vocalizaciones. Realmente hay muchas más pero, podríamos decir que mezclando las básicas con los estados de ánimo y el grado de condicionamiento que alcanzamos los dueños, somos capaces de detectar una señal lanzada por nuestro perro sin necesidad de verlo a él. Cuando lo vemos, la comprensión se facilita al contar con las faciales y corporales en su comunicación.

Los cánidos domésticos son unos auténticos maestros en la comunicación con el humano ya que, si no encuentran la señal adecuada para modificar nuestra conducta, la buscan o utilizan su capacidad de resolución para, basándose en otras que entendemos, encontrar la adecuada y especialmente diseñada para nosotros.

Hace cuatro años, cuando mi familia y yo nos trasladamos al chalet en el que vivimos, mis perros andaban algo alborotados con los ruidos del bosque circundante y los propios de una urbanización de montaña. La casa es mucho mayor que la anterior y tiene más puertas que guardar. Cuando pasó el tiempo de adaptación al nuevo territorio, ya entendíamos las señales que ellos emitían si descubrían a alguien alrededor de la valla, venía el panadero, pasaba algún congénere o simplemente se acercaba una visita. Un buen día, mi perro me despertó al amanecer con unos ladridos que yo catalogué como de aburrimiento.

No era lógica esta señal ya que ellos suelen emitirla, cuando al caer la noche en Invierno, se encuentran solos en el territorio. Cuando salí al exterior, el animal me miraba, ladraba como pidiendo agua pero no me señalaba el bidón que tengo dispuesto para ellos. Pensé que había visto una “novia” y la busqué con la vista a lo largo y ancho del valle. Cuando desorientado, me di por vencido, me senté en un banco del jardín y traté de calmarlo y jugar con él. De repente, me miró fijamente a los ojos, movió el rabo como en señal de juego y desapareció para, pasado un minuto, volver con una pesada rata en la boca. La depositó a mis pies y volvió a ladrarme de la misma forma. Le seguí por todo el jardín hasta llegar a la puerta del garaje donde encontré tres cadáveres más colocados en perfecta alineación.

Mis preguntas obligadas fueron: ¿Por qué los colocaba allí? ¿Por qué estaban alineados?. Como esa conducta de exposición de
caza no se ha repetido más que dos veces, no he podido aplicar método científico alguno. Eso no supone que no tenga una hipótesis. Pone los animales cazados en la puerta del garaje, porque es allí donde yo descargo el coche lleno de comida dos veces al mes. Los pone alineados porque yo alineo las bolsas para que mis hijos puedan trasladarlas a la despensa. Esto no deja de ser una predicción pero, es la única que encuentro.

Lo cierto es que, el diseño de una señal particular, ha sido exitoso para él porque, la segunda vez lo seguí a donde quiso llevarme, a la puerta del garaje.

Expresiones Corporales básicas en los Cánidos

expresiones del perroDe izquierda a derecha vemos la postura típica de cada espécimen, macho o hembra, en presencia de los demás componentes de la manada.

como se expresan los perrosAquí distinguimos la comunicación de fuerza y seguridad (mirada de apuntamiento) de la comunicación.
perros comunicación agonísticaAquí podemos observar una ansiedad de intensidad variable reflejada en el rictus de estiramiento labial.

comunicacion de fuerza y seguridad perros

La posición 1 de la cola nos predice la seguridad del ejemplar que la ostenta, en la 2 se intuye una amenaza de un animal seguro de sí mismo, la 4 nos indica una agitación en un acto de dominancia, la 5 pertenece a un perro dominante en el acto de la alimentación, la 6 es la muestra de un estado de relajamiento sin estímulo alguno, en la 7 aparece el estado de ansiedad (normalmente acompañado de un cierre de las mandíbulas), la 8 es indicativa de un trance intermedio entre la comunicación amenazadora y la de defensa, en la 9 observamos una agitación unida a la sumisión y, por último, la 10 y la 11 son indicadoras de una absoluta sumisión.

 

El que me llevase al sitio donde yo “exponía mi caza” solo lo puedo interpretar como una conducta de competición. Viene a ser algo así como: ¡Yo también soy un buen cazador pero, como tú eres mi dueño y señor, te entrego las presas!.

Otra de mis perras, condicionada por mi hijo, aprendió hace mucho tiempo a abrir el grifo monomando del bidé. Bebe cuando quiere sin necesidad de pedir agua a su dueño y además, lo abre en la dirección del agua fría. El problema es que mi hijo no le ha enseñado a cerrar el grifo después de beber. Un día que el tapón estaba puesto, el agua rebosó provocando una pequeña inundación. Al sentirse responsable, Terra la madre de diecinueve hijos, se escondió hasta que los ánimos se calmaron en el territorio. Como tiene una capacidad increíble de aprendizaje y resolución, mi buena perra ha arrancado los tapones de lo tres bidés de mi casa.

Sería más fácil obligar a mi hijo a que la condicionara para cerrar el grifo pero ella se siente más segura quitando el objeto que, a su parecer, provoca el desastre territorial. Eso sí; ¡No está dispuesta a dejar de beber cuando le dé la gana! y, cuando la reprendemos, emite una señal de.. ¡Espera y verás! para traernos a continuación, un tapón en la boca. ¡Ya no hay desastre!.

Debemos aplicarnos en esta fase de la vida de nuestro perro para que, cuando acabe el periodo juvenil, seamos capaces de interpretar, por lo menos, sus estados de ánimo.

La cara de Truco

En el dibujo de la página anterior, vemos una serie de combinaciones de expresiones faciales y corporales comunes a todos los cánidos. Todas estas señales están especialmente diseñadas para comunicar tres grandes grupos de estado de ánimo:

  • Gregarismo
  • Cortejo
  • Lucha

La mayor parte de las señales de gregarismo son emitidas por los subordinados en presencia del Dominante. Así, nuestro perro al vernos, moverá el rabo, emitirá el ladrido típico de bienvenida y nos mirará a los ojos. La señal de lamer las comisuras de la boca puede ser considerada como una comunicación de gregarismo.

Las señales de cortejo van acompañadas de exhibición de caracteres sexuales secundarios y son algo así como. ¡Mira que guapo soy, elígeme!

cola del perro comunicacionCuando estudiaba esta clase de señales me acordaba de las conductas de cortejo que yo, como todos los hombres, emitía en mi adolescencia. Así, me vestía bien y cogía el coche de mi padre para indicar que tenía suficiente recurso, hinchaba el pecho para demostrar mi fortaleza física, retaba con la mirada a todos los muchachos que osaban mirar a mi “escogida” demostrándole, de esa forma, que yo era un dominante y lucía cualquier habilidad que pudiera impresionarla. Mas o menos estaba comunicando: ¡Soy el mejor que puedes elegir! El problema era que yo no sabía lo que estaba haciendo, era mi biología la responsable de mi conducta.

¿Y las hembras?. ¡Hacen lo que deben hacer!. La mejor forma de elegir bien es conseguir que muchos machos se interesen por ellas. Kika segregará sus Feromonas capaces de atraer machos a mucha distancia y, cuando los tenga a tiro y, si la dejamos, elegirá al más adecuado. Para ello, exhibirá también, sus caracteres sexuales secundarios, se hará la interesante y decidirá quién va a ser el padre de sus cachorros con una plegada de orejas, unos ojos ensoñados y un movimiento lateral ascendente de su cola.

Las señales de lucha son las que llamamos comunicaciones agonísticas. Muchas de ellas son del tipo de las de intención, es decir, el perro comunica algo así como: ¡Soy muy fuerte o voy a aguantar mucho en la pelea! No suelen ser honestas porque son señales de ¡sujetadme, que lo mato!. En muchas ocasiones vemos un perro ladrar desaforadamente a una persona que va en bicicleta para retirarse apresuradamente, si el ciclista echa pie a tierra. Estas comunicaciones en las que prima la inseguridad, vienen acompañadas de erizamiento de cerdas y ladridos que no acaban de ser de defensa.

Si el animal emite señales de las del grupo de intención, debemos creerlo en el aspecto de que está decidido a atacar y además, de que es fuerte de verdad. Los gorilas, en presencia de un competidor, se golpean el pecho con pesadas ramas hasta que las rompen y, eso sí es una señal honesta porque, de no tener la fuerza que pregonan, se romperían el pecho en vez de romper la rama. El perro, decidido a atacar o defenderse, apunta a su rival con las orejas, mira fijamente a los ojos y se acerca a él despacio y ligeramente agachado. El rabo lo lleva a media altura y su gruñido ronco y prolongado suele acabar en un ladrido de defensa.

El bostezo, durante una situación de actividad, debe ser considerado como una liberación de estrés. Fíjense que muchos perros, durante una sesión de adiestramiento, bostezan y nos hacen creer que están aburridos cuando realmente la señal que emiten es: ¡Estoy estresado!

No podía acabar este artículo sin hacerles una observación sobre la boca de su animal. Cuando está relajado o distendido, la boca no se cierra con fuerza pero, si está “pensando”, permanecerá siempre cerrada.

Si cuando usted le hable a Truco o a Kika, ellos lo miran con la boca cerrada, lo están escuchando si no, lo oyen como el que oye llover.

Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros
Diplomado en Estudios Avanzados Universitarios de 3º Ciclo (línea de investigación; comportamiento animal y humano). Asesor y terapeuta en comportamiento animal (título propio de la Universidad de Granada). Estudió Etología en el Departamento de Biología animal y Ecología de la Universidad de Granada. Fue Fundador y Presidente de AEPE (Asociación Para el Estudio del Perro y su Entorno). Autor de cientos de artículos, y de los libros "En los Bancales del Sur", "HUTA" y "La Etología del Perro".
Antonio Pozuelos Jiménez de Cisneros
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