el manoseo del perro

El manoseo

Este artículo fue publicado por primera vez en Julio de 1993 en la Revista de la Canina de Valencia (España), como fruto de las experiencias acumuladas por los trabajos en educación canina realizada sobre cachorros de todas las razas, entre los 2 y los 6 meses de edad. Dichas practicas se realizaron en primer lugar por mí y a continuación por su propietario una vez a la semana en mi consulta, y el resto de los días de la semana por el mismo y en su propia casa.

En la actualidad, son más de 1000 perros a los que se les ha practicado el MANOSEO, en el Centro de Educación Canina de Misana y otros tantos los guías que han aprendido a realizar de forma rutinaria dicha actividad. El seguimiento de la conducta del perro, ante las manipulaciones, ha sido comprobada hasta que el perro ha terminado sus enseñanzas en la escuela, un porcentaje elevado a los 14 meses y una minoría a los 24 meses de edad, presentando siempre una alta estabilidad emocional y un adecuado comportamiento.

No he tenido constancia de que ninguno de los ejemplares presentara problemas de conducta en el veterinario o exposiciones, a lo largo de toda su vida.

Consideraciones Iniciales

Si bien cada perro es único en su forma de ser, cada sexo tiene sus diferencias, y en cada edad tiende a presentar unas determinadas conductas, sobre todo en su etapa de cachorro, cada raza determina, en rasgos generales unas determinadas tendencias.

Por ejemplo, los propietarios de un Rottweiler de exposición son conocedores de su reticencia a dejarse ver los dientes ante el Juez de Belleza. Así como los Belgas evitan el toqueteo de sus “cataplines” o de su rabo. Lo cual no quiere decir que existan Rottis que no se dejen tocar sus atributos masculinos así como pueden existir Belgas que no se dejen ver la boca.

En general a ningún perro le gusta que le exploren o a no ser que haya aprendido mediante refuerzos positivos a sufrir una invasión de ciertas zonas de su cuerpo.

La innovación

¿Qué se puede aportar al mundo del perro que no haya sido ya utilizado? Poco, pero muy interesante y útil. Vamos a ver: todo el mundo toca a su perro, le acaricia, pero de poco le sirve cuando intenta que se esté quieto mientras le pone unas gotas de colirio en sus ojos.

Todos los expositores veteranos tienen unos perros súper estáticos mientras están en el ring o en la mesa de peluquería, pero emocionalmente sosos o apagados. Incluso los etólogos clínicos se han dado cuanta de la utilidad de estas prácticas recomendándolas desde la más temprana edad del perro, pero se han olvidado de una cosa muy importante: del PREMIO. Quizá consideren que la voz sosegada del dueño, las caricias y el empezar la habituación en el 2º mes de la vida del perro son motivo de éxito. Aunque según mi experiencia el éxito es mayor cuanto mayor sea la recompensa, y el premio que vamos a utilizar es el refuerzo un instinto primario, de supervivencia: EL AGUA.

Objetivo

  • Habituación del perro a ser tocado por su dueño.
  • Mantener el estado emocional estable a pesar de las manipulaciones que realicemos en su cuerpo.

Ventajas

  • Estabilidad emocional en su presentación en Exposiciones Caninas y Test de carácter o socialización.
  • Facilita la labor en la clínica veterinaria (exploraciones, curas, vacunas…) y en la peluquería canina.
  • Garantiza la dominancia del dueño sobre el perro sin ningún traumatismo para nuestro amigo de 4 patas, difiriendo sobre la producida por la técnica del Dominance-Down.

Edad de Inicio

Al principio de la etapa de socialización, en la mayoría de las razas caninas, a partir del día 19º de su nacimiento. Lo normal es empezar las prácticas al adquirir el cachorro, NUNCA en la 9ª semana de vida.

Estabilidad emocional según su perfil canino

Coincidiendo con las observaciones de Daniel F. Tortora, especialista en conducta, clasifico la estabilidad emocional de diversas razas en:

Muy intestablesCocker Spaniel, Doberman, Bobtail.
InestablesAfgano, Pastores Belgas, Collie,
Teckel, Pastor Alemán, Caniche Enano, Yorshire Terrier, Podenco
Ibincenco, Perro de Aguas Español, Pequinés, Gos d’Atura.
EstablesAkita Inu, Airedele Terrier,
Alaska Malamute, Beagle, Boyero de Flandes, Boxer, Chow Chow, Fox
Terrier, Pointer, Labrador Retriever, Rottweiler, Schnauzer, Siberian
Husky, Perdiguero de Burgos.
Muy establesBasset Hound, Gran Danés,
Mastín Español, Mastín de los Pirineos, Setters,
Bulldog Inglés.

¿Dónde realizamos el manoseo?

  • Hasta los 5 meses subiremos al cachorro en una mesa estable; desaconsejamos los bancos donde pueda refugiarse en la pared. Para jóvenes y adultos que se inicien en este ejercicio, utilizar una sólida mesa.
  • Realizaremos las prácticas en una habitación tranquila y sin visitas.
  • A partir de los 6 meses en cualquier lugar con distracciones o en el club de trabajo.

¿Cuándo realizamos el manoseo?

Hasta el 5º mes:

  • Después de mantener una relación agradable con el cachorro y haberle “quemado” parte de su exceso de energía, mediante los juegos de pelotas o mordedores.
  • Al volver después de un largo paseo por el campo. ¡Cuidado con el agua!
  • Para jóvenes y adultos novicios: Tras las practicas de trabajo, paseo en bicicleta, después de un fuerte ejercicio físico.

¿Cómo realizamos el manoseo?

Subiremos en brazos al perro a la mesa, capturándole, y no llamándole para que venga. Le daremos un mini trago de agua y le diremos: Prou (en valenciano: bastante) que te la terminarás, el agua no, la sed. Retirándole a continuación el bebedero que lo dejaremos en un banco adjunto y no encima de la mesa.

Empezamos el manoseo en el siguiente orden:

Los ojos: Cogiendo su cabeza como si fuera un sándwich formado por nuestras manos dejando libres nuestros 2 pulgares. Con habilidad si hace falta nos podemos auxiliar de la correa o el collar. Bajar el párpado inferior, si la coloración de la mucosa es rosada o roja el perro está normal, si es blanca o pálida puede sufrir algún tipo de anemia. Al comprar el perro observar si existe entropión (pestañas que contactan con el globo ocular) o ectropión (caso inverso). En las primeras prácticas no quitarle ni las legañas.

Las orejas: Reteniéndole de la parte inferior del cuello con una mano, con la otra observaremos cada una de las orejas. Tener la precaución que aconsejan los “otorrinos”: no meter en el interior de la oreja nada más pequeño que el codo. Podemos limpiar el pabellón externo de la oreja, por su cara interna, con toallitas que existen ex profeso en el mercado. No utilizar bastoncillos. En las primeras prácticas no arrancar los pelos internos, si nuestro perro es del colectivo de razas en que es aconsejable realizar dicha función.

Los dientes: Sujetar con firmeza con una de nuestras manos, la piel de la parte inferior del cuello, en el punto donde debajo de la boca del perro se inicia la papada. Con la otra mano, no abrirle la boca, sino levantar los belfos laterales uno a uno y por último la zona de la trufa para ver sus incisivos. CUIDADO en no ejercer presiones en la nariz, aplastarle los pelos del bigote produce dolor sobre todo en las razas de perros que tienen cerdas duras. En las primeras prácticas no limpiarle la suciedad de su trufa, de restos de comida o tierra.

El cuerpo: El cachorro debe permanecer de pié sobre sus cuatro patas, si se sienta, debemos colocar una mano en su ingle, frontalmente, de manera que la palma de nuestro mano contacte con la cara interna su muslo, de inmediato se levantará, con la mano que nos queda libre acariciarle el dorso, grupa, flancos y rabo. Después pasarle una carda o manopla de goma sin grandes afanes de limpieza.

Las manos: Los perros no tienen clavícula y sus brazos entroncan con su caja torácica mediante tendones, es lógico que recelen de que se les provoque alguna lesión. Si toleran que levantemos y doblemos sus metacarpos, muñecas hacia atrás para explorar sus membranas interdigitales, buscando espigas del campo, garrapatas. Después de las prácticas iniciales podremos aplicar ceras endurecedoras o aceites para curar sus grietas.

Los pies: Traccionar sus piernas hacia atrás podremos observar las almohadillas plantares, al tocarle con nuestros dedos produciremos cosquillas, algunos ejemplares dan coces.

El rabo: Es la prolongación de la columna vertebral, por lo tanto una zona sensible, debe tratarse con delicadeza. No levantar en exceso, duele. Dialogar con el Veterinario para evitar introduzca el termómetro para comprobar su temperatura o para comprobar si tiene parásitos, a no ser que sea imprescindible. Es probable que al observar la estabilidad de nuestro cachorro opte de realizar exploraciones excesivas.

Los testículos: En el 6º mes de vida del cachorro, deben de haber descendido hasta el escroto, comprobar si hay dos. Practicar a encontrarlos mediante la utilización del dedo pulgar, índice y corazón. No hace falta verlos, con tocarlos con rapidez y suavidad, sobra.

El spray: En las primeras sesiones utilizar un pulverizador, después pasaremos al uso del ruidoso spray. No pulverizar ni en la cabeza ni en el pecho. Cepillar todo su cuerpo con una carda suave, primero por el envés y después por la parte correcta de la carda, donde están las púas.

El premio: Utilizar un premio al que ningún perro puede renunciar: EL AGUA. Distribuirla puntualmente: Primero al subirle a la mesa y después de cada manipulación de cada una de las partes del cuerpo darle un pequeño sorbo de agua, de forma que al perro le quede sed, que podrá saciar cuando estemos realizando la última intervención, mientras pulverizamos y cepillamos su cuerpo. El hecho de satisfacer la necesidad de beber permite al perro deducir que el manoseo es positivo y agradable, incentivándole a colaborar en dicha actividad.

Observaciones

  • A las dos semanas de prácticas, antes de bajarle de la mesa y después del último trago de agua, colocarle en “stat” unos 5 segundos, bajarle en brazos y mostrarle nuestra alegría palmoteando nuestras manos.
  • Si el cachorro se resiste a ser manipulado, hay que fatigarle más en los juegos o paseos y realizar el manoseo con mayor brevedad “mordiéndole” con nuestra mano izquierda, debajo del cuello, en la parte alta de la papada. Cuando cesen sus devaneos darle un trago de agua, acariciarle cualquier parte del cuerpo no conflictiva, y paciencia. El cachorro necesita comprobar que no vamos a causarle ningún daño. No gritarle NUNCA.
  • No practicar el manoseo mientras come.
  • Todos los objetos que utilicemos en la manipulación le serán presentados con anterioridad para que los huela.
  • Al principio ser breves, podemos realizar el manoseo en tres minutos.
  • No es conveniente practicar los ejercicios en la novena semana de vida del cachorro, nuestro can necesita disputar su jerarquía, si le vencemos quedará muy hundido moralmente y si perdemos tendremos que cambiar de lugar de prácticas, incluso necesitaremos de alguien que nos ayude.
  • Si a nuestro perro no se le ha manoseado , empezar los ejercicios como si fuera un cachorro, subirle a la mesa un rato, darle de beber y empezar desde el principio, hasta realizar las prácticas en el suelo.
  • Al terminar la sesión del manoseo, comprobar en que medida le ha afectado a nuestro amigo, el realizarle este ejercicio: si quiere jugar con nosotros podremos aumentar las manipulaciones, si por el contrario nos huye y se esconde dejarle solo.
  • Procurar que en la siguiente sesión que tenga una mayor sed, mayor fatiga y más breves en el manoseo.
  • La primera práctica vale por un millón, luego mentalizarse que vais a trabajar, tener todos los preparativos y actuar metódicamente.
Pascual-Boronat-Cabrera
Educador canino y especialista en conducta canina desde 1974. Socio colaborador en el departamento de Etología Aplicada de A.E.P.E. (Asociación para el Estudio del Perro y su Entorno). Presidente de la Asociación Valenciana de Grupos de Perros de Salvamento; Técnico en Rescate canino y Juez en catástrofes por la R.S.C.E. Ha mostrado un interés constante en su formación como especialista en conducta canina cursando estudios de técnicas de aprendizaje en la Facultad de psicología de Valencia, en 1985-86, con el catedrático D. Luis Montoro. Además, ha asistido a cursos impartidos por especialistas del mundo del perro como D. Ignacio Sierra, D. Alvaro Martínez-Abarca, D. Pako García, la Escuela Nacional de Perros de Salvamento de Getafe, D. Carlos Alonso López, D. Enrique Higuera Medina y D. Jaime Parejo
Pascual-Boronat-Cabrera
Pascual-Boronat-Cabrera

Últimos artículos dePascual Boronat Cabrera (ver todos)