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El Arte de Criar Perros de Raza (18): Machos y hembras capaces de cópulas y partos naturales

Autor   de Lima-Netto, Christina
Ingresado el   24 de Noviembre de 2006
Categoría   Crianza

Este artículo está protegido por leyes internacionales de Propiedad Intelectual.
Está PROHIBIDA su reproducción total o parcial, en cualquier medio (gráfico, electrónico, etc) sin autorización escrita de su autor y de los responsables de TodoPerros.com

Ahora que ya tenemos claro todo lo que precede, está llegado el momento de ponerse manos a la obra. Y poner en práctica lo aprendido en estas páginas.

Antes de que esto ocurra, tenemos aún que dar unos pasos previos y vamos a empezar por lo primero y principal. Asegurarnos de que nuestros machos reproductores sean capaces de montar natural y espontáneamente a nuestras hembras.

Muchas son las voces que abogan por la inseminación artificial, mediante distintas e innovadoras técnicas incluida la de la implantación directa en útero del semen seleccionado, tanto como las que aconsejan el procedimiento de la cesárea programada, para asegurarse camadas de buen tamaño y sin complicaciones.

Yo confieso que estoy totalmente en contra de ambas prácticas y que no veo más propósito en ello que alterar a la Madre Naturaleza y no concibo ninguna razón que lo justifique. Ninguna. Una cosa es que la Evolución, el Conocimiento y la Ciencia nos permitan beneficiarnos de técnicas que identifiquen taras genéticas, evitando así multiplicar enfermedades transmitidas por genes recesivos (o dominantes) en generaciones posteriores e incluso conseguir evitar que aparezcan en el futuro.

Porque está bien que queramos ser Criadores de Elite y que no escatimemos esfuerzos para conseguirlo, pero lo que no debemos ser nunca es réplicas del joven Doctor Víctor Frankenstein, el suizo aquél que quiso ir más allá de las prácticas médicas consensuadas y que fue sólo un personaje de ficción -fruto de la imaginación de la escritora británica Mary Shelly- pero que bien puede parecerse a quienes hoy defienden la intervención clínica en situaciones que deben y pueden mantenerse lo más naturales posibles, empeñados en modificar y alterar las leyes naturales, interviniendo e interfiriendo en ellas hasta el punto de transformarlas.

Porque, no lo olvidemos, si nuestros perros machos aprenden a eyacular en la mano del que le manipula, luego serán incapaces de copular espontáneamente y usar su pene como debieran cuando tengan a una hembra delante.

Y si nuestras perras hembras son anestesiadas, abiertas en canal y los cachorros sacados mediante procedimiento quirúrgico, como cosa habitual, no les pidamos luego que paran por sí solas, porque su instinto alterado, cercenado y destruido, no se lo permitirá.

Y si esto lo hacemos generación tras generación, al final habremos jugado a ser hermanos menores de Dios y habremos dado al traste con milenos de selección natural e inteligente que permitía que macho y hembra copularan por sí mismos y que las hembras parieran sus camadas, con más o menos pérdidas, pero sin excesivas dificultades.

Está bien que es casos muy puntuales se eche mano de una inseminación artificial como por ejemplo, si se decide optar por usar un macho que está a miles de kilómetros de distancia con un interés concreto; o si se emplea la cesárea para salvar una camada o parte de ella, porque se estén produciendo complicaciones en el parto natural.

Pero si un Bulldog, o un Mastín español, o un Galgo o un Cócker no son capaces de montar naturalmente a una hembra, lo más probable es que su ineptitud sea hereditaria y la mayoría de sus descendientes hereden esta incapacidad; y si una Bulldog o una Mastina española o una Galga o una Cócker no pueden parir espontáneamente a sus cachorros, sus hijas, nietas, biznietas, etc., no lo hagan tampoco.

Y por lo tanto aquí nos encontramos con un problema que deja de ser puntual y se convierte en crónico. Lo convertimos nosotros en crónico, por cuanto en vez de retirar a esos ejemplares del Programa de Cría, buscamos las salvaguardias para que perpetúen sus respectivas incapacidades. Y estas incapacidades se multipliquen con el tiempo.

Nada justifica estas prácticas gratuitas, pero menos que nada, el deseo de unos cuántos de sacar mayor provecho de la monta y tener camadas más largas, con menos complicaciones y que les supongan mayores beneficios económicos en menos tiempo. Porque, ya lo he dicho una y mil veces, si al final a todo lo que se reduce la crianza canina, para algunos, es a encontrar una forma rápida y cómoda de sacarse un dinero extra a final de mes, equivocaron su destino y mejor debieron dedicarse a la gestión de una granja de gallinas ponederas o de vacas lecheras.

Esto nos lleva a otras cuestiones colaterales de las que también conviene hablar.

Por un lado tenemos que una argumentación muy en boga es que la inseminación artificial evita que un macho pueda transmitir alguna enfermedad de transmisión sexual a una hembra y vice-versa. Y eso es cierto. Si no hay contacto físico ni penetración, lo más probable es que la enfermedad en sí se evite.

Pero… ¿con esta práctica se están evitando todos los riesgos? ¿O sólo aquellos que afectan a los posibles progenitores de la camada? Y… ¿qué pasa con la camada en sí? ¿Qué ocurre si lo que se intenta evitar es la transmisión, al macho semental, de un Herpes virus (1) que afecta la futura madre? El macho quizás no resulte contagiado, pero ¿qué pasa con esos fetos?

Y que la cesárea programada, evita estrés a la hembra y largas horas de espera mientras concluye el parto con más o menos complicaciones. Pero ¿se ha parado alguien a pensar en el estrés que se le induce a los neonatos? ¿Se ha parado alguien a preguntarle a la propia madre cuánto estrés le produce despertarse rodeada de un montón de "bichos" que no identifica como propios, colgados de las mamas, nerviosos y hambrientos, porque debido a la anestesia no produce suficiente leche ni de suficiente calidad?

¿Quién se beneficia, realmente, con la cesárea programada? Que yo sepa y me conste, sólo el criador, que se ahorra unas cuántas noches sin dormir y mucho tiempo esperando el feliz acontecimiento y que ve cómo la inmensa mayoría de los fetos nacen vivos, si la operación se hace con cautela y criterio. Nadie más. Pero… ¿a cambio de qué? De la salud de la madre y de los propios recién nacidos.

No voy a entrar a hacer consideraciones sobre todos los efectos secundarios de los protocolos de sedación y anestesia, ni de la manipulación en un quirófano de los neonatos, ni de los riesgos que implica esta manipulación, pues no es este el lugar para hacerlo, pero cuando alguien se plantee como "sistema más rápido para llegar a la meta" la cesárea programada, convendría que pensara detenidamente en los pros y contras de esta decisión y lo hablara no sólo con el Veterinario que se preste a esta práctica, pues ese obviamente estará de acuerdo y le parecerá la mejor de todas las posibles, sino con esos otros que son muchos que están en contra y que tienen argumentos de mucho peso para avalar su negativa; tanto Veterinarios como Criadores.

Ya lo he dicho antes pero quiero insistir sobre ello. Si interferimos en la crianza de esta manera tan negativa pero a la vez tan práctica y tan cómoda, que permite que perros con escasa capacidad para la monta natural vean su semen utilizado e implantado en hembras que no sabemos si espontáneamente serían capaces de producir una camada sana y sin dificultades, estamos jugando con fuego.

El resultado de estas prácticas no será constado de forma inmediata, eso es cierto, pero acrecentará los problemas y los multiplicará. Y jugará en contra de la Selección natural en sí misma que es la que favorece que sólo los más aptos procreen y produzcan descendencia.

Dejo sobre la mesa estas consideraciones. Y ruego al lector que piense detenidamente en ello. Y se pregunte, sinceramente, quién es él para alterar el consenso, para saltarse las leyes naturales de forma aparentemente científica y, sin embargo, tan irresponsable.

El mes que viene abordaremos la otra cara de la moneda respecto de la aptitud y capacidad de machos y hembras para ser considerados reproductores de pro. Pero esta vez bien merecía pararse un momento a reflexionar sobre lo anterior, ¿o no?

(1) NOTA DE LA AUTORA: La enfermedad conocida como Herpes Virus, muy extendida entre la población canina, la trataremos por separado por cuanto constituye una de las causas fundamentales de esterilidad, aborto y muerte perinatal y merece un largo capítulo exclusivo.

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