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El Arte de criar Perros de Raza (1)
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A lo largo de los
varios años que llevo dedicada en cuerpo y alma a la crianza de
mis Bullmastiffs, he tenido ocasión de tratar con muchos otros
criadores de prestigio, de larga trayectoria y gran reputación
que viene avalada por programas de cría de mucho éxito y
por los triunfos conseguidos dentro y fuera de las fronteras propias con
sus ejemplares; pero también, desgraciadamente, he tenido y tengo
que vérmelas continuamente con demasiadas personas que por el mero
hecho de aparear un macho y una hembra y esperar a ver el resultado final,
se creen que ya lo tienen todo hecho.
Esos son los que yo he dado en denominar "pseudo-criadores",
malos aficionados que, con mejores o peores intenciones, desvirtúan
la crianza canina y la convierten en un burdo negocio, del que esperan
sacar buen provecho.
Individuos que no son capaces de investigar y mucho
menos interpretar un Pedigrí, que no saben absolutamente nada de
Genética ni de Salud Canina y por supuesto tampoco de Etología
(conceptos todos ellos a los que no dan ningún valor y que creen
estar de más, porque para ellos todo se resume en cruzar a un ejemplar
con otro y ver nacer muchas crías que vender por Navidad) y que
apenas sí conocen el estándar de la raza con la que han
decidido "producir" cachorros, casi siempre con un único
y desgraciado propósito: el afán de conseguir incrementar
sus ingresos mensuales
y que, con sus prácticas incoherentes,
interesadas y absurdas, acaban ¡tantas veces! por destrozar el trabajo
de aquellos otros que lo han dado todo por lograr mejorar el pool genético
de tal o cual raza.
Camada K de Castro-Castalia, con doce
días
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Cuando me topo con estos "pseudo-criadores",
aparte de irritarme y desesperarme para mis adentros (y, a veces, incapaz
de moderarme ni de controlarme, decirles con vehemencia lo que pienso
de ellos, de su estupidez y de su ¿¡trabajo!?), me invade
un sentimiento de enorme amargura, por cuanto casi siempre acabo por constatar,
a través del ejemplar que pasean por cualquier exposición
canina, que ese perro es un ejemplar burdo, del montón, basto,
vulgar (cuando no rematadamente atípico y francamente horrendo)
que poco tiene que ver con esos otros nacidos de una selección
depurada y hecha con criterio y con conocimiento de causa. Un auténtico
fraude, casi se podría decir, aunque en ocasiones, como en el cuento
del burro, pueda sonar la flauta por
casualidad y haber, entre todos los sujetos de una camada dispar
e irregular, uno que llame algo la atención. Uno de cien, de doscientos,
de trescientos, de mil cachorros nacidos bajo uno de esos afijos que crían
perros con el mismo interés con el que podrían dedicarse
al cultivo de las malas hierbas, cuando aquello a lo que debe aspirar
cualquier persona que se quiera preciar de criar buenos ejemplares, es
de que en cada una de sus camadas todos los ejemplares sean verdaderamente
típicos de la raza.
Claro que no es menos cierto que dentro del colectivo
de "pseudo-criadores", amén de aquellos que lo hacen
por puro interés económico y sin ningún deseo de
seleccionar tal o cual raza con miras a mejorar lo que ya presente de
bueno y a evitar los rasgos que pudieran resultar indeseables, hay esos
otros que porque tienen una perrita en su casa, deciden de buenas a primeras,
que ha llegado el momento de buscar un machito por el vecindario con el
que aparearla, para que sus hijos aprendan algo sobre la vida cuando vean
nacer los cachorros y luego tengan que ocuparse (casi siempre sin las
elementales nociones de cómo hacerlo bien) de ellos a lo largo
de unas pocas semanas (casi siempre demasiado pocas, porque cansados ya
del trabajo, de los gastos y de las complicaciones que casi siempre supone
sacar adelante una camada de cachorros, se deshacen de ellos cuando apenas
están recién destetados o con treinta o cuarenta días
a lo sumo) antes de malvenderlos o regalarlos a un pariente o a un conocido
de la oficina o del taller
Unos y otros más que contribuir al bienestar
de una raza concreta, lo único que consiguen en lanzar a este mundo
un buen número de cachorros que son fruto de cruces tan indiscriminados,
tan exógenos y tan "casuales" como pudieran serlo los
cachorros nacidos de cualquier perro de la calle que se aparee con cualquier
perra, también de la calle. Sin más mérito. Sin mayor
trascendencia.
Frente a estos "pseudo-criadores" que
tanto daño pueden llegar a hacer a una raza canina, que demasiadas
veces se suman al pelotón de los que quieren criar a toda costa
perros de gran demanda en el mercado para hacer su agosto particular en
determinadas épocas del año, que es cuando más salida
tienen esos cachorritos, hay un selecto (y demasiado escaso, me temo)
grupo de personas que se han pasado años seleccionando líneas
de sangre, depurándolas, estudiándolas, entendiéndolas,
con el único objetivo de continuar mejorando la raza de sus amores.
Estos Criadores, con mayúsculas, son lo que no escatiman esfuerzos
por conseguir sementales de auténtica calidad (y ojo, hay que distinguir
calidad de fama, pues son dos cosas que no siempre van unidas), para aparearlos
con hembras igualmente especiales, para que unos y otros aporten a la
camada resultante el mayor número posible de virtudes y el más
pequeño de faltas.
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Christina
de Lima-Netto, la autora, con uno de sus multi Campeones,
Ch. Colombia, Ecuador, España, FCI Internacional, Finlandia,
Gibraltar, Portugal, multi BIS, multi BISS, multi BOG, multi BOB
XERXES DE CASTRO-CASTALIA.
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Son estos los que convierten, de verdad, la Crianza
de Perros de Raza en un auténtico Arte, también con mayúsculas.
Los que a base de gran esfuerzo personal, de mucha dedicación,
de horas y horas, días, meses y años de estudio concienzudo
de aquello por lo que abogan y pelean, hacen de la Crianza de Perros de
Raza una verdadera artesanía, si por artesanía entendemos
el arte u obra de unos artesanos que son capaces de imprimir un sello
personal, un distintivo, un marchamo, a cada uno de los perros que llevan
su afijo.
En meses sucesivos trataré de desgranar
algunos de los secretos de una crianza bien hecha, de este auténtico
Arte de la cría de perros de raza, y lo haré con un único
propósito; el de ayudar y orientar a quienes deseen criar perros
con todas las garantías, para que el día de mañana
destaquen de esos otros ejemplares que, como dije antes, sólo son
fruto de una mala casualidad.
Y es que, realmente, merece la pena hacerlo
bien. Con responsabilidad, con honestidad y con Arte. Porque nada hay
más hermoso que contemplar, recién nacidos y todavía
mojaditos, a un buen montón de cachorros que son el fruto de una
planificación, de un proyecto, de un empeño personal, de
una ilusión y hasta de una pasión, y respirar hondo con
la satisfacción de saber que serán sujetos de los que puedas
sentirte verdaderamente orgulloso, por cuanto son el resultado de un cruce
y luego de una crianza hechos a conciencia.
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