Hasta ahora, he hablado de las primeras etapas
de la vida de nuestro Truco como si todos los perros fuesen iguales. Básicamente
lo son pero, sus diferencias en cuanto a comportamiento, vienen impuestas
por la raza, individuo y sexo. En todos los libros que escribo, tiendo
a estereotipar el comportamiento canino en el individuo de la raza Pastor
alemán no tanto porque sea el más numeroso como porque esta
raza, es la número dos en todas las disciplinas en las que es empleada.
Este perro no es el primero en nada pero es el segundo en todo, es decir,
puede ser empleado en defensa y como lazarillo, en rastro o en guarda,
en caza o en pastoreo, en labores policiales o como canguro para niños.
Aparte de la utilidad de esta raza, está la "deformación
profesional" del escritor que suscribe que, en sus ratos libres,
cría ejemplares de Pastor alemán. En mi consulta de comportamiento
atiendo a toda clase de perros y eso me lleva a la conclusión de
que el que menos guerra da es este buen pastor.
No hay tanta diferencia, en cuanto a comportamiento,
entre individuos de distinta raza como entre macho y hembra de la misma.
Esto ocurre entre todos los mamíferos, incluidos nosotros, y está
marcado por el dimorfismo sexual de la especie (1).
Las conductas de macho y hembra obedecen a la necesidad
de adaptación, son siempre complementarias y hacen pensar que si
la hembra hace esto o aquello o el macho lo otro, se están comportando
de la mejor forma posible cara a la evolución.
Darwin decía que si un individuo, de cualquier especie, está
aquí y ahora es porque está adaptado y elegido por la Selección
natural que no es ni más ni menos que
la supervivencia del más apto.
Cuando doy clases de Etología y caigo en la tentación de
extrapolar conductas universales a la especie humana, invariablemente
soy acusado de machista por mis alumnas. Trato de explicar, sin éxito,
que las conductas de otorgamiento de cuidados parentales de las hembras
son tan importantes como la consecución de recurso y esfuerzo de
emparejamiento del macho ya que al final, el esfuerzo reproductor de los
dos, es el mismo.
En nuestra sociedad humana, en la cual se integra
la canina, el machismo y el feminismo actúan como corrientes mediáticas
en cualquiera de nuestras actuaciones. Es lógico que esto ocurra
debido a la evolución de nuestro intelecto pero, lo que no entiendo
es que se regañe a un perro por licitar conductas altamente competitivas
o a una perra por someterse al líder de la manada. Ambos están
haciendo lo que deben y a ellos, nuestras corrientes filosóficas,
les importan un pito ya que solo tratan de buscar las mejores soluciones
a los problemas de supervivencia y reproducción.
El macho Truco y la hembra Kika
Las conductas a las que me refería
antes, las sexualmente dimórficas, aparecen pronto en la vida de
nuestros cachorros. Cuando acaba el periodo crítico, ya comenzamos
a notar diferencia comportamental entre Truco y Kika... ¿Por qué?.
Porque comienzan a entrenarse en las habilidades necesarias para llegar
a adultos de distinto sexo.
Normalmente nuestros niños, cuando empiezan a jugar, lo hacen con
un palo, espada u otro objeto ofensivo. Tampoco tienen empacho en probar
su capacidad de depredación frente a un compañero de juegos
atizándole con su arma. Se están preparando para competir.
Nuestras niñas tienden a inventar juegos más apacibles en
los que los muñecos (simulacros de cachorro), son objeto de incipientes
cuidados parentales así como el juego de "casitas" que
no es más que el aprendizaje de su "ordenación territorial".
¿Esto es malo?. Considero que en ninguna especie es perjudicial
que el individuo estimule el aprendizaje de los patrones de conducta necesarios
para su supervivencia. Lo malo es convencerlos de que no hay otras formas
de conseguir el éxito, sobre todo en la humana.
¡Dejadme
solo!
Esta frase, en España, es muy utilizada por el que pretende enfrentarse,
en solitario, al peligro. En el Arte de la Tauromaquia es empleada por
el Maestro matador (líder de la cuadrilla) cuando, después
de tentar al toro, averigua el peligro que el animal realmente posee y
decide enfrentarse a él para realizar "la faena".
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El torero, en este caso, actúa como el Alfa
de manada que percibe la amenaza de un intruso en el territorio. Su obligación
de líder es comenzar el combate en solitario protegiendo a sus
hembras y cachorros de la depredación e incluso, de su propia sustitución.
Si el lector posee más de un perro observará como es el
individuo Alfa el que trata de llegar antes a la situación de conflicto.
Cuándo alcance el objetivo tratará de apartar a los más
débiles de su manada, solo que en su lenguaje, con un mordisco
de aviso.....¡Dejadme solo!.
Normalmente esta conducta la presentan los machos. Son más grandes,
competitivos y su Testosterona se manifiesta con más facilidad.
Cuando el macho se retira para dejar sola a la hembra, debemos pensar
que es esta la Alfa de la manada. Suele pasar cuando es la hembra la que
cría al macho desde cachorro y, aunque su tamaño sea menor,
la antigüedad en el territorio se ha convertido en un potente factor
de dominancia.
Los machos de esta forma, van aprendiendo a "invertir" en su
progenie ya que, al fin y al cabo, son los portadores de sus genes mientras
las hembras se convierten en el último bastión defensivo
de sus cachorros y de su propio territorio.
Aprendiendo a
seleccionar
Nuestra Kika va acabando su periodo juvenil y va entrando en un estadío
fundamental en la vida de cualquier animal: la reproducción. Para
ello ha sobrevivido impidiendo la depredación y buscando recurso.
Sus genes le empujan a buscar el compañero ideal, el que posea
el mejor material de transmisión para unirlo al suyo e inmortalizarse
en la generación siguiente.
Decía en artículos anteriores que nuestros cachorros de
ambos sexos, a partir de los cuatro meses ya habían comenzado a
licitar conductas sexuales mas o menos molestas para la sensibilidad de
algún dueño. Ahora, la protagonista de la primera fase de
la reproducción es nuestra perra ya que tratará insistentemente
de "elegir pareja" y, casi siempre en contra de nuestras preferencias.
Fisiológicamente no es recomendable que se aparee hasta su segundo
o tercer ciclo estral ya que, en el primero (sobre los 10 meses) su organismo
no ha completado el crecimiento y madurez. Aún así, ella
tratará de conseguir su máxima eficacia
genética o éxito reproductor (2) intentando copular
en el primer celo.
Esta insistencia y la falta de acuerdo con su dueño
en la elección del semental adecuado serán casi siempre
el primer motivo de desavenencia entre Kika y usted. Quizás a ella
no haya tenido que recordarle las jerarquías como a Truco pero
seguro que tratará de buscar novio en contra de nuestras preferencias,
¿Por qué?. Cuando nosotros elegimos pareja para nuestra
perra, lo hacemos en base a unos parámetros humanos. Debe ser el
hijo de Tal o Cual campeón, tener los ojos más o menos oscuros,
el color del manto fuerte o difuminado y un montón de caracteres
fijados por los jueces en los patrones estándar de los clubes.
En esta selección nos olvidamos de algo fundamental y es que los
verdaderos especialistas en perros no son los jueces, son las perras.
La Selección sexual es un tema tan apasionante que los mejores
etólogos han gastado parte de su vida en tratar de responder a
la pregunta. ¿Por qué la hembra elige a ese macho y no a
otro?. Sus teorías son tan hermosas y geniales como la de Fisher:
la hembra selecciona a los machos más vistosos para que sus hijos
también sean seleccionados y ella de esa forma sea una madre y
abuela feliz con mucha descendencia. Moller en 1991: la
simetría de los machos es un buen exponente de su capacidad para
cazar u obtener recurso y por lo tanto, un macho simétrico será
el seleccionado.
Zahavi en 1977. Teoría del Handicap: Si
un macho tiene un problema y, a pesar de él sobrevive, ese es el
mejor. Hay un muchas más y casi todas se adaptan más
a una especie que a otra sin excluirse pero en resumen, nuestra Kika seleccionará
al macho que posea mas recursos, otorgue
mejores cuidados parentales a los cachorros y tenga un status social elevado.
Todos estas exigencias de Kika se resumen de esta
forma: ella busca al macho más
apto, el que mejor resuelva los problemas de supervivencia y reproducción.
Grave problema el planteado por Kika en contraposición a las recomendaciones
de los jueces del Club. Todos los criadores hemos visto con desesperación
como nuestra perra hacía caso omiso del caro semental y terminaba
siendo inseminada a la fuerza ante su insistencia en pelearse con él.
Nuestra Kika es capaz de despreciar al Campeón y ofrecer su monta
a un chucho callejero.
Su elección es la adecuada, no le quepa
al lector la menor duda, pero nosotros despreciamos la Selección
Natural a cambio de otorgarle cuidados, evitarle la depredación
y solucionarle los problemas de recurso. Sin esta ayuda, quizás
Kika no estuviese entre ese 20% de elite que llegan sanos a la reproducción
cuando se encuentran en libertad. ¡Cosas de la Simbiosis!.
¿Por qué
Truco monta a cualquier hembra y Kika es tan exigente?
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Creo que el lector
habrá averiguado la respuesta global a esta pregunta pero, yo quiero
desmenuzarla en aras de la perfecta
comprensión de nuestros compañeros de viaje.
En primer lugar, el macho de la especie canina es poligínico, es
decir, en libertad su sistema de emparejamiento ideal sería el
de varias hembras para él solo. Esto no quiere decir que lo consiga
ya que la hembra se encargará de que el padre de sus cachorros
invierta en ellos todo su recurso, protección y cuidados.
En segundo lugar Kika, como se dice en Etología, es un recurso
escaso. En la Facultad hicimos los cálculos aproximados de las
hembras que podían ser preñadas por un solo semental a lo
largo de su periodo activo y resultó que un solo perro podría
haber preñado a todas las perras que han nacido desde que se formó
la especie sin más requisito que el de la fertilidad de todos sus
espermatozoides. Kika solo podrá concebir unos 160 cachorros en
toda su vida frente a los casi infinitos de Truco. El óvulo de
Kika debe ser "mimado", los espermatozoides de Truco tienen
poco valor porque hay muchos, la eficacia genética de Kika se basa
en que esos pocos cachorros sean de la mejor calidad y la de Truco en
tener muchos.
Como dato curioso, en nuestra especie pasa algo parecido ya que un macho
puede fecundar a todas las hembras nacidas desde Eva mientras una mujer
solo puede concebir un máximo de 30 hijos. ¿Acaso el lector
piensa por esto que somos los varones los seleccionados por la mujer y
no los "conquistadores"? ¡Acertó!.
El tema de la reproducción y de las conductas sexualmente dimórficas
es tan importante en la vida de nuestros perros que merece una ampliación
en siguientes artículos.
(1).- El dimorfismo sexual de una especie
es la relación entre el peso del macho y el de la hembra. Aparte
de esta diferencia corporal, aparecen conductas diferenciadas entre ambos
especímenes. A esas conductas se les llama: sexualmente dimórficas.
(2).- La eficacia genética mide la capacidad que tiene un individuo
para transmitir sus genes a la siguiente generación. Es una función
de la Aptitud.